A leituga: Teatro para rumiar

leituga

Los canónigos están de moda. La lechuga, en consecuencia, ha perdido todo su esplendor. Hasta ha sido desplazada de los platos que más la requerían, aquellos que siempre vienen acompañados de la palabra “mixto”. Así es la vida en los tiempos de las tendencias, que incluso los vegetales sucumben a ellas, aunque la esencia permanece, y lo que es verde, es verde y punto.

Resulta algo paradójico que siendo el color de la esperanza se asocie tan directamente a los muertos en vida, que sea el eufemismo elegido para referirnos a quienes han perdido su facultad de ser para, simplemente, estar. El triste complemento de un sandwich o de una ensalada que, casi siempre, acabamos apartando porque, incluso con aliño, resulta insípido y, además, a partir de cierta edad produce acidez.

Apartamos la lechuga como apartamos a los indigentes, a los inmigrantes, a los insumisos, a los raros, a los dependientes… a todo lo que no nos favorece ni individual ni colectivamente. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

foto lechuga

Cuando aún creía que me iba a comer el mundo, cuando no me bajaba de los tacones ni Dios y cuando las ojeras eran sinónimo de ir a trabajar de empatada, no del deterioro de la edad, tenía unos amigos que se autollamaban “los vegetales”, por su querencia a la horizontalidad, a los petas y a su piso de estudiantes. Pecados de juventud, soberbias de unos tiempos en los que no había que medirse tanto con lo políticamente correcto. Hoy el apodo no tendría gracia, ni para los vigilantes de la mordaza ni, quizás, para ellos mismos, que suman los suficientes trienios para tener que enfrentarse cada uno a su propia lechuga, a su propio vegetal demodé.

El sábado de Gloria de este año -porque parece que todo esto va de ironías y de connotaciones bíblicas- el actor y director Víctor Duplá sacaba a la luz, en forma de pre-estreno, los cogollos que todos llevamos dentro. Alzaba un espejo en los escenarios ante el que todos y todas debemos mirarnos y podremos reconocernos: en nuestras miserias, en nuestras cobardías, en nuestras culpas, en nuestras contradicciones… tanto en las propias como en las autoimpuestas por una sociedad y por unos valores que animan a la hipocresía, a echar a un lado a esa lechuga en vez de reconocer, de antemano, que ahora lo que se lleva son los canónigos.

Al sábado de Gloria, le precedió un viernes de orfidales y de Pasión, pero el Domingo nadie resucitó. Y siento hacer spoiler, pero como se deduce de su propio nombre, en  A Leituga el protagonista está, pero en ningún momento de la representación es. Sobre su presencia sin vida, que no sobre su muerte, gira este drama cómico o comedia dramática que no deja a nadie indiferente y si no, reitero, que tire la primera piedra quien no haya salido del teatro tocado; tanto ese sábado de Semana Santa en el que se hizo un pre-estreno para el público en Rianxo, como en las distintas funciones de la gira que se han ido sucediendo y en las que la obra y los personajes han ido creciendo cada día un poquito más.

Digestión pausada

Quizás es por eso que las vacas comen tanto verde, porque la dieta vegana es para rumiar. A Leituga es una obra ágil, con ritmo, de inmediatez, pero de digestión pausada. Es decir, para rumiar una vez hayas salido del teatro. Y para rumiar no sólo sobre, quizás, lo más obvio, sobre los debates más evidentes o explícitos: la dependencia, la igualdad, la eutanasia… sino sobre cómo estos debates ponen en evidencia de forma descarnada una catarsis de la familia como construcción más social que emocional, el momento en el que ponemos a prueba sobre qué cimientos está construída, sobre qué valores. Hay un destino trágico de la vida al que prácticamente nadie será ajeno y que precede a nuestra inexorable desaparición física. Es ese momento en el que nos convertimos en una “carga” o vivimos como tal ¿el deber? ¿la responsabilidad? de atender a nuestros seres queridos, a aquellos que, de alguna manera, ya se han ido estando todavía aquí.

foto fiesta

Los cerca de 90 minutos que dura la obra son una radiografia social de los tiempos en los que vivimos, de los distintos patrones que se siguen reproduciendo en todas las casas: las cuñadas, los hermanos pequeños, la mujer como cuidadora, los hermanos que han progresado y los que no, las relaciones impuestas, en definitiva, el eterno dilema sobre qué es más familia, la que te toca o la que eliges. “Hai irmáns que non deberían ser irmáns”, di María Vázquez nun dos seus diálogos. Xosé Barato e Antonio Durán “Morris” también definen claramente en distintos momentos de la obra las reuniones familiares como un acto social obligado, actos a los que acudes sin mayor problema hasta que implica “cargas”.

