Sáhara, ida por vuelta (2): Territorio Ocupado, Territorio Olvidado

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Playa de las Canteras (Las Palmas) Foto: Irene Tomé

La arena es efímera. Las causas permanecen. O no. Y lo peor es que no me atrevería a decir quién tiene más culpa, si el ocultamiento o la sobreexposición. Si los tiempos en los que el acceso a la información era más limitado o ahora que –el que quiere- puede encontrar un reportaje diario sobre todo ese periodismo que se engloba en cooperación, desarrollo o conflicto. Periodismo por decir algo, porque no es momento ni objeto de este relato entrar a valorar los reportajes sociales edulcorados. Un tema que merece su propio debate.

Afronto mi primera incursión profesional en África a pelo. Recibí una llamada y en cuanto oí el destino: El Aauín acepté sin más preguntas. Así es mi vocación o así es mi inconsciencia, vaya usted a saber; en mi armario, además, siempre habrá algo que ponerse según la ocasión, así que deshice la samsonite recién llegada del Teatro Maravillas y me puse la mochila por bandera. La invitación provino del Intergrupo Paz e Liberdade para o Pobo Saharuí del Parlamento de Galicia, integrado por representantes de los cinco grupos políticos con representación en la Cámara (Gonzalo Trenor, PP;  Noela Blanco, PSdeG; Xabier Ron, AGE; Montserrat Prado, BNG y Chelo Martínez, Cerna-Grupo Mixto) junto con la Asociación de Solidariedade co Pobo Saharuí (SOGAPS- Maite Isla y  Henrique Porto)

Para la parte más institucional del trabajo, como quien dice, no necesitaba muchos más datos de los que ya figuraban en la agenda de visitas, pero para mi crónica volví a naufragar y me sumé a la técnica “de esperar la sorpresa que te despierte como narrador, para ser capaz de descubrir las claves internas del relato -porque- Una preparación exhaustiva anestesia contra lo inesperado, impide el buceo emocional, apreciar lo que se está viviendo y reporteando”.

Y así fue como apareció la metáfora de la arena. Así fue como caí en la cuenta de hasta qué punto todos los conflictos realmente son el mismo conflicto, presentes o latentes, según hasta dónde haya alcanzado la marea.

Los ochenta

Me interrumpe, mientras escribo, un mensaje directo de twiter y, tras contestarlo, en el timeline aparecen 140 caracteres ilustrados sobre la hambruna en Malawi. Y vuelvo a los años 80, a esa época en la que los de mi generación vimos por primera vez los vientres inflados y los mocos con moscas de los etíopes, una imagen que, desgraciadamente, hemos interiorizado de tal manera que la hemos hecho sinónima de África y de la desnutrición, así, sin matices. Es en esa misma época, la de los 80, cuando sitúo las primeras proclamas sobre el Sáhara y cuando por mi casa se dejan ver los primeros paños palestinos, los revolucionarios, claro, no los que vistieron años más tarde las pasarelas.

palestinos en las pasarelas

Foto Internet

Luz y taquígrafos

Desde que Aylan actuó de “atrezzo” para la visibilización de los refugiados, hemos conocido, por fin, algo sobre la realidad actual de Siria, de Afganistán, de Irak. Pero es que antes de Aylan, murieron muchos más; antes de Aylan estaba Lampedusa, como lo está ahora, y como lo seguirán estando todos los muertos sin nombre del mediterráneo y de otros mares mientras no haya una verdadera voluntad política para resolver el conflicto; otra cosa es hasta qué punto nos enterararemos de todo ello. Hoy mismo la policía cargaba sobre Idomeni, pero dudo de la trascendencia que tendrá ese grave y repetido incidente.

Recién aterrizados, aún en Canarias, Abdelkader Taleb Oumar, ministro de los Territorios Ocupados, vino a decirnos, no sin razón, el tópico de que si no sales en los medios no existes, y lamentó que mientras “se informa de cualquier lugar del mundo donde se pisotean los derechos humanos, del Sáhara, no”. Y si bien es cierto “que un periodista no cambia el curso de las guerras, sin su mirada crítica y constante de los conflictos, estos serían insoportablemente más crueles e injustos”. Por eso, la delegación política con la que viajábamos tenía tan claro la necesidad de ir acompañada de periodistas, que se complementasen más allá de las siglas que les abonaron el pasaje. Luz y taquígrafos no tanto para demostrar qué formación enarbola la bandera más grande en defensa del pueblo saharuí sino para hacer visible que este pueblo es y está.

periodistas

Periodistas. Dos generaciones. Aprendiendo de la joven, inquieta y entusiasta Irene Tomé

Conciencia social

Siria podría ser una oportunidad para despertar conciencias y para hacernos mirar más allá de su propio conflicto. Un revulsivo para levantar alfombras y poner en agenda toda la mierda que durante años o incluso siglos hemos generado desde aquel viejo concepto de Primer Mundo.

