Se está acercando un día de abril

Levantarse y caer. Marcharse y regresar. Callarse y volver a hablar. La vida, en definitiva. Por eso este blog está tan lleno de ausencias… y de reencuentros. Porque como en el tango, el viajero que huye/tarde o temprano/ detiene su andar/ guarda escondida/ una esperanza humilde/ que es toda la fortuna/ de su corazón.

Me he puesto más arrabalera y sentimental que punki, pero las circunstancias obligan. Ha sido un tiempo, de nuevo, difícil para la tecla y la disciplina, pero no hay mal que por bien no venga ni mal que cien años dure, así que la nave vuelve a  su órbita. Cada quince días en un satélite llamado @LasRepúblicas, al que le debo agradecimiento infinito por lo evidente, pero, sobre todo, por haber llamado a mi puerta con mi palabra escrita como único aval. Cada los otros quince días, espero, en este mi espacio, en este Planeta Saturno que nació como tabla de salvación y que tanto me ha aportado a pesar de sus intermitencias. 

Aunque el relanzamiento se ha producido hace ya varios artículos, creo que Se está acercando un día de abril marca un punto de inflexión. Como me decía una buena amiga hace unos días, cuando un texto está escrito sobre la experiencia vivida, a huevos es un buen texto. Y en mis pinzas de colores libertarios, en aquella terraza de atarcederes de soledad y exilio, hay mucho no, TODO de eso, de jodida vida. Es un texto, a la vez, escrito para una fecha de valores que no pueden prescribir, aunque muchos intenten lo contrario. Es un regreso en el momento oportuno desde el lugar justo. Con carátula nueva, de visión pixelada porque es inmensa, universal, imparable…

Hoy, 14 de Abril, aterrizo de nuevo en las pantallas de los que así lo decidan. A algunos les leen y otras escribimos. No siempre soy capaz de que me parezca justo, lo reconozco, pero todos los días doy grazas porque estar del lado de los que escriben es un regalo y un privilegio.

 

 


 

Se está acercando un día de abril

He pintado como si gritara desesperadamente, y mi grito se ha sumado a todos los gritos que expresan la humillación, la angustia del tiempo que nos ha tocado vivir. Con la esperanza de llegar un día a construir un mundo en el que las culturas trabajadas por los pueblos ―como el alfarero hace su cántaro― sean cuidadas como el campesino cuida con amor la tierra y su semilla.

Sí, soy una inculta. Descubrí a Oswaldo Guayasamín hace tan sólo unos 5 años, pero a mi favor he de decir que lo conocí de la mejor manera posible, visitándolo en su propia casa. El tiempo que nos ha tocado vivir –a nosotros y a nosotras también– me obligaron a cruzar el charco allá por el 2014 en respuesta a una oportunidad laboral que aquí se me negaba. Las cosas no es que hayan mejorado mucho desde entonces, pero el caso es que, de nuevo en España, superado el descoloque inicial del regreso –de no sentirte de ninguna parte- ya soy capaz de permitirme ciertos reencuentros. Y puedo hacerlo, además, con perspectiva; desde ese lugar donde el dolor que supuso el desarraigo dio paso al aprendizaje y a la nostalgia.

Como soy entre zen y supersticiosa, creo mucho en eso de que las cosas pasan por algo y es precisamente por eso por lo que estoy tan segura de que no puede ser puta casualidad descubrir estos días que una selección de cuadros del pintor ecuatoriano va a lucir en breve en las paredes de un museo de mi barrio. Fue leer la noticia y teletransportarme de inmediato a una terraza de colores a 10.000 km y 12 horas de avión de aquí. sus colores: los amarillos, fuego, tierra, ocres con los que el maestro quiso “herir, arañar y golpear el corazón de la gente”. Los colores, ese lenguaje en el que apenas reparamos y que, sin embargo, puede llegar a decir tanto que hasta molesta.

pinzas republica

En mi terraza ondeaban por bandera pinzas de la ropa. Pero ni la roja ni la amarilla se debatían en duelo entre ellas ni la de color lila dejaba de acompañarlas. Así fue, antaño, en este estado; así era, durante el “exilio” en mi patio; y así debería de ser, siempre y en todo lugar. En aquellos atardeceres, los colores y la Latinoamérica de Guayasamín. En aquellas paredes, versos de igualdad y sin fronteras:

“La voz de mi corazón
es un canto de cigarra
del coro de tantos pueblos
que viven sin esperanza.

