Silence is sexy

El arte de callar. De silenciar el ruido, que no solo es sinónimo de la suma del caos y del claxón sino también de nuestras propias palabras.

templo

Templo camino de Amber Palace

En el país de la espiritualidad y de hablar más con la mirada, con la sonrisa y con el corazón, empiezo a pensar que la multitud de dioses y la de ancestrales templos diseminados a cada paso tiene más que ver con protegerse de la contaminación acústica que con cualquier otro motivo más elevado. De hecho, hoy, que nos colamos en un rezo de mujeres Hare Krishna, entre mantra y mantra, una de las veteranas leía el periódico y las últimas de la fila aprovechaban sus canas para permitirse estar de espaldas a los rezos y hablar de sus cosas.

Respirar y oír

Los males de Delhi y su incapacidad para presumir de su carácter verde se multiplican a medida que avanzamos hacia el oeste y si en Delhi me costaba respirar, en Jaipur casi no puedo oír. Y no es que en Delhi se valorara el silencio ni que Jaipur se libre de los malas humos, creo que simplemente es una cuestión de decibelios.

baño realidad

Subida al templo de los monos

Supongo que es la otra cara del baño de realidad que supone vestirse el traje de “turista” o “traveler” y viajar a la India. La paz y la reconciliación con uno mismo no vienen precisamente de la estampa idílica del yoga y de la meditación sino de cagarte en Buda por el mundo de mierda que hemos construido, del que somos cómplices y partícipes, y por su gente.

Smile

Una sonrisa vale más que mil palabras y en este país, y sobre todo en este Estado, se sonríe mucho y bien. Si cuando yo digo que el rosa favorece, es por algo y prueba de ello es que esta ciudad es la ciudad rosa, con su Pink Plaza y su Pink fiesta. Por eso, cada vez que el estruendo amenaza con hacer estallar mis tímpanos, observo y acompaño con un smile a sus más de tres millones de habitantes, para así intentar evadirme y seguir fluyendo.

Sonrisa niña

Foto Isabel Allende Robredo

Intento escuchar los motivos de su felicidad, cuando su miseria, ya no su pobreza, es tan explícita, y me planteo una nueva hipótesis, que el ruido sea una forma de no dejar oír los gritos de desigualdad que estas gentes no dan. El ruído del claxón y de nuestras propias palabras: escrutando, juzgando, condescendiendo. Pido un poco de silencio, please, precisamente para poder escucharnos.

Recordad que Turista Accidental también está en Facebook para complementar las entradas y/o añadir otro tipo de material, como pies de foto o algunos vídeos. En estos momentos, vídeo de la Pink Fiesta.

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