Este querida é un perfecto evento social. Unha xuntanza de xente que non se pode ver nin en pintura, que se odia a morte… pero se xunta, bebe e sorrí como se foran unha familia (…)

Xa sabemos que iamos rematar mal. Todos o sabiamos antes de vir. Pasamos o ano sen vernos, sen falar, odiándonos profundamente nos nosos silencios... ata que se achega esta maldita data, este maldito día que marcamos en vermello no calendario da nosa vida pero chega o día, e xuntámonos aquí… e eu quero dicir por que carallo nos xuntamos! (…)

A Leiuta es un trabajo coral en el que por encima de todos los conflictos pesa, sobre todo, la culpa. La culpa sobre no querer hacernos cargo; la culpa sobre nosotros mismos, sobre nuestros egoísmos… Y sobre la que pesa también la hipocresía de un país con los “escrúpulos institucionalizados” -como dice Héctor respecto de la eutanasia o de la muerte digna-. Una obra, en definitiva, que habla del miedo, porque esta sociedad sigue sin estar preparada ni para el dolor, ni para la enfermedad, ni para la muerte. 

a leituga gira

¿Final feliz?

“Ninguén é feliz todo o tempo”. Quizás esta sencilla sentencia de María Vázquez sea la lección a aprender, sin tratarse de una obra con moraleja ni pretensión moralizante ¡ojo! Pero si es una buena frase para la reflexión, para hacer el esfuerzo de asumir con naturalidad la vida y la familia y, sobre todo, para hacer el esfuerzo de perdonarnos. De hecho, la decisión final de desenchufar al protagonista puede que sea una forma de perdonarse entre ellos…  o no, y se pierden para siempre. Porque el perdón tiene que empezar siempre por uno mismo.

Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra, dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen. Abel contestó:

—¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes.

Texto: Leyenda (Sobre el mito de Caín y Abel. Borges)

 

NOTA: Fotos de la obra extraídas del Facebook de Emedous

 

 

 

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Diáspora 2.0

Disculpad, pero soy de letras, por eso se me dan tan mal los números. Mido mal los tiempos, que -al fin y al cabo- se cuentan en cifras, por eso perdí la perspectiva y ya han pasado muchos días desde la última vez que pasé por aquí.

Conste que la tecla no ha parado y aunque está feo citarse a uno mismo, nada mejor que aprovechar el domingo y su espacio de #alairelibro, para ponernos al día, recomendándoos, esta vez, en lugar de un libro, un par de artículos. 

Soy de letras, por eso a veces se me va la pinza contando caracteres y escribo más palabras de las previstas. No se lo pongo fácil a los editores, aunque sí me sé eso de que el orden de los factores altera el producto, por eso os dejo la crónica completa y sin intermediarios sobre la presentación pública de ONDA, el recién creado Obsertavorio de la Nueva Emigración Gallega.

(Esta crónica fue publicada parcialmente en Adiante.Gal editada por su Redacción)

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DENTRO E FÓRA. As sinerxias necesarias

Os domingos e as periferias teñen ese nexo común de certa preguiza, de certo desarraigo. Son esas horas estranas e eses lugares distantes á rutina viva dunha cidade. Vista Alegre, en Santiago de Compostela, sigue a considerarse un barrio periférico; e alí, no novísimo Centro Cívico do Romaño, celebrouse paradoxalmente a primeira edición de ONDA, un espazo que nace para a observación, para a visibilización e para o encontro da nova diáspora galega. É paradóxico porque a emigración ten tamén un aquel de domingo, un aquel de non querer mirar para ela e de preferir ver tan só os restantes días da semana.