La voz de mi corazón/ canta para que mañana/España vuelva a ondear/ Bandera Republicana

Las cosas pasan por algo, insisto, así que tampoco es casual que mientras apuntaba en la agenda la inauguración de la expo del maestro quiteño, en el Facebook un buen amigo estuviese retransmitiendo, desde un pub de Bueu, mi particular mural sobre repúblicas y mariposas.

Regresé, sí, un mes de abril. Un abril igualmente electoral, el abril de los ayuntamientos del cambio. Quizás, incluso, llegué un día 14 o un día 25, pero en aquel momento ni cuenta me di de la efeméride, era mayor el duelo personal que la responsabilidad colectiva. Me fui, por cierto, el año en el que abdicó Juan Carlos I y en el que Portugal dio por finalizado oficialmente el rescate, al recibir el último tramo de ayudas de Bruselas y la consiguiente marcha definitiva de los inspectores de la Troika. España sigue siendo una monarquía. Portugal volvió a ser dueña de sus propias decisiones y supo aprovechar su oportunidad, aunque a los poderes fácticos les convenga más mirar para otro lado.

Tan cerca, tan lejos. Pueblos, ciudadanos, derechos… Guayasamín lo denunció con colores. Jose Afonso lo universalizó con versos. Pacífico. Atlántico. Mediterráneo.

¡ Feliz 14 de Abril ¡ … ¡ y 25 ¡ … ¿ y 28, también será un día feliz?

“Un amic a cada casa

Igualtat entre nosaltres

Grandola Vila Morena

Terra de fraternitat

Grandola Vila Morena

Igualtat entre nosaltres

És el poble qui governa”

P.D Para leer lento y a ritmo de B.S.O (Marina Rosell y Enric Motefusco versionando el Grándola)

 

*Artículo publicado en www.lasrepublicas.com

*Otros artículos

Partidos. Gestas y Reconquistas ¿Fútbol o Política?

Glamour sin Fariña

Rosalía no te tolero

Mi agüita amarilla 

*Nueva foto de portada: En algún lugar de la India. En algún rincón de un mercado. En algún puesto de sedas, mujeres y colores

 

Diáspora 2.0

Disculpad, pero soy de letras, por eso se me dan tan mal los números. Mido mal los tiempos, que -al fin y al cabo- se cuentan en cifras, por eso perdí la perspectiva y ya han pasado muchos días desde la última vez que pasé por aquí.

Conste que la tecla no ha parado y aunque está feo citarse a uno mismo, nada mejor que aprovechar el domingo y su espacio de #alairelibro, para ponernos al día, recomendándoos, esta vez, en lugar de un libro, un par de artículos. 

Soy de letras, por eso a veces se me va la pinza contando caracteres y escribo más palabras de las previstas. No se lo pongo fácil a los editores, aunque sí me sé eso de que el orden de los factores altera el producto, por eso os dejo la crónica completa y sin intermediarios sobre la presentación pública de ONDA, el recién creado Obsertavorio de la Nueva Emigración Gallega.

(Esta crónica fue publicada parcialmente en Adiante.Gal editada por su Redacción)

OndaEscaleras

DENTRO E FÓRA. As sinerxias necesarias

Os domingos e as periferias teñen ese nexo común de certa preguiza, de certo desarraigo. Son esas horas estranas e eses lugares distantes á rutina viva dunha cidade. Vista Alegre, en Santiago de Compostela, sigue a considerarse un barrio periférico; e alí, no novísimo Centro Cívico do Romaño, celebrouse paradoxalmente a primeira edición de ONDA, un espazo que nace para a observación, para a visibilización e para o encontro da nova diáspora galega. É paradóxico porque a emigración ten tamén un aquel de domingo, un aquel de non querer mirar para ela e de preferir ver tan só os restantes días da semana.

A sombra da Catedral -visible dende case calquera punto da cidade- e da Noria, que coroa sempre o ceo compostelán nas festas do 25 de xullo, impiden que perdas cento por cento a perspectiva de onde estás. Noutra circunstancia, poderiase falar de calquera lugar indeterminado de Europa. Primeiro, pola propia arquitectura do local, inaugurado hai un ano pero descoñecido, de seguro, para boa parte dos veciños e veciñas, que impacta pola seu deseño e modernidade. Segundo, pola xente alí concentrada a pasada fin de semana (20, 21 e 22 de xullo). Xentes chegadas de Alemania, Suiza, Bélxica, Escocia, Irlanda… que suman xa anos de estadía neses países mais partida de nacemento material e inmaterial en Galiza.

