#Encampaña, mi voto aún no combina

Yo y mi voto

El yo delante porque ya sabéis lo de mi ego y el desorden y mezcla de estilos y de colores porque aún no lo he decidido. Aún estoy intentando averiguar qué combina mejor con qué o con quién. Aún hay tiempo, pero la verdad no me puedo demorar mucho porque en nada cambio de rumbo. Ya me aburrí de la pasarela electoral sin apenas alfombra roja, no al menos en los puestos de salida y en los otros, como tampoco han desfilado… así que emprendo viaje a Cans, primero al de nuestra particular transcripción fonética y, después, al de la aldea de Porriño.

Me voy porque aquí, como se suele decir, ya está todo el pescado vendido, ya no queda nada por decir si es que alguna vez se ha dicho algo. Como el anterior debate me lo perdí, ayer me senté un rato delante del televisor, pero solo me quedé con la pajarita y los tonos cremas con los que se trataba de diferenciar el candidato de UPyD. Todo lo demás, hasta el machismo de Cañete, se ha reducido a un caca-culo-pedo-pis y así hasta el domingo, me temo. Además, pensé cuando apagué la tele, si de lo que se trata es de interpretar un papel, mejor ir a visitar a quienes lo hacen de manera profesional, cobren más o menos por ello, que en el cine y en los festivales también hay clases.

Vista la foto, uno podría decir que este año Cannes y Cans son intercambiales 😉 Mi primera parada, no obstante, va a ser en el festival francés. No tanto por las pelis, la verdad, que ayer ya hice una dura confesión sobre mi querencia por el vestido de novia de Lady Di como para reconocer ahora si de pequeña me gustaba o no la historia de Grace Kelly. ¿Qué clase de Punk estaría hecha?.

Voy porque me gustó especialmente un estilismo, uno de calle de Cate Blanchett, un outfit con mucho background que la actriz vistió para acusar a la industria de discriminar a las mujeres, porque, al final, en temas de igualdad el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Cate es australiana, por eso no puede votar.

– (…)

-Sí,  ya lo sé, tampoco es española pero es que os recuerdo que estas son unas elecciones europeas, unos comicios en los que vamos o deberíamos ejercer nuestro derecho a voto todos los ciudadanos de la Unión, no solo nosotros.

Reconozco que mi seguimiento de la campaña esta vez está siendo muy a base de titulares pero aún así tengo la impresión de que poco o nada se está hablando de lo que pasa ahí fuera. De hecho, cuando leí que Manuel Valls, “el padre de los recortes en Francia”, viene mañana al mitin central del PSC en Barcelona, al que también asistirá Felipe González para acabar de cagarla, volví a dudar sobre qué tipo de elecciones son estas. Sé que esta mañana en la Ser iban a hacer un reportaje sobre el tema pero como hoy me levanté a las seis y mientras escribo no tolero ruidos pues no sé en qué ha quedado la cosa y cuáles son las opciones más allá de nuestras fronteras. Bueno, sí, conozco una, la de Marine Le Pen, a la que se le pronostica un gran resultado y eso, aterra.También viene de tierras francesas, ese país ilustrado y revolucionario que, sin embargo, parece empeñado en cambiar su historia.

Las mismas encuestas dicen que lo que sí va a hacer historia es la abstención.

Yo me voy, cierto, pero tranquilos, que antes malo será que el cartero no me ayude a escoger el color que más me favorezca 😉

Foto: eldiario.es

 

#Encampaña, Cañete y el desfile de Pronovias

– ¿Cuántos sabíais que la marcha nupcial de casi todas la bodas era un fragmento de Lohengrin?

– (…)

-Vale, pero yo digo cuántos lo sabíais a los siete años.

Los siete años, esa edad en la que, por fin o por última vez, te disfrazas con un traje de novia. Aunque me joda reconocerlo yo también fui una de esas cursi-niñas a las que les chifló el vestido de Lady Di y que aspiró a enfundarse alguna vez en el de su madre. Eran tiempos en los que aún no entendíamos lo del amor libre aunque ahora cada vez tengamos menos libertad para ejercerlo.

La semana pasada se produjeron dos acontecimientos relevantes de los que apenas he hablado: Una reunión de Vips en Barcelona para celebrar el 50º aniversario de Pronovias y la despedida de soltera de la Doctora Peña, una médica muy moderna que apostó por Cañete ¿como el boy de la fiesta?

