¿Y tú qué quieres ser de mayor, Bárbara o Princesa?
A.M
No, no le he cambiado el nombre al blog, pero es que siempre me ha llamado mucho la atención que todas las street-style –la versión gratuita y menos Celeb de las It girls- se identifiquen con El probador de María, La huella de mis tacones, El rincón de Anatxu o Buscando en mi armario.
Porque así empieza todo, cuando se supone que su papel es el de nueva tribu urbana, el de outsiders de la moda, faro y guía dentro y fuera de las revistas, revisas sus Instagrams y -aparte de un cuestionable sentido del ridículo- encuentras un profundo sentimiento de manada, de mímesis de lo que supuestamente todas las chicas queremos ser y de consecuente inconformismo con lo que realmente somos.
Es el riesgo del low cost, que tanto puede democratizar como uniformizar, y el absurdo de unos tiempos en los que….
Dime qué street-style eres y te diré a que clase perteneces, porque aún dentro de lo homogéneo hay categorías, que no es lo mismo hacerte un hueco en las páginas chony de las publicaciones de serie b que en el underground de las lecturas sagradas.
Bárbara aún no tiene blog así que no tengo muy claro a qué categoría pertenecería ni qué clase de Street sería, aunque me inclino a pensar que no una al uso; además, no la recuerdo mucho, la verdad, sólo sé que llevaba sandalias y que, subida a ellas, de espaldas, miraba por una ventana. Ojo, que el resto de la película también estaba muy bien, creo 😉
Recuerdo con claridad, eso sí, lo que veía: una calle, un espacio, un horizonte… una vida, común pero distinta, porque era la suya, su vida.
¿Y tú, que quiéres ser de mayor?