OndaLibroVisita

Emigrantes con papeis

Na súa carta de presentación, ONDA nace consciente de que a día de hoxe o fenómeno migratorio non ten nada a ver co de séculos pasados, malia que teñan como ponto de encontro, normalmente, unha crise económica. A nova diáspora son os emigrantes con papeis, os membros dunha xeneración que a propia sociedade expulsa ante a falta de oportunidades dentro.

Dentro e fóra, a eterna dicotomía que se dá neste país, emperrado en valorar á súa xente só cando traspasan exitosamente fronteiras, aínda que estas sexan as do Padornelo. Estes mesmos días, por exemplo, sen ter nada a ver coas xornadas do Observatorio, alguén puña en valor no Facebook o traballo dunha xoven directora de fotografía e unha artista veterena comentaba: “que pena, sendo tan boa vai durar pouco en Galicia”.

Son poucos os elixidos, os que de súpeto fanse un nome e, ademais, este nome interese ao stablisment. A realidade, sen embargo, é que hai todo un activo e talentoso “mundo invisible” aí fóra, un mundo que Pepe Sendón–coordinador do Proxecto- atopou. A alma máter de ONDA conta que cando empezou a facer os contactos só como tanteo ficou abraiado de como se ían concatenando historias e persoas e de aí a decisión firme de que había que facer algo.

Recoñece que a primeira incursión a fixo dende un interese preferentemente artístico, mais pouco a pouco foi concebindo a necesidade de crear unha figura como a dun Observatorio que abranga a realidade completa e complexa da emigración. Co obxecto de poder construir o discurso tan necesario sobre a nova diáspora, un discurso do que non poden quedar fóra os seus propios protagonistas.

Neste sentido, Sendón lamenta, nos documentos fundacionais da iniciativa, que esta voz fique muda ante uns argumentos por parte das Institucións, nomeadamente da Xunta, que segue reducindo aos migrantes ao folclórico, aos “casos de éxito de galegos polo mundo” ou a “regresos organizados de axencia de viaxes” que no fondo só afondan máis na caricaturización do paisano que marcha coa maleta de madeira como destino intrínseco ao noso ser.

Programa multidicisplinar

Mentres se andaba a argallar esta plataforma, as xentes de Embaixada.Galviron a oportunidade perfecta para acabar de dar forma ao seu propio proxecto: unha iniciativa de galegos e galegas no exterior na procura dun novo asociacionismo. 

A iniciativas novas como as da propia Embaixada ou da Rede Galega en UK (Rega-Uk), nada esta última grazas ao papel que xogan as novas tecnoloxías como outro elemento diferenciador da nova emigración, sumáronse as experiencias de xente máis veterana como Xelís de Toroe Xabier Queipo. E deste cóctel multidisciplinar, multixeneracional e con vocación transnacional, naceu o programa da primeira edición de ONDA.

Un programaque sintonizou en distintas frecuencias. Así, por exemplo:

Achegouse ao activismo da man dalgúns dos e das compoñentes e colaboradores/as do grupo Ialma, como Lucio ou Marisol, que puxeron voz a Embaixada.Gal. Tamén, grazas á presentación do ensaio de María Alonso: Transmigrantes, fillas da precariedade(Axóuxere, 2017) e da conferencia de Helena Míguelez: Formas de Volver a Casa, durante a que fixo unha interesante análise coa que desmontou ponto por ponto o Plan de Emigración da Xunta 2020.

ONDA fixo, así mesmo, radiografía emocional, histórico-sociolóxica e de contexto da fenómento migratorio. A presentación do traballo de Alexandra Plaza: Se fose fácil, fáriao outro, aportou esas historias persoais, incluída a da propia autora, que conforman o novo perfil de emigrante. Xosé Manuel Núñez Seixasrefrescou a memoria sobre o que foron historicamente os movementos migratorios en Galiza e España e Xabier Queipo, cunha palestra titulada: A desaparición do País, fixo prestar atención sobre a cuestión global da emigración en Europa, que se enfronta “ao reverdecer dos nacionalismos supremacistas, dos populismos máis básicos e da xenofobia”.