Si lo pensamos bien, ambos sucesos tienen bastante sentido, porque estamos en el cuatrimestre BBC (bodas, bautizos y comuniones). Son fiestas en las que la frontera entre ir bien o ir disfrazado es muy sutil y equivocarte puede traer trágicas consecuencias. Se me ocurren, por ejemplo, las lágrimas de una futura esposa  a la que has conseguido eclipsar por haber elegido un modelo excesivamente explícito y en un tono tan virginal como el de ella. También  puedes cabrear al cura con un vestido-joya como el que triunfó en la fiesta de Barcelona en el cuerpo de Karolina Kurkova. Una espalda imposible para unos tiempos en los que probablemente se vuelvan a dar misas en latín y en griego, que es mucho lo que la iglesia nos está dando por el culo.

El caso es que entre el estilo y el disfraz siempre hay quien destaca por su naturalidad o mal llamada “campechanía”. Sí, ese al que le revientan los botones de la camisa por la tripa, se remanga para comer los camarones y ya apesta a sudor antes de encabezar la conga, puro en boca.  Quizás muchos consideréis que este tipo de invitado debería entrar en la categoría de “disfraz”, pero no, porque es de  esos tipos que aunque les quites la corbata va a seguir babeando. Cañete es uno de ellos. No me importa que sea gordo, hay ropa XXL; no me molesta especialmente su barba, aunque estoy segura de que sería de las que a mí me dan alergia; puedo obviar incluso que sea conservador, que sobre gustos colores y a mí también hay tonos que no me favorecen pero por lo que sí no paso es porque escupa y hable con la boca llena.

Estoy segura de que también sorbe la sopa -que solo imaginarlo me da dentera-, tan segura como de que lo que pasó el jueves, el viernes y hoy, que aún no pidió disculpas, no fue nada ni nuevo ni imprevisto porque, reitero, él no tiene disfraz en esta ceremonia, por mucho que Rajoy intente imponérselo.

Yo no vi el debate, entretenida con el merchandising de otras fuerzas minoritarias, pero mucho antes del glorioso: “El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista” fue aquello de: “El regadío hay que utilizarlo como a las mujeres, con mucho cuidado, que le pueden perder a uno”, que digo yo que quizás fue por eso por lo que después tuvo tanto interés en defender la “ducha fría” como medida de ahorro energético.

Arriesgando, que yo no jugaría con nada susceptible de pincharse en una campaña electoral 😉

¡Ojo!, que no por previsible o reiterado estoy justificando o tratando de quitar importancia a lo sucedido; me sorprende, eso sí, que apenas hayamos reparado en su presunción de supremacía intelectual. En todo caso, hoy como ayer sabemos lo que hay  y, por tanto, deberíamos de contar con alguien que supiese obrar en consecuencia.

Por suerte para muchos y muy a pesar de otros, también supuestamente rojos, estas serán unas elecciones de nueva “afrenta” al bipartidismo. Obviamente no confío en Rosa Díaz para “torear mejor al macho”, por más que el rosa sea mi color favorito, pero reaccionar al envite con un: “Ah, qué quiso decir, que me dejó ganar, pues si gana él perdemos las mujeres”, que solo le faltó añadir: “chincha rabincha” moviendo su inquietante coleta, pues qué queréis que os diga, que está difícil esto de dirimir dónde está la susodicha supremacía.

Estoy convencida de que si Elena en vez de ir de boda fuese de calle habría demostrado algo más de nivel que el que le da adoptar su registro Highschool, que ya solo nos falta verla con sneakers y beisbolera. Claro que ¿alguien sabe realmente a que target representa? Por lo de pronto, por lo menos para mí, lo único evidente es que con su “disfraz” han tratado de quitarle años, han conseguido disimularle el mal carácter por ella misma reconocido pero no han logrado hacerla pasar ni por teenager ni por MILF.

En ambos casos, cuidado, porque tanto si te caracterizas por sorber naturalmente la sopa como si eres de los que te vistes o visten para aparentar lo que no eres tienes todos los boletos para no llegar al altar o, si llegas, no consumar el matrimonio.

 

 

 

 

 

 

#Encampaña, ¿todo vale?

