Fariña: Entre Netflix, el crochet y el punk

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Lola é muller. Lola é de Cangas. Lola ten unha Tablet. Lola ve series. Lola mira as series na Tablet. Lola fai crochet. A Lola gústanlle Netflix, Fariña e o Crochet. Lola é galega. Lola é universal. Lola, esa metáfora contra os “de dentro”

Por todas as Lolas, de aquí e do mundo, que fan de Fariña un éxito mundial, unha produción que exporta lingua, denuncia político social e talento. Lola, que tamén dá unha leción de país, disfrutando e sacando peito con naturalidade, nun sofá entre puntillas, do noso e polo noso.

Cando unha imaxe vale máis que mil palabras e máis que unha chea de caracteres. Ela, que algo de historia e de realidade dos oitenta xa acumula nas súas costas, resposta mellor ca min, só con esta fotografía, a tanto prexuízo, autoxenreira e enemigo interior contra unha seria que se acaba de alzar cos galardóns a Mellor Serie, Mellor Guión e Mellor Dirección dos premios @Festval na súa X décima edición, que se entregarán o día 8 de Setembro en Vitoria.

Por Lola, retomamos esta crónica dunha presentación na que aínda hai cousas por falar; duns supostos polos que Fariña non é profeta na sua terra (en parte dela); duns argumentos, dunhas anécdotas e duns feitos polos que precisamos dunha segunda temporada e dunhas persoais teorías polas que Oubiña e Charlín se achegan tanto ao mellor punk 😉

Bueu petado1

El tiempo pasa, las modas cambian pero la coca continúa. La coca o el tráfico de bolígrafos, la nueva vía de investigación que podría abrir Nacho Carretero tras su reciente paso por Bueu para hablar de Fariña. Sí, cuando cualquiera diría que sobre Fariña, libro y serie, estaba todo dicho, la Plaza Massó de este ayuntamiento pontevedrés, movilizada por Fernando Miranda, un librero de los pocos ya que sobreviven y dan la batalla a la cultura de Amazon, lo petó.

El autor y el actor Antonio Durán “Morris” -que encarna a Manuel Charlín en la adaptación del libro que Bambú, inteligentemente, convirtió en serie- se preguntaban, algo incrédulos, momentos antes de llegar a la plaza, de qué iban a hablar y para qué público; pues Fariña es ya todo un fenómeno social sobre el que, insisto, parece que esté todo dicho.

Pero la droga engancha, el libro y la serie supieron a poco y, además, hay nuevos datos y relatos que merecen ser contados, como el de los bolis; de ahí , quizás, tan alta expectación. Hubo preguntas y debates recurrentes, eso sí, como el del supuesto retrato romántico y heroico de los narcotraficantes. Nacho y Morris se armaron de paciencia y recordaron, una vez más, tres cosas importantes que deberían de quedar claras para siempre:

  1. Fariña es una investigación de una época determinada, de una operación policial concreta sobre una actividad ilegal desarrollada por unos personajes X en un tiempo acotado.
  2. La serie pretende lo mismo, basada en el libro, pero es Ficción, lo que le permite licencias propias de la misma.
  3. Libro, serie y realidad coinciden en ser fieles con la historia personal y delictiva de los narcos. Hay incluso reconocidos Académicos gallegos, nacidos en Cambados, que aseguran que el respeto y la admiración por Sito Miñanco, por ejemplo, en aquel momento, estaba ahí. No hay, por tanto, un especial y/o irresponsable ensalzamiento por parte de Bambú para convertirlos en héroes nacionales. Eso por una parte, la del cielo de los narcos, podríamos decir. Pero también tuvieron sus infiernos, y si no vean el punto donde terminan libro y serie, sumen los años de cárcel … y después juzguen por sí mismos.

Ah, y no olviden, como recordó Antonio Durán, la valentía -a nuestro entender más del libro, incluso, que de la serie- de mostrar la connivencia entre el narcotráfico y el poder político. No sé, pero aquello de Había Nieve parece que ha nublado interesadamente la mente a más de uno. Sólo así se explica que sigan saliendo voces en debates como el de Bueu y en recientes artículos, de dentro del país además, de grandes popes, que obvien esta parte política de la historia mientras con soberbia, cagando sentencias y con un tufillo demasiado oportunista y moralizante reducen Fariña a una historia de Polis y Ladrones, con un punto de condescendencia, eso s: que estar está muy bien hecha y muy bien representada.