A sombra da Catedral -visible dende case calquera punto da cidade- e da Noria, que coroa sempre o ceo compostelán nas festas do 25 de xullo, impiden que perdas cento por cento a perspectiva de onde estás. Noutra circunstancia, poderiase falar de calquera lugar indeterminado de Europa. Primeiro, pola propia arquitectura do local, inaugurado hai un ano pero descoñecido, de seguro, para boa parte dos veciños e veciñas, que impacta pola seu deseño e modernidade. Segundo, pola xente alí concentrada a pasada fin de semana (20, 21 e 22 de xullo). Xentes chegadas de Alemania, Suiza, Bélxica, Escocia, Irlanda… que suman xa anos de estadía neses países mais partida de nacemento material e inmaterial en Galiza.

OndaLibroVisita

Emigrantes con papeis

Na súa carta de presentación, ONDA nace consciente de que a día de hoxe o fenómeno migratorio non ten nada a ver co de séculos pasados, malia que teñan como ponto de encontro, normalmente, unha crise económica. A nova diáspora son os emigrantes con papeis, os membros dunha xeneración que a propia sociedade expulsa ante a falta de oportunidades dentro.

Dentro e fóra, a eterna dicotomía que se dá neste país, emperrado en valorar á súa xente só cando traspasan exitosamente fronteiras, aínda que estas sexan as do Padornelo. Estes mesmos días, por exemplo, sen ter nada a ver coas xornadas do Observatorio, alguén puña en valor no Facebook o traballo dunha xoven directora de fotografía e unha artista veterena comentaba: “que pena, sendo tan boa vai durar pouco en Galicia”.

Son poucos os elixidos, os que de súpeto fanse un nome e, ademais, este nome interese ao stablisment. A realidade, sen embargo, é que hai todo un activo e talentoso “mundo invisible” aí fóra, un mundo que Pepe Sendón–coordinador do Proxecto- atopou. A alma máter de ONDA conta que cando empezou a facer os contactos só como tanteo ficou abraiado de como se ían concatenando historias e persoas e de aí a decisión firme de que había que facer algo.

Recoñece que a primeira incursión a fixo dende un interese preferentemente artístico, mais pouco a pouco foi concebindo a necesidade de crear unha figura como a dun Observatorio que abranga a realidade completa e complexa da emigración. Co obxecto de poder construir o discurso tan necesario sobre a nova diáspora, un discurso do que non poden quedar fóra os seus propios protagonistas.

Neste sentido, Sendón lamenta, nos documentos fundacionais da iniciativa, que esta voz fique muda ante uns argumentos por parte das Institucións, nomeadamente da Xunta, que segue reducindo aos migrantes ao folclórico, aos “casos de éxito de galegos polo mundo” ou a “regresos organizados de axencia de viaxes” que no fondo só afondan máis na caricaturización do paisano que marcha coa maleta de madeira como destino intrínseco ao noso ser.

Programa multidicisplinar

Mentres se andaba a argallar esta plataforma, as xentes de Embaixada.Galviron a oportunidade perfecta para acabar de dar forma ao seu propio proxecto: unha iniciativa de galegos e galegas no exterior na procura dun novo asociacionismo. 

A iniciativas novas como as da propia Embaixada ou da Rede Galega en UK (Rega-Uk), nada esta última grazas ao papel que xogan as novas tecnoloxías como outro elemento diferenciador da nova emigración, sumáronse as experiencias de xente máis veterana como Xelís de Toroe Xabier Queipo. E deste cóctel multidisciplinar, multixeneracional e con vocación transnacional, naceu o programa da primeira edición de ONDA.

Un programaque sintonizou en distintas frecuencias. Así, por exemplo:

Achegouse ao activismo da man dalgúns dos e das compoñentes e colaboradores/as do grupo Ialma, como Lucio ou Marisol, que puxeron voz a Embaixada.Gal. Tamén, grazas á presentación do ensaio de María Alonso: Transmigrantes, fillas da precariedade(Axóuxere, 2017) e da conferencia de Helena Míguelez: Formas de Volver a Casa, durante a que fixo unha interesante análise coa que desmontou ponto por ponto o Plan de Emigración da Xunta 2020.

