Puigdemont, Chanel y su Colección Crucero

 

sudadera

Sudadera Zara

Urnas que no existían, como las armas de destrucción masiva. 87 millones de euros para repartir croquetas y hostias. Testosterona contenida en jaulas flotantes de pollos amarillos. Presos políticos que están en la cárcel por políticos, no por presos. Escolares adoctrinados obligados a cantar Els Segadors, que rima con el Cara al Sol. Exilio en Otoño; suena una de Jacques Brel. Fumar porros en Dinamarca, y olvidarte las esposas en casa. Atención al público: cerrada por persecución, vuelva usted mañana.  Dispositivo nunca visto y bien hallado, porque encontrar lo encuentras a cada paso. La discreción de la alcantarilla ¿de verdad hemos caído tan bajo? El rojo era de puta, pero el amarillo gafe no es. En Gaudí los actores han arriesgado.

Enfermos

Y la vida sigue más allá de nuestras fronteras, aunque no mejora; de hecho, a Trump sólo le diagnosticaron un problema de triglicéridos y a Rajoy, lapsus de memoria. Y por eso no se acuerda, ni de que El Bigotes, donde dijo digo digo Costa, ni de que a Soraya no le llega el sueldo como a él ¿La izquierda? pues despistada. Se le han atragantado las banderas y de tanto provocar el vómito puso el baño perdido de rencillas, incoherencias y precipitaciones.

Por la calle, hordas de invasores de casusas justas te acosan, aleccionados por mafias reclutadoras, pero atacan la sede de Save the Children en Afganistán y ni se enteran. El Rey tampoco se enteró, estaba en Davos, que también va de ese rollo altruista y filantrópico; eso sí, con pasta y haciendo oídos sordos. Pero hay altavoces, y hemos oído lo que no se atrevió a decir en España por Nochebuena. Letizia no fue y se reconcilió con la reina. Desconocía el motivo del enfado, pero nada que compartir  un viejo vestido no pueda solucionarlo. 50 años ya, y ni así esta familia se ha acostumbrado a las cámaras ¡tan tímida ella! El cumpleaños es de Felipe, pero no entiendo ese empeño por regalarnos a los demás en vez de así mismo: un publireportaje y el “tostón” de oro. El regalo de valor fue para la infanta, el reportaje fue igual de pesado que la joya de la princesa, pero salvo unas pocas risas o una enorme vergüenza no es susceptible de sacarle nada a cambio.

Continuamos

El contador ya no está a cero, en las víctimas de violencia machista y en la precariedad, que también ha comenzado a sumar muertos. Pero recordad, desigualdad y precariedad “no tocan”. De refugiados, ni nombrarlos, que bastante tenemos ya con los que se han fugado. El mediterráneo… Por el mediterráneo os aseguro que no va a entrar, hay vigilancia para garantizarlo y, por favor, que una patera no nos impida avistar Waterloo ¿Que el mundo es injusto? Depende de como te comportes. Los de Estremera en Estremera se quedan pero hay corruptos que han tenido mejor suerte. Es el peso de la ley, de la que redactan los hombres; a su imagen y semejanza, claro, no a la imagen y semejanza de esa modelo con una túnica y una balanza. Mundo viejuno este de las estatuas. Son las cool gafas las que imponen hoy una visión más creativa y más amplia de Montesquieu. Pero las cartas, el envío postal, eso sí que que sigue siendo romántico y vintage.

El 14 de Febrero está ahí al lado y debe ser por eso que Roger le escribió a Zoido, Puigdemont a Roger…y a Roger se le acabó el amor. Se desprendió de parte de sus hipsters pulseras, cambió el reloj por otro igual de moderno pero más austero, colgó las flores de la corbata y, con sobriedad y gabardina nueva, demostró por qué ERC lo ha elegido a él. Puigi no responde a sus llamadas, pero los whatsapps se llevan. Y el amarillo también. Lo he comprobado en la nueva temporada de Inditex. Dudo que Amancio Ortega se haya hecho independentista, quizás sea parte de su política de Responsabilidad Social Corporativa ¿sería bonito, verdad? El caso es que es entrar en una de sus tiendas, en Barcelona, por lo menos, y todo es luz del día, mensaje subliminal incluído en las sudaderas: Give me a Call

La democracia está en juego. Los puñales afilados y los bandos  -algunos- actuando en defensa propia. Y allá va un mes. Como una colección crucero.

chanel crucero

Las colecciones crucero tienen su propia personalidad, independencia.