La droga, la droga, la puta de la droga, la madre que la parió. Yo tenía un hijo sano y la muy puto lo mató

Galicia y su minifundio. Su espíritu autodestructivo. Su miopía. Sus guardianes de las esencias. Non me movas os marcos… o quedas “fuera”. Sólo en un contexto algo tópico, lo sé, pero real como la Galicia misma, se puede entender esta obsesión por atacar a Fariña por un flanco que, efectivamente, no aborda, pero porque, sencillamente, no tocaba. Hacerlo sería escribir otro libro diferente. Y el debate es necesario, conste, y está pendiente más allá del periodismo, de la literatura y de la ficción. El debate sobre las drogas: consumo y tráfico, que hubo, hay y habrá. El debate sobre la heroína, causa real de las muertes que todos y todas hemos llorado en la mayoría de nuestras familias. Muertes con cicatrices de cuyos ejecutores, sin embargo, no hay señales reconocibles, rostros contra los que disparar el dolor; por eso tomamos la parte por el todo y señalamos con el dedo a los capos de la Coca, conocidos precisamente por su grado de exhibición, no por su responsibilidad en dichas muertes.

Resumiendo. Desde el cariño y desde el máximo respeto, pero a quien corresponda que se dé por aludido. No mezclemos churras con merinas. Futuro Imperfecto  -obra a la que se hacía referencia en el artículo antes citado, crítico con el libro de Carretero y, sobre todo, con la producción de Bambú- es una novela maravillosa, pero no tiene nada que ver ni es incompatible con Fariña, un trabajo de investigación periodística, maravilloso  también. E que morra o conto por fin y para siempre. Relájense y disfruten. Aprovechen esta segunda vida que Netflix regala a la serie y que el levantamiento de un absurdo secuestro judicial regala al libro y vean la oportunidad de sacar pecho, de hacer bandera de algo muy nuestro... y no me refiero precisamente a la cocaína.

 

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AUTOXENREIRA (AutoOdio)

Saquemos pecho, sí. Aplíquense el cuento o ¿acaso no se les llenaba la boca a algunos con eso de que no vengan los de fuera a contar lo nuestro...? pues, de nuevo, son los de “fuera” los que nos están sacando los colores y haciendo bandera de un talento cien por cien gallego . Algo no va bien en un país, en sus medios de comunicación -públicos y privados-; entre los máximos cargos/guardianes de su lengua y de su cultura cuando la maldita hemeroteca recoge más titulares en negativo o, simplemente, silencio sobre el lanzamiento mundial de Fariña a través de Netflix.  Y lo mismo con el trabajo de Nacho Carretero, que de forma ya casi inmediata dará el salto al mercado de habla inglesa y eso sólo para comenzar.

Obviamente, ni serie ni libro son impecables, pero cuando la unanimidad de público y  crítica es esta, Galicia necesita hacer un acto de contricción  y rezar al menos varios padrenuestros como penitencia. Nos han ridiculizado por nuestro acento; las sobreactuaciones de Moncho Borrajo y Beatriz Carvajal han sido nuestra seña de identidad durante mucho tiempo más allá del Padornelo. Sí, las cosas han cambiado algo; ahí están Tosar, Javier Gutiérrez, Pedro Alonso, el propio Javi Rey…. pero rara vez todos juntos y en una producción que se pueda decir gallega. Y esta lo es, pese a quien le pese. Y con ella se exporta idioma; se difunde léxico. La movida se bailará hasta en polaco y la denuncia ya no tiene marcha atrás, y si no que se lo pregunten a Núñez Feijóo y a su decisión sobre su carrera a Génova. Con Fariña se hace también justicia a un casting intergeneracional de actores que están gozando, por fin, de un reconocimiento que aquí se les niega. Aquí, su cuna. La TVG, su escuela, que ha optado por hacerles el vacío en vez de aprovechar -aunque fuera por un interés puramente comercial– para vender marca.