Un Proxecto que nace, orixinariamente, pensando na arte da/na emigración non podía obviar a Creación no seu programa. Que estivo presente en imaxes, coas exposicións de Dolores Calvoe Cé Tomé.En movimiento, grazas ás performances de Xelís de Toro e Riolagares. En linguaxe poética, a través da presentación do libro colectivo Onda Poética (Edicións Positiva). En linguaxe visual, coa proxección e co debate dunha escolma de documentais presentados por Galician Film Forume en linguaxe musical, grazas a Hi-Fi/Wi-Fi, electrónica orgánica composta en Bélxica e producida nas Rías Baixas, un proxecto musical de Misterchoco.

Ondaconcierto

Vencellado co anterior, mais tamén co obxectivo de afortalar lazos e servir de intercambio de experiencias, as xornadas remataron con foliada internacional o sábado e cos concertos de Xosé Gaele de Ialma, o domingo.

Plan de Traballo

O programa foi denso e ambicioso, un pouco por ese medo a non deixarte nada, segundo coincidiron en salientar case todos os presentes na asamblea que se celebrou o domingo, como peche, para avaliar e sentar as bases do que será ONDA no futuro. A experiencia da fin de semana, concluiron, foi como a dun banco de probas, unha chuvia de ideas que serviu para plantar a semente dunha plataforma necesaria, que nace con vocación de continuidade. Enriba da mesa algunhas eivas detectadas, como a da propia definición do proxecto e do público ao que se dirixe. No primeiro caso, as opcións prantexadas foron as de se focalizar só no artístico ou no asociativo ou en ambos. A conclusión foi que os dous son compatibles e incluso complementarios, como expuxo Xelís de Toro. No tocante ao público obxectivo, coincidiuse en que ten a ver, obviamente, co ponto anterior, pero movilizalo depende tamén do apoio e difusión que se lle dea ao evento, que claramente fallou nesta ocasión.

Ondalibro

Malia o esforzo feito na cartelería e no deseño. Malia o apoio orzamentario tan importante realizado dende o Concello de Santiagoe malia a ubicación privilexiada, cedida precisamente polo consistorio coa idea de se converter en sede fixa dos encontros de ONDA, a comunicación do evento foi mínima; a participación institucional tamén escasa ou nula e a confusión entre a cidadanía susceptible de participar, máxima; pois se incluiu na programación de Festas do Apóstolo, co conseguinte descoloque que este estrano encaixe provoca, por tratarse do evento do que se trataba e polo overbooking de oferta de actividades para eses días. A conclusión o domingo foi obvia e unánime, non facelo coincidir máis nestas datas e conseguir unha maior implicación de determinados axentes sociais, políticos e culturais para garantir ese público obxectivo que, por exemplo, Xabier Queipo prantexaba se existiría, se realmente habería ese interese dende dentro polos de fóra ou simplemente o desleixo de sempre. A resposta, sen embargo, foi tamén case unánime, habelo haino.

OndaAsambleaBuena

Varias ideas claras, por tanto, para comezar a percorrer camiño:

-A necesidade e, por ende, a fixación dunha periodicidade, que en principio se estabeleceu anual pero sen descartar algún tipo de actividade espórádica ao longo do ano.

-A definición mestiza de Observar e visibilizar o asociativo e o artístico, transcendendo, iso si, o concepto dos de fóra, de tal xeito que haxa retroalimentación, feedback, networking, sinerxias entre o traballo dos galegos residentes e dos ausentes e incluso dos non galegos; traballar dende e pola transculturalidade.

-A creación dunha Comisión de Traballo que asuma as distintas tarefas para coordinar áreas e iniciativas.

-A activación dos contidos que faltan da páxina web e a posta en marcha dun Mapa Interactivo de proxectos e xente que estea a traballar en ámbitos que sexan de interese, a falta dun censo de todo este “mundo invisible”.

ONDA é un proxecto en construcción que, como afirmou unha das técnicas dos centros cívicos do concello, ten tamén un “efecto reponedor, do baleiro que deixan quenes marchan” e da fractura que se produce ás veces “a falta deste tipo de espacios nos que poder recoñécermonos os uns cos outros”.

Un fenómeno vello, o da emigración, cun relato diferente, o da nova diáspora, con algúns pontos de confluencia. Ou dito doutro xeito, a vixencia do Máis Alá (1929) de Manoel Antonio –referente do Manifesto de Embaixada.gal- coa actualidade de Narf, guieiro dos textos de ONDA, malia que ambos os dous talentos marcharan a ese outro mundo, máis invisible aínda, moito antes do que lles correspondía.

