Un libro rosa

micropoemas

Lo sé. Lo que tocaba era algo de Úrsula o Nicanor, pero la circunstancia obliga, sobre todo cuando, yendo de librerías, te encuentras con uno de esos libros por casualidad. Libros que no recomienda nadie, de los que nunca oíste hablar, que ni el librero ha leído pero que, sin embargo te atrapan. Bien sea porque al hojearlos encuentras una frase, un verso, un párrafo que te estremece o, aunque parezca frívolo, porque es un libro bonito. En este caso era, es, un libro muy yo, pequeño, coqueto y fucsia, que entre sus micropoemas esconde lo siguiente:

Desconcierto

El ojo izquierdo llora

sin parar y sin querer,

algo me da mucha pena

y no sé muy bien qué.

Editorial La Luz Roja. Micropoemas. Ajo

 

 

 

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Hay que ver!

A Camilo Franco le pasa un poco como a Anne Merkel, aunque sé que discrepará de la apreciación. Además, en su caso, ego y alter ego coinciden; el matiz entre ambos es, simplemente, la forma de pronunciar: CamiloFranco todo junto o Camilo, espacio, Franco. Ah, y que viste mucho peor, claro.

Como nombre sin pausa hacía tiempo que no le veíamos entre bambalinas azuzando, mostrándonos lo que los actores, intérpretes y toda caste de seductores nos quieren enseñar y más, sobre todo más. Es una especie de turista accidental pero de la cultura, capaz de hacer la autopsia de cualquier espectáculo sin apenas instrumental, salvo el de las palabras, pero haciendo sangre, que ya sabéis que entre la farándula son muy aprensivos al bisturí.

Desde hace unos meses, le podemos seguir la pista cada quince días en las páginas de El Progreso de Lugo, pero desde hoy mismo, jueves 25, tenemos otra oportunidad en el Teatro Principal de Santiago de Compostela, donde inaugura la #posfunción. 

Según los organizadores, se trata de un espacio para el debate y la conversación que tendrá lugar cada mes tras una obra diferente y en la que, además de algunos de los protagonistas y  del conductor invitado, estarán presentes otras personas, como Patri Cou, en este caso, actriz y estudiante de filosofía y Zeltia Laya, filósofa y organizadora de la Olimpiada Filosófica.

Bodegones, cranios y razones

CamiloFranco es un señor importante, no sé si lo suficiente para formar parte del Gran Libro de Natasha Lelenco, con textos de Tomás Lijó; ni sé si para ser adoptado y salvarse de la quema a la que fueron sometidos los retratos de la artista que no consiguieron un mecenas que se apiadara de su alma y figurar así en el libro sagrado. Es también un Cranio Privilexiado, aunque no sea en su trayectoria en la que se hayan inspirado Mofa y Befa para su última obra, con la que andan de gira y hoy se dejan caer en Compos, no sólo para la interpretación sino también para la #posfunción. El cóctel, desde luego, no tiene precio, y de lo que sí estamos seguros es de que a Franco le va al pelo lo de la Crítica de la razón perralleira que subtitula la obra. Los demás ingredientes son, precisamente, el pincel de Natasha dando vida al bodegón del cartel y la voluntad de todos ustedes al debatir y participar.

Captura de pantalla 2018-01-25 a las 18.24.10

Mofa y Befa estarán en el Principal hasta el sábado. El propio Camilo nos lo explica mejor, y no porque él vaya a tener hoy su protagonismo, sino porque también está de estreno en nuestro Planeta, retomando la sección los jueves de agenda que, no siempre, pero sí muchas veces, traerán sorpresa.

Así que, sin más preámbulo, aquí os dejo las propuestas del nombre sin pausa para acabar esta cuesta de Enero.

P.D: Ya sabéis que en Saturno tenemos idioma propio, lo importante no es cómo nosotros escribamos sino cómo cada seguidor nos lee en el idioma en el que piensa, por eso en el mapa hay fans de los países más insólitos y nuestros invitados presumen del que les corresponde. Por eso, o por lo que mola el Google Translate, vaya 😉

Hay que ver!: Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué.

