Guantánamo

Hoy Anne calla -aunque no estaba previsto- porque desde antes de las siete hay un taladro en su cabeza. Sí, literal, no llegó a hacerme una craneotomía sin anestesia quizás por la firmeza de los muros o tal vez por la broca que manejaron y aún manejan mis sutiles vecinos.

La obligada mezcla de productos químicos para conseguir vencer el ruido y completar el sueño más la particular sintonía lo único que consiguieron  fue  provocar un estado de semiinconsciencia en virtud del cual reposaba plácidamente sobre un césped de lilas y margaritas que, de repente, se abría como el mar de Moisés para sumergirme en un siniestro y oscuro lago en el que cada tronco era un cocodrilo asesino.

Como el mundo de lo onírico tiene estas cosas y estas extrañas conexiones neurológicas o cerebrales, del lago pasé a un comercio tipo Zara en lo barato pero mucho más minimal-sofisticado en el contenido. Pasé yo y el resto de mi banda, un grupo de rock, creo, con un guitarrista con traumas. Sigue leyendo

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Padrón, ¿Normcore o Hipsterpueblo?

No nací para convertirme en coolhunter pero debería. Este fin de semana, al menos, descubrí que ese debería ser realmente mi oficio. Tal vez por deformación profesional, porque después de tantos años gestionando identidad nacional  vi en el ejemplo de Padrón una  buena oportunidad anti autoxenreirao tal vez porque iba tan Normcore para el evento que por un momento me sentí Lovely Pepa  con algo más de neuronas, menos seguidores, menos nómina pero, sin duda, mucho más cachonda.

Padrón es una pequeña y noble villa de la provincia de A Coruña cuya población de alrededor de 13.000 habitantes se reparte entre cinco parroquias: Carcacia, Cruces, Herbón, Iria Flavia y Santiago de Padrón, o lo que es lo mismo, entre sus tres personajes más destacados, según Wikipedia y por orden de antigüedad: Rosalía de Castro, Camilo José Cela y Pepe Domingo Castaño.

Hay otra definición popular que, haciendo un juego de palabras con uno de los poemarios más conocidos de la “Santiña”, dice que sobre Galicia pesan dos Negras Sombras, una en Ordes y otra en Padrón. En Ordes porque, viajando por el norte, la luz se apaga justo al cruzar su frontera y en Padrón porque solo abandonas Mordor una vez que atraviesas las tierras de La colmena, siguiendo camino hacia el Sur o hacia el Oriente.

Sí, eso de ahorrar en “bombillas” es una forma como otra cualquiera de hacerte la Pascua pero quizás es precisamente por ello o para compensar por lo que durante tres semanas y siempre coincidiendo con la Semana Santa, el ayuntamiento tira la casa por la ventana, le da gas al amplificador y no repara en gastos en pirotecnia.
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Obituario

Necesitaba una nueva sección pero nunca pensé en una como esta, a pesar de lo mucho que me gusta leerla en los diarios. No es una cuestión de morbo, que nada detesto más que la muerte, es una cuestión de curiosidad y de respeto por aquellos personajes a los que la historia decidió relegar a las últimas páginas del periódico, independientemente de su talento.

Es como las películas de serie B, sí, esas que, sin embargo, a mí me dan tan buenos momentos en mis tardes de sofá y letargo. Leo Obituarios porque siempre me son ajenos, siempre son como un ejercicio de aprendizaje y memoria pero de otros tiempos, por eso casi siempre son en blanco y negro.

(Foto María Costas)

Enma Pino parece que se va también de ese color, y no por su inesperada y temprana ausencia, sino porque alguien ha desempolvado una antigua instantánea de glamour, felicidad y risas, que así es como uno se debe despedir y recordar; una Dolce Vita, imagino que viguesa, protagonizada por dos mujeres de los 80.

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