ONDA fixo, así mesmo, radiografía emocional, histórico-sociolóxica e de contexto da fenómento migratorio. A presentación do traballo de Alexandra Plaza: Se fose fácil, fáriao outro, aportou esas historias persoais, incluída a da propia autora, que conforman o novo perfil de emigrante. Xosé Manuel Núñez Seixasrefrescou a memoria sobre o que foron historicamente os movementos migratorios en Galiza e España e Xabier Queipo, cunha palestra titulada: A desaparición do País, fixo prestar atención sobre a cuestión global da emigración en Europa, que se enfronta “ao reverdecer dos nacionalismos supremacistas, dos populismos máis básicos e da xenofobia”.

Un Proxecto que nace, orixinariamente, pensando na arte da/na emigración non podía obviar a Creación no seu programa. Que estivo presente en imaxes, coas exposicións de Dolores Calvoe Cé Tomé.En movimiento, grazas ás performances de Xelís de Toro e Riolagares. En linguaxe poética, a través da presentación do libro colectivo Onda Poética (Edicións Positiva). En linguaxe visual, coa proxección e co debate dunha escolma de documentais presentados por Galician Film Forume en linguaxe musical, grazas a Hi-Fi/Wi-Fi, electrónica orgánica composta en Bélxica e producida nas Rías Baixas, un proxecto musical de Misterchoco.

Ondaconcierto

Vencellado co anterior, mais tamén co obxectivo de afortalar lazos e servir de intercambio de experiencias, as xornadas remataron con foliada internacional o sábado e cos concertos de Xosé Gaele de Ialma, o domingo.

Plan de Traballo

O programa foi denso e ambicioso, un pouco por ese medo a non deixarte nada, segundo coincidiron en salientar case todos os presentes na asamblea que se celebrou o domingo, como peche, para avaliar e sentar as bases do que será ONDA no futuro. A experiencia da fin de semana, concluiron, foi como a dun banco de probas, unha chuvia de ideas que serviu para plantar a semente dunha plataforma necesaria, que nace con vocación de continuidade. Enriba da mesa algunhas eivas detectadas, como a da propia definición do proxecto e do público ao que se dirixe. No primeiro caso, as opcións prantexadas foron as de se focalizar só no artístico ou no asociativo ou en ambos. A conclusión foi que os dous son compatibles e incluso complementarios, como expuxo Xelís de Toro. No tocante ao público obxectivo, coincidiuse en que ten a ver, obviamente, co ponto anterior, pero movilizalo depende tamén do apoio e difusión que se lle dea ao evento, que claramente fallou nesta ocasión.

Ondalibro

Malia o esforzo feito na cartelería e no deseño. Malia o apoio orzamentario tan importante realizado dende o Concello de Santiagoe malia a ubicación privilexiada, cedida precisamente polo consistorio coa idea de se converter en sede fixa dos encontros de ONDA, a comunicación do evento foi mínima; a participación institucional tamén escasa ou nula e a confusión entre a cidadanía susceptible de participar, máxima; pois se incluiu na programación de Festas do Apóstolo, co conseguinte descoloque que este estrano encaixe provoca, por tratarse do evento do que se trataba e polo overbooking de oferta de actividades para eses días. A conclusión o domingo foi obvia e unánime, non facelo coincidir máis nestas datas e conseguir unha maior implicación de determinados axentes sociais, políticos e culturais para garantir ese público obxectivo que, por exemplo, Xabier Queipo prantexaba se existiría, se realmente habería ese interese dende dentro polos de fóra ou simplemente o desleixo de sempre. A resposta, sen embargo, foi tamén case unánime, habelo haino.

OndaAsambleaBuena

Varias ideas claras, por tanto, para comezar a percorrer camiño:

-A necesidade e, por ende, a fixación dunha periodicidade, que en principio se estabeleceu anual pero sen descartar algún tipo de actividade espórádica ao longo do ano.

-A definición mestiza de Observar e visibilizar o asociativo e o artístico, transcendendo, iso si, o concepto dos de fóra, de tal xeito que haxa retroalimentación, feedback, networking, sinerxias entre o traballo dos galegos residentes e dos ausentes e incluso dos non galegos; traballar dende e pola transculturalidade.

-A creación dunha Comisión de Traballo que asuma as distintas tarefas para coordinar áreas e iniciativas.