Por Camilo Franco 

Filosofía aquí e acolá

Que Mofa e Befa están nunha dimensión diferente da nosa queda demostrado polo feito de que se vexan obrigados a explicar a súa filosofía. Mofa e Befa son tres, porque neste caso temos que contar cun biombo e isto non é un detalle menor porque as cousas cambian moito se se fan diante da xente ou detrás dunha parede. Cambian tanto que unha grande parte da clásica política española depende dun biombo para sobrevivir. Mofa e Befa sobreviven incluso sen ese intermedio escénico de cartón e están reclamando por xunto o que antes pedían por partes: que todo é filosofía e ti tamén aínda que non mo preguntes.

Reprodución non selectiva

Estamos ao tanto do que din as elites. As cousas moi reproducidas non teñen valor. É unha reprodución automática e sen moita intelectualización de que a riqueza é mellor canto máis concentrada está. Se damos aos toureiros por artistas, máis teríamos que dar aos debuxantes. Non por nada especial. Por limpeza. E teríamos que apreciar no mesmo grado as curvas melancólicas de Miguelanxo Prado que o misterio máis ben especulativo de Leonardo. Independentemente de que o primeiro apareza exactamente igual en 50.000 libros e que o segundo sexa unha peza única. A arte no cómic é como a arte dentro da arte. Un monólogo interior que tamén está en contra da reprodución como medio de culturización de masas.

A arte no comic. Sede Afundación Santiago de Compostela

Golpes como sistema de relación

O único do boxeo que me gustou algo era a súa retórica. Porque incluso no mellor momento da súa vida era vintage. Aínda que os dous púxiles estivesen en pleno combate, quen falaba deles estaba seriamente instalado no pasado. O público quizais tamén. Jack Johnson foi o primeiro afroamericano en ser campión dos mundos dos pesados. Foi pioneiro e despois del viñeron máis afroamericanos no seu mesmo traballo. Algo que Barack Obama non pode dicir. Ao boxeo hai que recoñecerlle esa metáfora da filosofía galega de andar polo monte: a vida está feita de golpes. A diferenza de Jack Johnson, en cuestión de golpes os galegos somos máis de recibilos. Temos un contador vago para devolvelos. Hai que admitir que isto sucede porque pese ao desarrollismo de Franco e as dietas de crisi de Feijóo, os galegos seguimos tirando a miúdos. E para dar golpes tamén hai que valer.

‘Arthur Cravan. Maintenant? Museo Picasso Barcelona 

Hai que irse afacendo

É como se quixesen que nos foramos afacendo. Vannos explicando como é un cárcere por dentro por se no futuro calquera tuit desnortado puidese obrigarnos a ser residentes. En Barcelona os cárceres están de actualidade, que non de moda. E os cataláns, que son moi de facer as cousas entre todos, decidiron que xa que o cárcere é un horizonte posible o mellor é que todo o mundo saiba como é. Abren as portas permitindo ese primeiro contacto que algún día entenderemos coa nostalxia de pensar que no pasado fomos inxenuos. Os cataláns saben o que moitos españois ignoran: o que se fai como turista acaba por repetirse como persoa. 

Cárcere Modelo de Barcelona 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Zoido, Puigdemont y un vestido tirolés

Esto va más rápido que el tiempo que me lleva a mí un ida por vuelta a Saturno, y eso que por el espacio se viaja a la velocidad de la luz. Con mis pies a remojo -como ya os conté- por tremendo dolor de tacones, me soplan mis fuentes que los alrededores del Parlament están tomados por la policía para garantizar que MegaPuigdemont no vuelve a metérsela doblada.

Me conecto, desganada, a las noticias y ahí está él, el antiglamour hecho ministro, asegurando que él mismamente y su equipo ya están diseñando un dispositivo para que el fugitivo no pueda aparecer de cuerpo presente en la investidura. Estoy que lo flipo. Primero, porque es oír la palabra dispositivo y equipo para dirigirlo y no poder evitar que mi memoria salte como un resorte y me obligue a visualizar esa foto, que ya será mítica, del gabinete de crisis durante la nevada en la AP-6. Segundo, porque las declaraciones de nuestro Hernández y Fernández a la española, no son una declaración institucional o un comunicado, no, son durante una entrevista en la que la intrépida periodista, que obviamente tampoco es Tintín, le sugiere la posibilidad del maletero del coche como vía de escape. Zoido la mira con picardía, no porque el rubio y la silicona de la Griso se la pongo dura, como a tantos, sino porque ve en su apreciación una posibilidad que a él se le había escapado y que, obviamente, también es un método de fuga altamente probable en el caso que nos ocupa.