Karl Lagerfeld, Visca Chanel

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Zoido, Puigdemont y un vestido tirolés

Esto va más rápido que el tiempo que me lleva a mí un ida por vuelta a Saturno, y eso que por el espacio se viaja a la velocidad de la luz. Con mis pies a remojo -como ya os conté- por tremendo dolor de tacones, me soplan mis fuentes que los alrededores del Parlament están tomados por la policía para garantizar que MegaPuigdemont no vuelve a metérsela doblada.

Me conecto, desganada, a las noticias y ahí está él, el antiglamour hecho ministro, asegurando que él mismamente y su equipo ya están diseñando un dispositivo para que el fugitivo no pueda aparecer de cuerpo presente en la investidura. Estoy que lo flipo. Primero, porque es oír la palabra dispositivo y equipo para dirigirlo y no poder evitar que mi memoria salte como un resorte y me obligue a visualizar esa foto, que ya será mítica, del gabinete de crisis durante la nevada en la AP-6. Segundo, porque las declaraciones de nuestro Hernández y Fernández a la española, no son una declaración institucional o un comunicado, no, son durante una entrevista en la que la intrépida periodista, que obviamente tampoco es Tintín, le sugiere la posibilidad del maletero del coche como vía de escape. Zoido la mira con picardía, no porque el rubio y la silicona de la Griso se la pongo dura, como a tantos, sino porque ve en su apreciación una posibilidad que a él se le había escapado y que, obviamente, también es un método de fuga altamente probable en el caso que nos ocupa.

Me cachis! habrá dicho, cómo no se me habrá ocurrido a mí, y asegura, con solemnidad y firmeza, que tampoco, que en el maletero del coche tampoco. Puigdemont no podrá cruzar la frontera y punto. Le preocupa a nuestra ministro la de caminos rurales que hay en Catalunya, que complican la operación, pero mantiene la confianza y quiere trasladar un mensaje de tranquilidad  a todos los españoles de bien: no entrará en nuestro territorio ni en barco, ni en helicópetero ni en ultraliegero.

Salgo despistada del metro, en pleno Paseo de Gracia, y mientras me arreglo los bajos de una camisa, que por ser de estreno aún no le tengo pillado el punto, me doy de bruces con una mujer uniformada, pedazo metralleta en bandolera, que me aconseja que me ande con más cuidado ¡Y tanto! Glups. Así que miro de frente y veo una lechera con un buen número de policías pululando, mientras el que está al mando del cotarro habla con alguien por el interfono para confirmarle que sí, que ha llegado el metro, “están saliendo”, pero todo en orden. Hombre, si Puigdemont pone los pies en Barcelona vía metro, línea 3, y se baja tan pichi en pleno centro neurálgico, conmigo presenciándolo, además, no sé si sobreviviría para contarlo, que de la risa también te mueres.

Claro que vete tú a saber, que Puigi está demostrando ser muy listo, las fuerzas de seguridad del estado muy tontas  -o las dos cosas a la vez-, en esta ciudad los gatos están de moda y todos los gatos… son pardos, así que igual ya anda por ahí y las imágenes de un hiperserio Roger en el aeropuerto de Bruselas eran pura puesta en escena, para hacer creíble el juego al despiste y para demostrar que, desde luego, él en su coche no lo traería de vuelta, básicamente porque viajó en avión. Sobre lo del precio del billete pues ya se verá, si lo paga de su hípster abrigo o a costa de los votantes que lo eligieron, a él y al President; que los eligieron precisamente para este tipo de cosas, para arreglararlas, vaya, y para que por fin alguien dirija el rumbo del país, nación, república que ahora mismo está en la tecla Pause.

Le doy vueltas y el subconsciente me hace tararear Qué será, será, Whatever will be, will be…  Pero enseguida descarto la opción, porque aunque con su pelazo bien podría imitar el cardado de  Doris Day en El hombre que sabía demasiado, su negritud no hay forma de decolorarla para conseguir hacerse pasar por la rubia de la peli. Intento pasar al siguiente supuesto y os juro que el corazón se me altera. Mientras tomo una caña al sol en la terraza del Bar Pi, colindante a la iglesia de igual nombre, unos músicos de los que apedrean el acordeón y pasan la gorra interpretan la banda sonora del mítico film de Hitchcock. Mátame camión ¿significa algo? El asunto me acojona lo suficiente como para beber de penalti el grolo que me quedaba y salir por patas. Acabo, eso sí, comiendo unos huevos payeses con morcilla negra -que ya sé que no le pegan nada ni al local ni a mi estilismo, con mis Uno de 50, mi ámbar y mi botín japo- en Els Gats de Barcelona. Un garito de puta madre que también emite señales, porque si hoy bajé al centro fue para comprar, precisamente, BCN.GAT Gatejant per la ciutat , de Marcos Ismat.

