Índico, Atlántico y Pacífico

Hoy he vuelto a Vilcabamba en su versión Asia, con lago en vez de con río. Estamos en Pushkar. Una pequeña ciudad al pie de las colinas, prácticamente peatonal, que continúa siendo un lugar muy frecuentado por hippys de todo tipo. No en vano, esta ciudad fue punto de encuentro del movimiento en los años 70, con personajes provenientes de todas partes del mundo.

Nadie habla, sin embargo, de los poderes de sus aguas respecto a la longevidad, tal y como sucede en la ciudad ecuatoriana; y aquí, los nostálgicos del Flower Power están realmente de paso, no han hecho del lago sagrado y de sus casas blancas y desconchadas ni sus negocios ni su lugar en el mundo. Tampoco hay garitos como el Pura Vida pero, en su defecto, tienes la opción de sentarte en el puente de Shiva y contemplar, entre mantra y mantra, el rito de los baños y de la oración, al amanecer o en el ocaso.

baños

Baños en los Ghats

Lástima de birra bien fresquita; ¡y qué decir de un porro!, añade Andrés, el joven fotógrafo que quiere contribuír a cambiar el mundo y que se sumó, por un día, a nuestra expedición. Pero si ya es difícil el tema del alcohol en casi todo el Rajasthan, es totalmente imposible en este lugar de culto. Sobre las drogas, su posesión y consumo, incluído el hachís, siempre han estado prohibidas en la India y la ley se ha endurecido en 2001, de tal manera que una persona detenida por este delito es inmediatamente encarcelada y la espera de juicio puede tardar más de tres años.

Conste que, si no fuera porque mis fotos son muy malas, cualquiera diría que te has metido un tripi, a la vista de los particulares individuos que, semivestidos de blanco y de naranja, se sientan a tu lado y te piden, con gestos, un cigarro.

Hippy 1

Personaje blanco

hippy 2

Personaje Naranja

Cierras los ojos y los vuelves a abrir para comprobar si siguen ahí o si fue tan solo cosa de tu imaginación casi en trance. Los miras de reojo y te entran ganas de tirarles de los pelos y de las barbas centenarias para asegurarte de que no son atrezzo de un pueblo que, seguro, ha vivido tiempos mejores.

puesta de sol

Puesta de sol

Es lo que tenemos los turistas, que acabamos viciándolo todo y alterando, muchas veces, la identidad misma de un lugar. Una forzada pintada de Pink Floyd, alguna bandera del Che, gurús que viven de estafar abrazos… y el impuesto revolucionario, la puja casi obligada al río como garantía de Good Karma, que pretenden que pagues en euros y que lo hagas en función del número de miembros de tu familia. Vamos, que un mucho de jeta y un casi nada de paz y amor.

Conste que yo pagué en rupias, pero cuando iba a lanzar mis flores al agua se me cruzó una vaca blanca, así que intuyo que Brahma, el creador, Dios de la trinidad hindú, no tuvo en cuenta mi falta de generosidad y me lo demostró enviándome al animal sagrado como señal. Claro que, a estas alturas del viaje, yo le habría agradecido más que me hubiese enviado un entrecot.

Festejos para guiris y devotos

Estamos en plenas fiestas. Mes del monzón, mes de Shiva, mes de Brahma, así que el número de extranjeros es elevado y los ritos y timos se multiplican por mucho que intentes disfrazarte de indio y pasar desapercibido . Y es que ya se sabe, aunque el turista se vista de seda, guiri se queda.

Pushkar comercial

Pushkar comercial

El caso es que, pese a haber perdido buena parte de su inocencia y de su encanto, Pushkar invita a quedarse, así que repetimos atardecer en el puente y reincidimos en la ofrenda de las flores, esta vez en el propio templo. No queremos que paguen justos por pecadores, aunque reconozco que te cuesta un poco concentrarte en la devoción tras las experiencias previas. Luchas contra la desconfianza y, solo una vez que has finalizado el recorrido entre dioses, te reconcilias al comprobar que aún hay espíritus altruistas y libres, que aspiran a ganarse el cielo o el nirvana a cambio de nada, en su carrera para convertirse en sadhu.

Te reconcilia, igualmente, comprobar cómo algún joven se rebela contra la norma y la tradición y ha mantenido un amor oculto porque era de una casta superior a la suya y jamás sería aceptado por ninguna de las dos familias. Esa relación ha terminado pero Rahib sigue decidido a casarse tan solo cuando vuelva a sentir mariposas en el estómago.

vistas

Mujer con vistas

Seguro que es casualidad, pero aunque la India está cambiando, de todos los chicos con los que hemos hablado hasta ahora, solo hemos encontrado este caso de insumisión al matrimonio pactado, una actitud que concuerda bastante con la filosofía hippy que se le presupone al lugar. O, al menos, a mí, me gusta imaginarlo así. Será porque Rahib era músico y, por un momento, creí reconocerlo del último fin de semana bailando con la familia en Vilcabamba.

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