Me cachis! habrá dicho, cómo no se me habrá ocurrido a mí, y asegura, con solemnidad y firmeza, que tampoco, que en el maletero del coche tampoco. Puigdemont no podrá cruzar la frontera y punto. Le preocupa a nuestra ministro la de caminos rurales que hay en Catalunya, que complican la operación, pero mantiene la confianza y quiere trasladar un mensaje de tranquilidad  a todos los españoles de bien: no entrará en nuestro territorio ni en barco, ni en helicópetero ni en ultraliegero.

Salgo despistada del metro, en pleno Paseo de Gracia, y mientras me arreglo los bajos de una camisa, que por ser de estreno aún no le tengo pillado el punto, me doy de bruces con una mujer uniformada, pedazo metralleta en bandolera, que me aconseja que me ande con más cuidado ¡Y tanto! Glups. Así que miro de frente y veo una lechera con un buen número de policías pululando, mientras el que está al mando del cotarro habla con alguien por el interfono para confirmarle que sí, que ha llegado el metro, “están saliendo”, pero todo en orden. Hombre, si Puigdemont pone los pies en Barcelona vía metro, línea 3, y se baja tan pichi en pleno centro neurálgico, conmigo presenciándolo, además, no sé si sobreviviría para contarlo, que de la risa también te mueres.

Claro que vete tú a saber, que Puigi está demostrando ser muy listo, las fuerzas de seguridad del estado muy tontas  -o las dos cosas a la vez-, en esta ciudad los gatos están de moda y todos los gatos… son pardos, así que igual ya anda por ahí y las imágenes de un hiperserio Roger en el aeropuerto de Bruselas eran pura puesta en escena, para hacer creíble el juego al despiste y para demostrar que, desde luego, él en su coche no lo traería de vuelta, básicamente porque viajó en avión. Sobre lo del precio del billete pues ya se verá, si lo paga de su hípster abrigo o a costa de los votantes que lo eligieron, a él y al President; que los eligieron precisamente para este tipo de cosas, para arreglararlas, vaya, y para que por fin alguien dirija el rumbo del país, nación, república que ahora mismo está en la tecla Pause.

Le doy vueltas y el subconsciente me hace tararear Qué será, será, Whatever will be, will be…  Pero enseguida descarto la opción, porque aunque con su pelazo bien podría imitar el cardado de  Doris Day en El hombre que sabía demasiado, su negritud no hay forma de decolorarla para conseguir hacerse pasar por la rubia de la peli. Intento pasar al siguiente supuesto y os juro que el corazón se me altera. Mientras tomo una caña al sol en la terraza del Bar Pi, colindante a la iglesia de igual nombre, unos músicos de los que apedrean el acordeón y pasan la gorra interpretan la banda sonora del mítico film de Hitchcock. Mátame camión ¿significa algo? El asunto me acojona lo suficiente como para beber de penalti el grolo que me quedaba y salir por patas. Acabo, eso sí, comiendo unos huevos payeses con morcilla negra -que ya sé que no le pegan nada ni al local ni a mi estilismo, con mis Uno de 50, mi ámbar y mi botín japo- en Els Gats de Barcelona. Un garito de puta madre que también emite señales, porque si hoy bajé al centro fue para comprar, precisamente, BCN.GAT Gatejant per la ciutat , de Marcos Ismat.

Miau. Todos los gatos son pardos y, además, aquí hay gato encerrado, aunque yo en el ultraligero no lo veo, los helicópteros tienen tufillo monárquico y el running por el rural…  pese a que Girona creo que ya no es Tabarnia, pues como que tampoco.

No sé si por el gin tonic que me acabo de pedir, más por el postureo que por las ganas, o porque todo en él ha sido tan épico hasta el momento, que yo como de verdad lo imagino es como el coronel Von Trapp de Sonrisas y lágrimas, llegando al Parlament alegre y triunfal con el traje tirolés, que le va que ni pintado, después de haber cruzado los Pirineos, en su caso, al ritmo de Climb Every Mountain.

Y aquí lo dejo, que el alcohol hace estragos y el wifi va como el carajo, así que, quizás, cuando publique, mis especulaciones habrán hecho aguas porque, una vez más, Megayó habrá superado todas nuestras expectativas o Zoido tendrá ya suposiciones nuevas que dejen obsoletas las aquí contadas… y cantadas 😉