Miau. Todos los gatos son pardos y, además, aquí hay gato encerrado, aunque yo en el ultraligero no lo veo, los helicópteros tienen tufillo monárquico y el running por el rural…  pese a que Girona creo que ya no es Tabarnia, pues como que tampoco.

No sé si por el gin tonic que me acabo de pedir, más por el postureo que por las ganas, o porque todo en él ha sido tan épico hasta el momento, que yo como de verdad lo imagino es como el coronel Von Trapp de Sonrisas y lágrimas, llegando al Parlament alegre y triunfal con el traje tirolés, que le va que ni pintado, después de haber cruzado los Pirineos, en su caso, al ritmo de Climb Every Mountain.

Y aquí lo dejo, que el alcohol hace estragos y el wifi va como el carajo, así que, quizás, cuando publique, mis especulaciones habrán hecho aguas porque, una vez más, Megayó habrá superado todas nuestras expectativas o Zoido tendrá ya suposiciones nuevas que dejen obsoletas las aquí contadas… y cantadas 😉

 

 

 

 

 

Me duelen los tacones

 

tacones amarillos

Aún no ha pasado ni una semana y ya tengo las suelas destrozadas. Resisten las tapas, menos mal, porque para el zapatero soy como para la peluquera, mujer de fidelidades y principios. Camino por una ciudad sin ese empedrado compostelano tan idílico para el turista y tan ingrato para el taconazo, pero camino por una ciudad con un suelo especialmente cansino.

Conste que la teoría de la dureza del asfalto barcelonés no es mía ni fruto de ninguna consipiración Estado-Tabarnaria, pero puedo asegurar que está basada en hechos reales. Acabé la campaña del 21D con los pies hechos puré, a pesar de haber optado, en aquel momento, por andar plano; y ahora, ya os digo, subida a mis recién estrenados salones amarillos estoy segura de que, en nada, me arderán las plantas.

Le doy vueltas y sólo se me ocurre, como conclusión, una metáfora, que la dureza no tenga que ver con una conspiración, pero sí con una especie de castigo divino, el karma hecho piedra de quienes no hacen más que enrocarse en unas posiciones que la common people a la que tanto apelaron en la campaña evidenció no compartir.

Apenas sin tregua, vuelvo a la ciudad groc con el lazo por frontera y una constitución del Parlament que, a pesar de su cierta estridencia y excepcionalidad, parecía haber sido capaz de calmar un poco los ánimos. Ya sabéis que nuestro Roger da mucho juego, ético y estético, para las crónicas, por lo que los independentistas pudieron ganar algo de tiempo antes de que las huestes del 155 volvieran a incendiar platós, editoriales y sentencias.

Quizás fuimos demasiado ingenuos para creer que al flamente nuevo President le iba a ayudar lo de ser Hípster, aunque yo aún no pierdo la esperanza y mientras el tacón me resista voy a confiar en que los unionistas recojan el guante y, como les pedía él mismo en una entrevista, que arriesguen y sean valientes. Que se suelten un poco la melena, vaya, y si no que miren para Puigdemont, que melena, melena no tiene pero lo suyo sí es peloy echarle huevos. A los hechos me remito, e incluso me atrevo a vaticinar a los hechos que vendrán, por eso creo que sería mejor para todos ser menos duro de mollera y dejarnos el zapato en paz. Y si nos gustan amarillos, pues es nuestro problema, que para gustos colores y cada uno en su casa y la libertad en la de todos.

Los quiroprácticos o alguna seudociencia con un nombre parecido dicen que todas las conexiones de nuestro cuerpo se encuentran en los pies, por eso creo que ya no puedo darle más a la tecla, que el humo que desprenden los salones ciega también mis neuronas y entendimiento y necesito descansar por hoy. Y no, no es humo del que da la risa, no me he desplazado a Dinamarca a hacer el seguimiento del President, por ese lado todo sigue igual, está en todas partes quieras o no, así que, lo dicho, me voy a refrescar en una tina y a seguir esperando acontecimientos.

Mientras, os dejo, ordenados cronológicamente, los enlaces de esta aventura que comenzó gracias a Xosé Mexuto y Sermos Galiza el pasado mes de Diciembre, con motivo de las elecciones del 21D en Catalunya, que me permitieron -a través de mi alterego, ¿o es a la inversa?- acercar a la periferia atlántica la crónica de alguien que, simplemente, Pasaba por aquí.

pies tina

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