“Coñecer por onde non debemos ir: tódolos outros camiños poden ser nosos (…) Son emigrante, viaxo a ningunha parte”.

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Entre la diáspora, las catas musicales y  Galicia en verano: una fiesta, transcurrió este tiempo de ausencia. Sermos Galiza publicó este otro texto sobre la apertura del ciclo Os Xoves de Códax, que comenzó con el dúo Guadi Galego e Iván Ferreiro.

Próximas entregas, para que no penséis, si desaparezco de nuevo más días de lo previsto, que esto ha decaído:

-Perder la virginidad (Festa da Dorna)
-Pascual (El hombre que olía a mar)
-Conxo como metáfora. Os psiquiátricos: espazos de marxinación
-Embarazo, parto, postparto y salud mental
-A nai que che pariu (Matriarcas)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El José Couso más injusto

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No he sido capaz de reconocer el traje, pero juraría que es uno de los que le compró Viqueira. Ana, la que nos enseñó a un buen número de generaciones a juntar letras en este oficio en peligro de extinción que es el periodismo. Amor, la que presumía de apellido pese a huir, de boquilla, del romanticismo. Su mujer, su compañera, su amiga, su guía, la de él y la de tantos otros, incluso los que nos hemos quedado por el camino. Hoy sería uno de esos días en los que una de sus muchas contradicciones -no más que las de todos- aflorarían. Nos reprocharía que estuviésemos atacadas pensando “qué modelito” ponernos para la entrega de los Premios José Couso, al mismo tiempo que reñiría con Vázquez, con Xosé, con Hermida, para que fuese hecho un pincel. También ella, de boquilla, se haría la punki, pero el Amor marca y no sólo asistiría al acto divina de la muerte sino que sentiría orgullo de primera dama y, sobre todo, de maestra.

No he ido a Ferrol, no he leído nada sobre el discurso, pero sé que ella ha estado presente de todas las formas posibles. En el texto, en el contexto y, sobre todo, en la memoria. De hecho, a veces me pregunto ¿a quién le hemos concedido el premio, realmente? Y no porque Vázquez no lo merezca, no porque cuestione que es y seguirá siendo el mejor periodista que ha parido Galicia, sino porque, en el fondo, es un premio injusto. Los V&V eran eso, una sociedad que no se entiende la una sin la otra, pero el cáncer nos ha vuelto a enseñar que se lleva por delante a quien considera, sin pararse a pensar en si esa persona ha hecho méritos suficientes para irse tan pronto y de semejante manera.

Ya nos lo había demostrado un año atrás con Nacho, con Rabudo y el pasado verano quiso recordárnoslo. Bueno, lo hizo antes, con el diagnóstico, pero siempre prefieres pensar en que este progresará adecuadamente, en el mejor de los sentidos, es decir, que sí, te ha tocado, pero ha sido sólo una llamada de atención. Es cierto que ella siempre ha estado rodeada de muertes tempranas, como también es cierto que mató antes de tiempo a su madre durante casi diez años de prórroga en lugar de disfrutarla, una década en la que los demás si tuvimos que llorar con lágrimas de realismo la muerte de muchos de nuestros seres más queridos.

Paradojas

Reconozco que por eso, quizás, fui algo incrédula en la gravedad del asunto. Su cronificación también ayudó a que la noticia me pillara tan de sorpresa; lo recuerdo bien, en los inicios de una nueva etapa de mi vida que acabó en naufragio. Una etapa, paradojas de la vida, que comenzó precisamente en la entrega de los anteriores premios José Couso, en Ferrol, con una llamada de teléfono desde Madrid que marcó el inicio de un tsunami que creo que ni siquiera hoy ha llegado del todo a tierra.

Reconozco también que la distancia no había mermado mi preocupación por ella, por ellos, pero sí mi puesta al día por fuentes directas. No la/los acompañé, como habría hecho años atrás, cuando todos éramos una comunidad bajo esas siglas V&V. Hubo un océano por medio, tal vez algún mal entendido y, sobre todo, un exceso de silencios que callaban reproches. Nada es comparable a la enfermad y mucho menos a un cáncer, nadie reacciona igual ante lo innegociable, pero convivir con la misma experiencia de forma tan dispar, cuando, además, en el caso de Rabudo, me porté de una forma mil veces más egoísta que en el de Viqueira, supongo que hace que vivas las cosas de otra manera.