Para los que me quieran señalar con el dedo por haber caído en la trampa del bipartidismo Valenciano/Cañete y, ojo, que poner solo sus nombres de pila y no sus siglas no es inocente, debo decir que:

A) Es de mala educación y B) Estad tranquilos, que hoy le toca el turno a Alexis Tsipras

La que fue la gran esperanza blanca de la Grecia que, finalmente, prefirió elegir de nuevo a la troika en 2009, víctimas de la presión internacional, dicen, es el más apuesto candidato a presidir la Comisión Europea en las elecciones a la Unión. Fue la gran esperanza blanca y, en cierto sentido se presenta a esta nueva votación viviendo de aquellas rentas, no porque sea precisamente blanco, hetero y cachondo sino porque eso de “Otra izquierda es posible” sigue ganando adeptos, pese a lo cada vez más naif e impostado del slogan-argumento.  Ya no le llamo ni utopía y a los hechos me remito: ¿Qué fue de Beppe Grilo; ¿acaso la Syriza gallega prácticamente no ha muerto de su propio éxito y de sus propios infanticidios? y les llamo así no porque considere que son infantiles sino por sus apenas dos años y medio de vida para tanta herida; ¿no quedamos en que el Normcore, la supuesta estética de calle o de “normalidad”, al final, era el hipsterismo llevado a su extremo? 😉

Se indignaba una amiga mía rumana con “Syriza” durante la campaña electoral gallega de 2012 por las estrategias de marketing subliminal, por cómo un supuesto partido antisistema caía precisamente en lo peor y lo que más criticaba de ese sistema: El showbusiness electoral, a base, eso sí, de grandes dosis de buenrollismo y, las cosas como son, de contar con el único cabeza de lista con bagaje político e intelectual. Que también, como le pregunté a él en una entrevista, ¿no es algo preocupante que los nuevos referentes de según qué público sean las “viejas” cabezas pensantes? y pienso, por ejemplo, en Hessel y su famoso Indignaos.

El caso es que lo han vuelto a hacer, no los gallegos, que hoy ni lo de su cartelería ni su candidata Normcore para las europeas, pero esta vez en el sentido literal de la palabra, creo que sea estrategia; no el propio Tsipras, pero sí su jefa de prensa en Italia.

No debería sorprendernos porque no hace tanto que tuvimos una versión algo similar “made in spain”, con las declaraciones de Valenciano en las que no descartaba desnudarse para pedir el voto en caso de ser necesario, pero claro, Elena ni posaba en bikini ni obviamente está tan buena. Ojo, que para no ponerme tan primaria voy a matizar y la chica, ya que de estética se trata, a pesar de meter barriga mide lo mismo de cintura que de abdomen.

Se han escrito ríos de tinta sobre la publicación de esta información y hasta las feministas maniqueas de “Hombre malo (y si es periodista ya ni os digo) Mujer buena” han salido en su defensa. El partido está dividido, en cualquier caso hasta el momento nadie le ha pedido explicaciones. Yo no voy a entrar a juzgarla porque nunca he renunciado a mis tacones ni para recorrer medio País haciendo campaña. Sólo voy a llamar la atención en que ha sido ella la que ha apostado por asumir la “cosificación” de la mujer en beneficio de sus objetivos, lo que es más que lícito pero, lo siento, también es noticia. Es más, si no fuera noticia ella no habría recurrido a esta estrategia lo que nos lleva, de nuevo, al punto de partida: Sí, la nueva izquierda también juega con las mismas reglas del sistema y del mercado electoral, quizás sean más creativos y, sin duda, lo que demuestran es ser profesionales, y no es irónico, Paola Bachhiddu sabe lo que hace, en qué consiste su trabajo y cómo conseguir viralidad para su marca y para sus mensajes.

Hace días presencié una ardua discusión sobre este tema en el que los argumentos en contra eran: Si fuera un hombre el caso habría pasado sin pena ni gloria. Yo le doy la vuelta y pregunto, ¿si fuera el propio Alexis o el propio Obama?… no habría trascendido?, ¿no han salido acaso las fotos de Suárez en bañador incluso en su obituario?, ¿y si la jefa de prensa hubisese sido de Berlusconi, qué se habría dicho?.

Por si acaso, yo creo que voy a votar al partido de un señor gordito (y no, no es Cañete), porque pese a que una vez una rata de biblioteca aseguró que los políticos calvos y bajitos no triunfan ahí tenéis a Hollande, que muy bien electoralmente ya no le va pero… ¿y lo que folla? 😉

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Agradecimiento especial a Bar Embora y Alicerce Vermello (SCQ) por la selección musical