Lo malo es que después de Aylan, el target de este tipo de información está demasiado definido. Quizás las fotos puedan llegar a más público pero las claves sólo nos preocupan a los mismos, que nos retroalimentamos generando la falsa ilusión de que cada vez somos más los que tenemos algo de conciencia social y los que sabemos todo lo que realmente está pasando detrás de los flashes y detrás de algunas historias de vida o, para ser más precisos, de no vida.

5 millones de minas

“Los saharauis son unos 125.000 y llevan 40 años en tiendas provisionales de refugiados. Sensatos, pacíficos, estoicos, lo han intentado todo sin recurrir al terrorismo y nosotros los hemos premiado con la olímpica ignorancia de sus derechos y su dolor”. Así se expresaba Rosa Montero, casualmente el mismo fin de semana que nuestra delegación viajaba de vuelta a casa, sin haber podido entrar en el territorio ocupado. Se expresaba así en un artículo titulado Vergüenza, reconociendo, ella misma, que a pesar de ser próxima a su causa y haber escrito varios reportajes “los años pasan como una lluvia de plomo y la implacable política marroquí de represión y aplastamiento, junto con la atroz indiferencia de la comunidad internacional, han conseguido enterrar en vida a este pequeño pueblo”.

La periodista sale de su letargo al conocer, varios días después de haber sucedido, una noticia oculta: la muerte del sindicalista Brahim Saika, de 32 años. Seguro que desconoce que, pocos días después, al asesinato de Brahim hay que sumarle el de otro joven estudiante que apareció muerto a principios de mayo en extrañas circunstancias. Nosotros nos enteramos porque estamos allí. O casi allí. A 40 minutos de avión de un estado “hermetizado”, “aislado”, “bloqueado”, tomado por el este por un muro de 2.700 km salpicado de 5 millones de minas.

Sí, tenemos sólo una fuente, es información de parte, pero ¿cómo no creerla cuando las autoridades que la niegan te impiden el acceso al país? ¿Dónde quedan la libertad de información y de circulación propias del estado democrático del que se jacta el gobierno Marroquí mientras el estado español mira para otro lado?

Oumar nos aporta todos estos datos, a los que hay que añadir los 97 observadores internacionales que han sido expulsados desde que comenzó el año –los últimos, una delegación de juristas que velaban por el respeto de los derechos humanos en las cárceles- más los 55 presos políticos, grupo en el que se encontraban los dos jóvenes fallecidos.

niños sahara

Foto Internet

El conflicto se ha enquistado. El territorio es un polvorín en el que, desalojado el componente civil de la misión de paz de la ONU (MINURSO) ya sólo quedan los tanques y el despliegue policial supuestamente disimulado tras ropa de calle. Quizás los niños que tengan la fortuna de acogerse al programa de Vacaciones en Paz puedan arrojar algo de luz sobre lo que está pasando tras ese búnquer; mientras, sólo toca esperar a que, desgraciadamente, alguno de esos niños vuelva a llamarse Aylan.

Y le pongo nombre porque Hassana, siempre pendiente de las redes sociales, muda su expresión en un momento del vuelo que ya nos conducía a Vigo. Una niña de 12 años ha muerto alcanzada por una mina en la localidad de Machbe. El suceso se produjo el miércoles, lo conocemos el sábado y la niña… sólo sabemos que cuidaba su rebaño, anónima, sin identidad.

pasaporte

Des-Embarque

Vigo-Madrid-Las Palmas-El Aaiun-Las Palmas-Madrid-Vigo

Fueron 72 horas viviendo, como quien dice, en un avión. Y porque tuvimos la suerte de que la aeronave de la compañía canaria Binter que nos trasladó a El Aauín regresaba de inmediato a Las Palmas, de lo contrario, el periplo habría sido aún mayor.