Y lo mismo podemos decir sobre el libro, sobre el autor ¿por qué nadie se pregunta por qué trabaja al otro lado del telón de grelos? ¿por qué escribe desde Madrid? Un gallego hablante, generación Xarabín, que está desarrollando su carrera  y triunfando en la capital del Imperio, como muchos, como tantos, como demasiados.  y él aún tiene suerte, que sólo está a un Ryanair de casa, como decía alguna de mis compas de exilio en Ecuador. Paren y piensen antes de exhibir tan burdamente envidias y arrojar piedras contra nuestro propio tejado ¿Que algunos medios en Galicia se hicieron eco de las fotos de Feijóo con Marcial Dorado? Sí ¿Que Fariña bebe -y cita fuentes, de hecho- de otros trabajos publicados durante años por otros grandes profesionales de la investigación periodística? también, pero Nacho Carretero se curró el dar con toda esa información, recopilalarla, ordenarla y presentárnosla de forma amena y con coherencia, construyendo su propio relato. Vale, compañeros y compañeras,  os doy igualmente la razón en que fue injusto el Fenómeno Évole porque, insisto, en Galicia también sobrevive algún periodista que puede, podía y, mejor dicho, pudo contar antes que la estrella de la Sexta lo que esta cadena quiso dar casi como exclusiva de Évole. Como injusta, por exceso de oportunista, fue la campaña agresiva de Antena 3 para aprovechar el secuestro del libro como lanzamiento de la serie. Nacho lo recordaba en Bueu, cómo de repente todo se iba un poco de las manos y cómo le preocupaba que el libro pasara a la historia como el libro secuestrado o el libro de la serie, no como su trabajo de investigación. Pero aunque las circunstancias se conjuraron todas para una promoción improvisada, libro y serie habrían triunfado igualmente y en casa deberíamos de alegrarnos por ello, no ponernos permanentemente piedras en el camino y celarnos tanto de nosotros mismos.

TO BE CONTINUED

Han triunfado y lo seguirán haciendo por esta segunda vida que emprenden y porque hay deseo y material suficiente para una segunda parte. Y no sólo lo digo porque un niño astuto y despierto nos haya traslado su preocupación y dado la pista en Bueu para abrir otra interesante línea de investigaciónuna supuesta nueva red… pero de tráfico de bolígrafos, según le había advertido su prima. Un tipo de trapicheo aún por confirmar pero sobre el que Carretero se comprometió a contrastar fuentes 🙂 Para que después otro de los reproches que se hagan a la serie es la mala influencia que ejerce sobre los jóvenes. Aquí un ejemplo de que el que quiere entender, entiende y, de hecho, el que tiene algo que denunciar, lo denuncia. Niño, joven o adulto.

Insisto. Lean las redes sociales y los medios “ajenos” y se darán cuenta de por qué digo lo que digo y de que llevo razón. Hay incluso reportajes con propuestas concretas para director y productor sobre las tramas que quedan por abordar. Eso sí, no busquen en Galicia mucha información sobre lo que les estoy contando, ni siquiera en los digitales que se autoreivindican como bombona de oxígeno ante la asfixia de la prensa del poder. Ni las futuras traducciones de Editorial de Libros del  K.O ni el salto a Netflix, ni los más recientes e importantes premios del sector han merecido grandes titulares. No tengo muy claro por qué, quizás porque a veces el contrapoder se pasa de purista y huye de todo lo que le parezca comercial o crea que está en esa delgada línea entre la publicidad gratuita y la información. No lo sé, quizás hasta estoy siendo demasiado generosa y corporativista en mi intento de buscar una explicacón semi lógica a una realidad sin lógica alguna.

Persona y personaje / Realidad o ficción

Hay una famosa máxima en periodismo que dice que la realidad no te joda un buen titular. En los últimos meses, incluso días, se han producido una serie de acontecimientos  que le dan la vuelta a la máxima y no sólo echan más leña al fuego a la hora de pensar en nuevos guiones, sino también a la hora de cabrearte porque la profesión no esté aprovechando la oportunidad para contar una historia que a otros muchos sí nos gustaría publicar.

La realidad nos está regalando crónicas que se escriben por sí sólas y sin forzar: La batalla por el liderazgo del PP. La muerte de García Sabell, el ex presidente de la Xunta que se reunió con los narcos en Portugal y que tan magistralmente interpretó Ernesto Chao en uno de sus últimos trabajos. Maestro de actores, él también nos abandonó tan sólo unos días después, como si Fariña haya establecido una especie de pacto entre personas y personajes, no en vano sus caracterizaciones son otro de los aspectos más brillantes de la serie. Manuel Charlín y uno de sus hijos fueron nuevamente detenidos. Finalmente han sido puestos en libertad, pero no sin antes protagonizar un episodio digno de la Ficción, intentar escaparse en calzoncillos de casa ante la inminencia de la redada. Laureano Oubiña está recorriendo las principales fiestas de Galicia en modo mercadillo para vender la biografía que ha publicado tras el éxito de Fariña. Estos días se jactaba del negocio hecho en Padrón gracias a los libros y a las camisetas que consiguió colocar antes de que la polícia le desmontara el chiringuito, como ya había sucedido anteriormente en Cambados. Contaba Nacho Carretero en Bueu que en una de las últimas firmas de libros, una persona le dio un ejemplar previamente firmado por el propio Oubiña ¿El contenido? : “Todo es mentira”.