-A activación dos contidos que faltan da páxina web e a posta en marcha dun Mapa Interactivo de proxectos e xente que estea a traballar en ámbitos que sexan de interese, a falta dun censo de todo este “mundo invisible”.

ONDA é un proxecto en construcción que, como afirmou unha das técnicas dos centros cívicos do concello, ten tamén un “efecto reponedor, do baleiro que deixan quenes marchan” e da fractura que se produce ás veces “a falta deste tipo de espacios nos que poder recoñécermonos os uns cos outros”.

Un fenómeno vello, o da emigración, cun relato diferente, o da nova diáspora, con algúns pontos de confluencia. Ou dito doutro xeito, a vixencia do Máis Alá (1929) de Manoel Antonio –referente do Manifesto de Embaixada.gal- coa actualidade de Narf, guieiro dos textos de ONDA, malia que ambos os dous talentos marcharan a ese outro mundo, máis invisible aínda, moito antes do que lles correspondía.

“Coñecer por onde non debemos ir: tódolos outros camiños poden ser nosos (…) Son emigrante, viaxo a ningunha parte”.

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Entre la diáspora, las catas musicales y  Galicia en verano: una fiesta, transcurrió este tiempo de ausencia. Sermos Galiza publicó este otro texto sobre la apertura del ciclo Os Xoves de Códax, que comenzó con el dúo Guadi Galego e Iván Ferreiro.

Próximas entregas, para que no penséis, si desaparezco de nuevo más días de lo previsto, que esto ha decaído:

-Perder la virginidad (Festa da Dorna)
-Pascual (El hombre que olía a mar)
-Conxo como metáfora. Os psiquiátricos: espazos de marxinación
-Embarazo, parto, postparto y salud mental
-A nai que che pariu (Matriarcas)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fiesta de los maniquíes

LETRERO TAXI

Ayer pasé por el túnel de lavado. Pasó mi coche, se entiende, que una es punkarra pero aseada. Algo más de 13 minutos si escoges un completo y, la verdad, es que a Juan Luis  le hacía buena falta. Mientras esperaba, adopté la típica postura de gasolinera, que para eso lucía pitillo, taconazo y coleta. Apoyada de tal guisa sobre el surtidor, entrecruzando miradas furtivas con el chico del mono, no me preguntéis por qué, pero Pedro Sánchez fue lo único que se me vino a la cabeza.

Quizás la asociación de ideas tuvo que ver con los otros 13 minutos de espera, previos a los míos, durante los que los rodillos dieron cera y brillo a un coche de alta gama de un ex alcalde venido a menos de un partido venido a más. El caso es que como si fuera yo misma la que iba a ser emparedada por el robot higiénico e, imagino, presa de un ataque de pánico y claustrofobia, viví la experiencia como si se tratara de ese agujero negro por el que se supone atraviesas antes de cruzar al otro lado.  

Dicen y escriben -aunque la verdad es que nadie ha vuelto para corroborarlo- que durante ese tránsito haces un barrido, panorámica, secuencia… de los momentos más importantes de tu vida y a mí, pues me debió de pasar algo parecido pero con los mejores fotogramas del recién estrenado gobierno. Y nunca mejor dicho, lo de fotogramas, porque tanto criticar el plasma y mi memoria no ha seleccionado nada susceptible de hacerme sentir ciudadana, partícipe, co-responsable de ningún otro mundo real ni mejor ni posible.