Alguien comentaba que, racionalmente, deberíamos de tener claro que no nos iban a dejar entrar, pero nuestro ánimo era de todo lo contrario. No sé si nos pudieron las ganas que teníamos de poder hacerlo o esa paz, serenidad y tenacidad que, efectivamente, transmiten estas gentes. Todas ellas. Empezando por la propia Maite Isla quien, pese a ser la representante de SOGAPS, ya podría pasar por uno de ellos, supongo que porque ya suma muchos años de lucha igual de incansable y pacífica.

El mar, los versos y las papas arrugás

Disfrutamos de unas horas previas a la derrota durante las que el talante sosegado de Oumar, poniéndonos en situación y previniéndonos de los posibles escenarios ante los que nos podíamos enfrentar, contrastaba con nuestra viscelaridad. Nuestra indignación poco disimulada ante lo que a todas luces es injusto y atroz. La poesía consiguió templar algo los ánimos: sus versos y su interculturalidad de rimas en árabe y gallego. Las papas arrugás calmaron nuestros estómagos, machacados de responsabilidad, incertidumbre, nervio y comida de aeropuerto. El mar, su horizonte, creo que hicieron el resto a la hora de tener tan claro que nuestro viaje no sería en vano. Allí estaban, además, Aminatou y Hassana para reafirmarnos en que teníamos que hacerlo, teníamos que dar respuesta a las diversas solicitudes recibidas en los últimos meses por parte de distintas organizaciones y familiares de presos y desaparecidos. Con ese objetivo se montó la delegación, cuyos miembros, en parte, ya habían participado en una misión parecida hace dos años. La agenda incluía la visita a la Asociación de Víctimas  saharuais de graves violaciones de derechos humanos cometidos por el estado marroquí,  ASVDH, ong legalizada recientemente, así como a distintas autoridades locales, ¿cómo imaginar, entonces, que ni siquiera nos permitirían bajar del avión?

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Aminatou recibe a la delegación expulsada y habla ante los medios

Aminatou y Hassana

Me acosté sin haberme atrevido a reconocer que era gafe. Que la primera vez que pisaba Canarias no hiciese buen tiempo ya debería de haber levantado sospechas sobre nuestro desenlace, pero tenía sueño, quería cruzar esa maldita frontera y además estaba algo enfadada. A la gente se la conoce viajando, yo he conocido a gente estupenda en esta aventura, pero siempre tiene que haber una nota discordante. Esa persona que nos obliga a todos a mirar hacia otro lado, sentir vergüenza ajena y pedir las disculpas que nunca esperarás que pida ella. Ese tipo de personas capaces de confundir la admiración y el respeto con la militancia, de hacer suyas las causas o las banderas y, en un claro ejercicio de pérdida de perspectiva, osar ponerse a la altura de Aminatou Haidar. Insinuar ser víctimas de una misma lucha salvo que en distintos territorios; pareciendo ignorar, claro, que la principal activista en defensa del pueblo saharui y de su derecho a la autodeterminación ha vivido años de cárcel y torturas y, de forma más reciente, 32 días de huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote (2009) tras ser expulsada ilegalmente de El Aaiún.

Aminatou tiene unos ojos inmensos tras unas lentes chiquitas, le duele la boca porque está recién operada de la mandíbula y escucha, sabes que escucha. Observa paciente y sonríe. Esa sonrisa.

Y si ella sonríe, tú no te puedes cagar en Dios, pero lo haces e incluso dejas tu gin tonic a medias porque empieza a saberte a bilis. Sí, suena frívolo pero hubo gin tonics, una vez consumado nuestro fracaso, tocados y hundidos, pedimos unas copas. En mi caso concreto porque a la impotencia y frustración colectivas había que sumarle la rabia ante otro atentado verbal, esta vez contra Hassana Aalia. Un joven que no llega a la treintena y sobre el que ya pesa una condena a cadena perpetua por parte del gobierno marroquí, por la organización en 2010 de un campamento en Agdaym Izik en el que se congregaron más de 20.000 personas para conseguir derechos sociales y políticos para El Sáhara. Un movimiento pacífico que duró tan sólo 28 días pero que supuso el inicio de la Primavera Árabe, en palabras de Noam Chomsky. Hassana, desde que comenzó su activismo en 2005 y antes de vivir, aún sin visado definitivo, en España, no recuerda un sólo año en el que no estuviera en prisión. En varias entrevistas describe, sin inmutarse, algunas de las torturas que sufrió. A mí se me atraganta una croqueta cuando discutiendo, en su presencia, qué tendrá más impacto mediático para la causa, si nuestra expulsión o poder haber entrado, una voz que claramente no usa tacones suelta que lo mejor que nos podía haber pasado es haber sido encarcelados. Y digo lo de los tacones porque sólo así puedo explicarme tal cortedad de miras o tal falta de pudor o, tal vez, simplemente, tal grado de estupidez. La cárcel ¿lo mejor para quién?