FOTOS INFOS FARIÑA

La verdad es que cuanto más lo pienso más me cuesta decidir si lo nuestro es un narcopaís, un país de frikis o el ejemplo del mejor Punk. No los veréis con cresta. Prefiero ni imaginar lo que tal diría Manuel Charlín si sus hijos le apareciesen customizados con piercings y tatoos ¿Laureano en pitillo? Jamás, pero…. ¿de verdad que soy la única que ve un toque narcopunkarra en todo este surrealismo con el que hemos convivido y a la vista está que seguimos conviviendo?

El pasado fin de semana, un taxista hacía gala de oficio y nos ofrecía los mejores datos de audiencia, fruto de la cantidad y de la diversidad de clientes que traslada de un punto a otro durante jornadas a veces interminables. “Soy taxista, así que sé de lo que hablo, y Fariña lo ha petado”. Voy a obviar su nombre por cuestiones de seguridad, aunque tengo el permiso para contar la anécdota.

En el año 2006 recogió a la actual “asistente” de Manuel Charlín, una joven y guapa mulata a la que muchos recordaréis porque le prohibió hablar a la prensa cuando salió del hospital tras el asalto sufrido en su casa durante la emisión de la serie en Antena 3: “E ela que vai ter que dicir?” La carrera había sido de 100 euros (Vigo-Portonovo, con parada previa en Vilagarcía) y a la hora de cobrarla, la joven le indicó, tímida y asustada, que por favor entrara en el local a donde la había llevado para que el propio Manuel le pagara la cantidad debida. Charlín cumplió, no regateó, pero eso sí, el pago lo efectuó en metálico en el sentido literal de la palabra, una bolsa con 50 monedas de 2 euros.

¿Friki? ¿Punk? ¿Surreal? Sea lo que fuere es digno de contar, no para ensalzar, ni ridiculizar ni estigmatizar, simplemente porque es definitorio de muchas cosas, cosas que, además, son nuestras. 

Por eso yo entono la primera persona y si para alguien mi postura y lo que he escrito es el ejemplo de estar colonizada, no se corten, grítenlo a los cuatro vientos, que yo no sólo lo llevaré con orgullo sino que, además, lo reivindicaré: Soy colonia… pero ¿y lo bien que cheiro?

 

FUENTES

-Foto de Lola e historia cedida pola actriz María Costas e pola propia protagonista, a súa nai: Lola. Moitas grazas a ambas. (Ah, e non é amor de nai, que María non sae en Fariña)

-Foto de apertura crónica. Plaza Massó. Acto Bueu (Fernando Miranda –
El Oy MirGar )

-Imagen Vocabulario Fariña (Captura de artículo de El Huffington Post)

-Foto artículos prensa (IG Anne Merkel)

 

 

 

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Lucía Estévez

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Mi primer porno lo vi gracias a mi hermana. Cine dentro del cine. La ley del deseo. Adoraba a Eusebio Poncela desde muy pequeña, desde los inviernos de castañas pilongas, tele en blanco y negro y series míticas como Los Gozos de Ulloa y las Sombras de los Pazosque la memoria ya no me alcanza para fechar con exactitud- También, más tarde, seguí loca por él. Mi Pepe Carvalho, de hecho, ya fue para siempre el de Poncela no el de Montalbán. Y me hice adulta, creo, cinematográficamente hablando, a través de la película de Almódovar. Adulta porque fue como un bautismo en las cosas estas para mayores de 18, aunque a mí aún me faltaban algunos años para cumplirlos. Adulta porque nunca había visto porno, mucho menos porno homosexual y mucho menos aún porno homosexual en casa con el beneplácito de tu madre.

Fue mi hermana la que intercedió por mí para poder sentarme delante del televisor y, las cosas como son, hizo algo de trampa con mamá a la hora de explicarle de qué iba la película. Fue algo incómoda, de hecho, esa primera escena de Antonio Banderas rodando, ya no recuerdo muy bien, si una mamada o una penetración. Pero mi madre era la bomba, así que no abrió la boca. Tampoco continuó viendo la película. 90 minutos de tragedia y sicotragedia durante los que ni pestañeé ni, probablmente, entendí nada. No tengo claro si hice muchas preguntas, sí sé que mi hermana me dio una especie de chapa para que me enfrentara con naturalidad al sexo, a la diversidad, al amor, al desamor… y a la familia. Porque aunque no es una parte de la trama que se destaque, La ley del deseo también es un drama familiar, un drama entre hermanos y nosotras, de eso, aún sabíamos un rato largo, y más que íbamos a saber.