Mi película

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Violar está de moda -pienso- Violar en grupo o en Manada. Te cuelas en Salsa Rosa; en titulares que se repiten en distintos medios, en diferentes localidades y aún encima prácticamente te sale gratis. Nos movilizamos, de forma espontánea, pero el cabreo apenas ocupa segundos del metraje y, además, la víctima estaba borracha. El patriarcado sigue campando a sus anchas. Pedro y Pablo son patriarcado, mal que les pese, pero son guapos, Pedro más que Pablo. Sin embargo no han entendido nada y se han vuelto a repartir los cromos en la cosa esta de lo público; por ahora o hasta donde sabemos, en la cosa de los medios, pero no importa ¿Cómo va a importar? Si muero de amor con el anuncio del bombo de la otra primera dama, de la Izquierda también, la dama de Garzón; con los estilismos de Iñigo en la Vogueparachicos y con los bíceps, tríceps… y no sigo que me pierdo del presi más macizo de España haciendo runnning por la Moncloa. Sánchez, el presi que también pasará a la historia por haber nombrado más Ministras que ministros y por saber hablar en inglés en las cumbres europeas. Sí, esas cumbres en las que se debatía con gesto simulado sobre el problema -que las palabras no se escogen en vano- de la inmigración, mientras 100 de esos nadie morían ahogados por falta de auxilio y de consenso, que lo que realmente estaba en juego era salvar a la Merkel. Como nosotros ya habíamos cumplido en Valencia… tenemos bula y no hace falta que lloremos estas pérdidas. Además, que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, y con los demás miembros de la UE, todos a una Fuenteovejuna y acógelos en tu casa, pero nos marcamos un Alemania-España que a Angela le salva la coalición y a nostros… pues a nosotros nos regala otra foto de guapo guapo, aunque los titulares sean de pena, de mercadeo y  de xenofobia implícita.

Con lo de las tías nos colaron a Borrell, que todavía no ha dado mucho de qué hablar, no se ha puesto a desinfectar nada hasta el momento. Y nos colaron a un Marlaska que es gay, así que… lo demás está de más, el machismo de la justicia incluido. Jaulas de niños panchitos; granjas de úteros en riesgo de exclusión; recogidos reales con aires de los 90 ….  Argentina y Alemania fuera del Mundial y España que se salva por el gol de unas siglas, un tal VAR, que no tengo ni idea qué significa, sólo sé que no son las iniciales del nombre ni del apodo de Iago Aspas. Gallego. Sí, como Rajoy, como Feijóo y sus lágrimas, las que todos y todas atribuyen al pánico a Soraya como si el tiempo no pasara volando y el 2020 no esté a la vuelta de la esquina. Ya no sale en mi repaso Cataluña, o sí, que después de haberlos negado tres veces, como a Cristo, Pablo se dejó ver en Soto del Real, con Cuixart, que es de rollo así social; Estremera por ahora aún no toca. Lo sé porque lo vi en unas fotos, de un gran profesional, por cierto, el autor de la que ya será una imagen icónica: el adiós de Rajoy tras el K.O de la primera jornada de la moción de censura; el Km0; el día que comezó todo; el minuto 1 de esta secuencia, escena, barrido, fotograma…

-Señorita, son 9 euros

¿Pero ya han pasado 13 minutos? ¿ha sido mucho tiempo? ¿se me han pasado demasiado rápido? ¿Con la pinta de semifulana que llevo será un exceso decirle a este chico si me puede pellizcar?

Captura de pantalla 2018-07-01 a las 11.51.58

He salido de mi bucle confusa pero inmune, las cosas como son. Anestesiada. Porque yo también soy vouyer, espectadora, consumidora de una realidad surrealista como la descrita valga la redundancia o la cacofonía. Observadora pasiva y sumisa de una sociedad injusta, desigual y violenta en la que triunfa el sálvese quien pueda y en la que, sobre todo las mujeres, también somos carne picada.  

Empiezan las rebajas. Interpretad este post como queráis, como otra crítica o re-interpretación de Dhogs y, en concreto, de lo que significa la escena que casi nadie entiende o quiere entender de la performance del taxista, o como La fiesta de los Maniquíes. O tal vez como las dos cosas porque, quizás, en el fondo, todo sea lo mismo. Todo, mi barrenada y la de la performance no sean más que una metáfora de ese público que la película sitúa en primer plano como toque de atención, como espejo en el que mirarnos y avergonzarnos de nuestro grado de conformismo ante un mundo en el que permitimos que siempre haya alguien por encima de nosotros manejando los hilos. La asunción de la manipulación y el juego de control como una nueva zona de confort. O algo así.

The end.

Este Post es el desarrollo personal del reportaje publicado en Adiante.gal sobre la gira de Dhogs por las pantallas:  Cando o cine volveu ao cine 

Cine dentro del cine. El espectador como protagonista. La sociedad, pasiva y sumisa, como toque de atención.

 

NOTA: Fotos y trailer cedidos por la productora Gaitafilmes. Gracias infinitas por el material y la oportunidad de sumarme/nos (mi alter ego y yo) a Dhogs on the road!.