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Asiento con ventanilla

La madre de Hassana era, precisamente, una de las que nos estaba esperando al otro lado de la ventanilla del avión, no literal, claro. Todo lo que nos aguardaba tuvimos que imaginarlo, ante nuestros ojos incrédulos sólo estaban la arrogancia, la soberbia y la dictadura. Si no fuera porque la situación no era para mucha risa, la verdad es que toda aquella puesta en escena parecía sacada de una peli de los 60, de actores malos previsiblemente caracterizados para hacer de policías malos. Sus gafas, sus mostachos, sus barrigas, su naftalina… Juraría que a alguno hasta se le podría distinguir la caspa, pero no tuve oportunidad para fijarme tanto, que ya me la jugué lo suficiente grabando.

Bueno, vale, sólo grabé una vez que el vice-alcalde, el único que vestía traje regional, emprendió la retirada; no soy tan valiente y sentados, tal y como nos ordenaron, dentro del avión, con los pasaportes requisados y unas acusaciones no muy gratas de no ser neutrales y, por tanto, no ser muy bien recibidos, mi situación en primera línea de frente del susodicho señor con vestido y barba no aconsejaba andarse con caralladas. Al fondo del avión, el presidente regional; haciendo bulto, algunos concejales y próxima a una ventana de emergencia una impoluta azafata que, en medio del desconcierto, nos dijo: ¿Pero no va a pasar nada, verdad?, ante lo que yo le pregunté ¿pero no habéis vivido esto más veces?, que obtuvo un no por respuesta, salvo en una ocasión, pero en Mauritania.

Dieron igual los argumentos, no importaron las acusaciones de si acaso tenían algo que ocultar, les resultó un dato menor que los interlocutores fuesen parlamentarios escogidos democráticamente por el pueblo, nosotras ni mencionamos que éramos periodistas: “si quieren volver a intentarlo háganlo a través de su Ministerio de Asuntos de Exteriores” mientras, váyanse por donde han venido, vinieron a decirnos.

Yo me pedí un sandwich de bonito, el de pollo ya me lo había comido antes, y mientras giraban las hélices creo que entendí un poco mejor el cinismo de Rick y sobre todo del capitán Louis Renault  en Casablanca, película en la que, por cierto, un buen número de los extras y de los personajes en roles menores eran auténticos refugiados. Ahora sólo sueño, soñamos con volver. El viaje fue como el principio de una hermosa amistad, con ese pueblo, con esa lucha. Estamos obligados a hacerlo, además, aunque sólo sea para poder probar las galletas que nos había preparado la madre de Hassana con el mismo amor y el mismo mimo como si fuese su propio hijo el que fuese a disfrutarlas.

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Hassana contagiando su sonrisa a parte de la delegación. Digan Patata, no digan Sáhara Libre

 

 

 

 

 

 

 

 

Búnbury entra #Encampaña

Sí, lo sé, os habéis quedado tan impactados como yo: Búnbury entra en campaña y este es su cartel electoral.