Zona de confort

Lo escribía estos días. Es duro, muy duro, salir de la zona de confort, sobre todo tal y como están los tiempos y el sistema, pero también tengo que reconocer que es lo mejor que me ha pasado en la vida, de lo que más he aprendido y lo que me ha situado a años luz de mis vidas pasadas. Lo que explica la inadaptación, la incomprensión mutua, reconozco que hasta cierta altivez por mi parte; porque sobrevivir sin red te permite, un poco, mirar por encima del hombro a quien necesita apoyarse en el grupo para definir un criterio y una sentencia, para juzgar, en definitiva, en vez de preguntar, empatizar y tratar de entender.

Ese fatídico día de agosto me perdí camino del tanatorio, acabé en una gasolinera con un ataque de ansiedad porque estaba cansada, veía el indicador pero no conseguía encontrar dónde dar vuelta para situarme en el carril correcto. Eran ya casi las once y media, lloraba entre mi falta de aire, restaban pocos días para la luna llena y gracias a que esa estación de servicio aún es despachada por hombres, no por máquinas, conseguí calmarme y tomar la decisión correcta: seguir recto y llegar a casa, a Compostela.

Quizás fue una señal del destino, ya no tenía mucho sentido estar allí, esperar su llegada con los pies por delante cuando hacía más de una año que ni la veía ni le hablaba con los pies en el suelo. NI tenía sentido ni iba a ser bien recibida. Me lo demostró su camarilla al día siguiente, el día de los pésames sinceros y de los protocolarios. Y sentí lastima, incluso esa superioridad de la que hablaba antes. Ya no había nada en común, no nos separaba un oceano sino un universo, yo ya no era yo, para bien y para mal, mientras los demás eran un bucle anclado en el tiempo. Los vi de lejos y sólo crucé unos ojos en los que reconocerme o reconocer un dolor individual, no corporativo o dirigido.

Despedida

Mi loquera me recomendó escribir una carta de despedida, un post en el blog o algo simplemente de usar y tirar, un clínex terapéutico con el que resolver este capítulo. No fui capaz. Como no fui capaz de llorar porque el dolor era lejano, era nostálgico, era triste melancolía, No hería, no era punzante como lo sigue siendo el de Nacho, pese a que medido estrictamente en tiempo, en años, la relación que nos unía no era ni tan longeva ni tan cómplice. Pero así es la vida, un río que te acerca y te aleja de distintas orillas sin tú controlarlo, hasta ese “dar a la mar, que es el morir”, que diría el poeta que tocaba recitar en el instituto.

Creo que el post de hoy es esa carta pendiente, porque no hay dolor punzante pero sí sigue habiendo algo de infección, aunque esté feo. Hay mucho que agradecer pero también mucho que echar en cara, cuando más lo necesitaba, y ya no podré hacerlo. Y sé que de los muertos no debería hablarse así, no se les debería guardar rencor ni mucho menos hacer reproches, todo se les debería perdonar, sobre todo si han sido mayoritariamente buenos contigo, pero yo es lo que siento.

Hay, por tanto, herida, pero de una forma diferente a la de Rabudo… salvo con Vázquez. Porque siempre fue mediador en cualquier conflicto, porque siempre fue ecuánime, en lo profesional y en lo personal, porque siempre ha estado para los mejores consejos, porque me ha recibido a mi regreso, muerta en vida, porque su mirada, en la única foto que he visto hoy, lo dice todo.

Galicia, Brasil y las Estrellas

Porque un filósofo o pensador de estos que se retuitean tanto decía que no puedes ser buen profesional si no eres buena persona, por eso Hermida es el mejor y por eso merece este y todos los premios que le otorguen. Lástima que su otra mitad no esté aquí para celebrarlo, para beberse todas las Estrellas del firmamento y recordarnos una de sus muchas canciones favoritas mientras Vázquez, paciente, intenta que las carátulas vuelvan a sus CDs correspondientes.

Eligió Brasil para exiliarse de un país al que a la V le falta su doble. Un país del que volvieron con unos pies repletos de peces pequeños, dignos de estudio científico. Ahora lo entiendo, yo que también pisé esas mismas playas, descalza, y volví con los pies impolutos. Su caso, ciertamente, es único y tendrán que pasar muchas generaciones hasta que se dé la conjunción lunar o planetaria adecuada para que el periodismo y la amistad conozcan este tipo de ejemplares.