 

“Julia, non te deites co pelo húmido” 

Hace muchos años que no repabara en la anécdota sobre mi iniciación al porno, tantos como los que han transcurrido desde aquellos tiempos en los que a mí también me advertían sobre lo del pelo. Por eso, cuando leí en el muro de Lucía Estévez la frase, actuó inmediatamente como un resorte de un pasado de familia, miedos y hermanos, sin saber siquiera la historia que ella nos cuenta en Sendeiro. Han pasado algo más de 365 días desde que esta pequeña geniecillo “atopaba nesta curta unha forma de liberarme de moitos medos que me acompañaron dende cativa” y ahora, a través de la distribuidora Jóvenes Realizadores, nos la regala a todos y a todas en forma de “Amor e Dor por compartir(me)”. 

Sendeiro Poster

Le digo geniecilla y digo bien porque sólo el poderoso universo que ronda por esa cabecita inquieta y los trabajos en los que ya ha participado merecen un post en sí mismo. En el caso que nos ocupa, AGADIC le otorgó la Ayuda de Talento 2017 con la que filmó esta historia de Julia y Manuel, dos personajes que “conviven solos con el silencio y la distancia, de espaldas, inmóviles a la realidad que hay fuera. La inocencia acompaña al pequeño en un intento por ayudar a su hermana a caminar por un sendero paralelo”.

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No he podido preguntarle sobre lo del pelo mojado, si le ha quedado tan gravado a fuego que nunca se acuesta hasta que esté seco. En mi caso, no sé si por rebeldía o, simplemente, porque me gusta la sensación, ahora hago lo que me da la gana y, sobre todo en verano, disfruto de la frialdad de la nuca sobre la almohada. Me imagino recién llegada de la playa, recién salida de la ducha. Asomada a una galería que apenas existe salvo en mi recuerdo, con un camisón verde agua con topos rosas que por fin había heredado de mi hermana, en esa edad en la que lo de hacerte con la ropa de tus mayores ya no es un trauma sino una conquista. Echando hacia atrás la cabeza para sentir en la espalda al aire hasta dónde me alcanzaba la melena y refrescarme con ella. Sonando un vinilo también de prestado de Oscar Peterson, Orfeo Negro. Sola.

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Supongo que esto es el cine o uno de los méritos del cine o una de las claves que dan la medida de la calidad de la cinta: la capacidad de evocación que provoca en el público, de empatía, de identificación. Los tiempos a los que me trasladó Lucía fueron tiempos con más luz que los de Sendeiro, pero en los que igualmente hubo un rescate, puede que sin ser muy conscientes de ello en aquel momento. Ella fue ocupando silenciosa y pausadamente el lugar de mi Julia particular, la de la admiración y el miedo, sin término medio. Ella quizá me salvó de una convivencia enfermiza en la que yo fui Manu, la inocencia que naufragó en su esfuerzo por mostrar caminos paralelos. La inocencia adulta que aún hoy, a veces, se repite la misma frase: Non foi culpa miña.

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Sendeiro es un corto que habla del poder de la infancia en las relaciones entre hermanos, escribe su directora. Yo añado: es un diván en el que hacer sicoanálisis. Es un espejo en el que mirarse. Es un ejercicio necesario, como persona y como espectadora. Es un corto visual y existencial. Onírico y realista. Sin burdas obviedades, pero con verdades reconocibles. Con y sin salida. Frío y cálido. Imprevisto, incómodo, que no deja indiferente. Un corto narrado a cámara lenta, inteligente y detallista; en el que el dolor y el silencio se cuentan con poesía. Un corto con alma. Alma femenina. Alma de mujer, de niña, de hermana. Larga vida a las miradas lilas. 

 El preestreno de SENDEIRO tendrá lugar hoy jueves 9 a las 22.00 H en el Centro Sociocultural de Sar (Santiago de Compostela) dentro del ciclo Cinema en Sar.

Consultar futuros pases y novedades sobre el corto en su página de facebook.

FUENTES:

1.Foto de La Ley del Deseo extraída del blog ciudadescondida.com

2. Material visual de Sendeiro extraído de las redes sociales de la directora, Lucía Estévez, del corto y de Jóvenes Realizadores.

3.Tema musical principal del corto: Fui a buscar el Sol, de María Rodés