Ah, no, que es el anuncio de un concierto, vale, vale, mejor, así ni mis lectores ni yo necesitaremos el desfibrilador. Es que sumida en el estado de confusión que están generando estas elecciones, con candidatos tan intercambiables entre derecha e izquierda, entre izquierda que se dice “rupturista” e izquierda “que se rompió ella sola” (Galicia) etc ya asumí el careto del cantante maño como uno más que se apunta a la fiesta. Cosas del mobiliario urbano típico de unos comicios, hoy bajé de casa y primero me comí el primer plano con coleta de Elena Valenciano (PSOE); cuando aún no me había repuesto del golpe, tres individuos de cuyo nombre no puedo acordarme siguieron mi paso con una extraña aura blanca tras sus vestido-túnicas de igual color; de pronto, cuando aún iba pensando si los de antes eran la Troika en son de paz o antiguos neurosiquiatras de los que te encierran y te hacen una lobotomía, me di de bruces con una irreconocible Ana Miranda (BNG) y sí, como ella, me quedé con la boca abierta imaginando al que le seleccionó la foto del cartel porque… Aniña, así te lo digo, es tu peor enemigo. Por fin llegué a la panadería, a la industrial no a la artesana porque hoy me apetecía un Donuts para desayunar, sin embargo, finalmente, salí sin pagar y me fui al bar a que me hicieran unas tostadas con pan de verdad porque el rostro con canas de la soberanía alimentaria (Lidia Senra, AGE) así me lo imploraba.

Con las pilas cargadas por la cafeíana y por las calorías -por mucho que digan que el pan no es lo que engorda sino lo de dentro- proseguí mi marcha y fue cuando lo encontré a El, así, como uno más, que si no te fijas en las letras tranquilamente podrías llegar al colegio electoral el día 25 y preguntar dónde está la papeleta de ese chico con chaleco y rizos que parecía tan asustado entre tanta hembra.

Así que sí, Búnbury entra en campaña, aunque sea metafóricamente hablando, y no es el único. En unas declaraciones sin precedentes, ayer Julio Iglesias proclamó en una rueda de prensa en Londres que el Federalismo es el futuro. Y no,  no es cosa mía, si hay alguien confudido ahora en todo caso será él, de ahí, imagino, que la redactora de la noticia aclarase que el cantante #marcaespaña había estado algo disperso en la conferencia. ¿Será que la periodista es independentista y por eso aportó ese dato?, ¿será acérrima defensora de la unidad de España? ¿o simplemente habrá querido advertir de que Julio ya está algo gagá? Pues ojo, porque se dice que los viejos, como los borrachos, son los que dicen toda la verdad; a la vejez viruelas, You Know.

Lo que no me acaba de quedar claro es, en Galicia, por donde digo yo que Iglesias se presentaría como candidato, ¿dónde encajaría mejor su ideario?

Los amigos del “folk autorizado” estoy segura de que dirán que con las siglas de los “rebeldes del folk” o “hipsterfolks”

Con los de la rosa y el puño… tendría coherencia, pero siempre se han decantado más por lo indie-pop, por lo menos por estas periferias. Aunque la verdad, quizás Pepe Blanco no le hiciera ascos, el problema es la Valenciano… o mejor dicho, el foulard de la Valenciano, que aún no tengo muy claro con qué combinarlo.

La mayoría sé que pensamos que para ir bien conjuntado su pareja natural sería el PP porque somos así de clásicos, el blanco con el negro, el negro con el rojo… pues para que veáis, lo malo que es el prejuicio.

Sea como fuere, con papeleta para depositar en urna o con publicidad para una gira, la música siempre ha estado presente en campaña. Por nómina o por compromiso, los músicos han puesto las partituras y los políticos, la batuta. Mañana se cumplirá la primera semana de ritual electoral, ¿no estaría bien un cambio?. Hombre, yo a Búnbury… quizás lo veo un poco Rosa Díaz, España España Bandera Bandera

pero… será por opciones 😉

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“Eskorbuto al parlamento” iba a ser promocionado en los espacios electorales gratuitos que Televisión Española pone a disposición de todos los partidos políticos, incluso los que no tienen representación parlamentaria. El plan era recoger el número de firmas estipulado por la ley y constituir a Eskorbuto como partido político (1986)

 

 

 

#Encampaña, Cantantes

Diferentes tendencias, diversos colores, distintos diseñadores… para una misma Temporada (2014-2019)

¿Quién ha dicho que no todo es Moda?

Y como en la moda y como en la vida Todo pasa y Todo queda… pero lo nuestro es pasar”. Lo que sinceramente no tengo tan claro es que “se haga camino al andar” porque visto lo visto y oído lo oído lo único que veo con nitidez es que las campañas electorales son puro ritual, no llegan ni a pasarela, con un atrezzo, guión y vestuario cada vez menos arriesgados y hasta me atrevería a decir que en muchos casos customizados de campañas anteriores.

¡La party de la democracia!, y utilizo el anglicismo porque para algo el caso que nos ocupa son unas elecciones europeas. Elecciones al Parlamento Europeo, a una “nueva Europa” acabo de oírle decir por radio a un burócrata de Bruselas. La Europa de lo social, la Europa de la integración… sí, sí, se refería a los inmigrantes y sí, sí, la periodista no le repreguntó algo así como: ¿Sabe usted que Lampedusa no solo es el nombre de un escritor, verdad?. La Europa de las 970 leyes y de las más de 40.000 enmiendas creo que era el dato… la Europa que, precisamente estos días, elige también a sus otros candidatos, los que lo suyo es cantar mientros otros… dan el cante. ¿O era al revés? 😉

El CIS decía ayer que más del 50 por ciento de la población en España será probablemente abstencionista; estoy segura de que no fueron buenos sino mejores los datos de audiencia de la TVE estos días con la retransmisión de las semifinales de Eurovisión. Lo afirmo sin contrastar pero rotunda porque las galas han coincidido con la supresión de distintos canales de la TDT y porque han sido trending topic. Además, aunque no vi que solo leí sobre sus estilismos estoy convencida de que eran mucho más vistosos que los de la tradicional pegada de carteles de la pasada noche.

¡Ay, aquellos tiempos en los que ser políticamente europeísta era de lo más cool!.. lo dicho, todo pasa…. pero nada queda, que si los libros de texto pueden cambiar la Historia ¿por qué no puedo yo adaptar el poema? 😉

Sí, es la misma foto de antes pero en blanco y negro claro que seguro que no notasteis la diferencia. Es lo que me pasó a mí esta mañana con los cortes de voz del arranque de campaña, cuando me desperté a base de gritos en la Cadena Ser que se podrían clasificar en: Lugares comunes; palabras con k; “¿Es la guerra, me pone con el enemigo?” o Fueras de juego. Yo le llamo “fueras de juego” a aquellos argumentarios que siempre se salen del guión o del “área” abruptamente para meternos el gol de una Idea Fuerza en el famoso directo televisivo. Sí, creo que si te pitan fuera de juega el gol no es válido pero… sobre todo los que sois groupis o hooligans del mundo deportivo -que no es lo mismo que aficionados-  ya sabéis que cuando se pierde un partido lo más seguro es que la culpa no sea tuya sino del árbitro.

La verdad es que me desperté sobresaltada y como aún tenía mucho sueño por un momento dudé si hoy era hoy o si eran tiempos en los que aún no me había bajado de la caravana. Y conste que en teatro siempre me ha gustado el esperpento; conste también que mi aspecto, recién levantada, hay veces que luce de tal guisa pero… ¡oh my god! ¿En verdad no hemos aprendido nada?. Ya sé que no todo el mundo puede ser como yo y evitar repetir modelo pero recordad que no es una cuestión de fondo de armario, es una cuestión de saber combinar y de creer en uno mismo. Quedarse a esperar a que le salga un grano al contrario es craso error porque los cosméticos contra el acne están cada vez más desarrollados.

Me gustaría poder ser más explícita pero sus egos y sus kilos no me caben en la plantilla (la del blog), solo diré que si no sabes andar en tacones no te subas a ellos, estar segura de ti misma no pasa por repetir alto y claro que tú eres la Única, Autóctona y Distinta, se trata de demostrarlo. Cáete desde unos Louboutin y verás lo que te duele la hostia.

La suma de sueño, inseguridad y rutina, por tanto, solo me invitaron a ajustar las sábanas, dar la vuelta en la cama y seguir durmiendo. Fue el llanto de un alcalde de un pueblo pequeño de poco más de 2.000 habitantes los que realmente me despertaron de este Día de la Marmota. Lloraba la muerte de cinco jóvenes de regreso de un encuentro deportivo.

La Europa de los Pueblos, decía también el burócrata en su entrevista. La periodista le dio paso, casi sin transición, justo después de las lágrimas del hombre-alcalde porque, a veces, cargos y políticos también lloran. El burócrata supo ser más ágil que la profesional y en su primera respuesta reaccionó y transmitió su más sentido pésame. Menos mal, parece que algo de la elegancia europea, esa que no pasa de moda, sí se conserva.

¡Y aún estamos en el día 1!

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Fuentes: Lachicadelcuarto.blogspot.com (Foto tacones) y Gabriela Klepsh (Programas y moda)