Me puede la estética

jaisalmer

Fortaleza de Jaisalmer. Foto Isabel Allende Robredo

Viajamos hacia Jaisalmer a ritmo de Bollywood, tanto por la banda sonora como por los camiones customizados que vamos sorteando mientras sumamos quilómetros a través de unas carreteras sin normas. Nunca me gustó el género, ni el musical, en general, ni Bollywood, en particular; pero reconozco que me he comprado una de esas faldas de colores y con vuelo, porque hay vida más allá de los Saris.

Casta y moda

Por sus ropas las conoceréis y aunque el Sari es el principal atuendo de las indias,  sorprende poder identificar las castas no solo por la diferencia entre la seda y el polyester sino también por el uso de otro tipo de indumentaria.

Este sistema de segregación social supuestamente fue abolido hace más de 50 años, pero siglos de tradición hacen que sobreviva en la mayor parte del país, de tal manera que los intocables o Dalits representan un sexto de la población (160 millones de personas. Datos de 2014)

Casta, no obstante, no es sinónimo estrictamente de clase social -aunque la mayor parte de los Dalits, obviamente, son pobres- por lo que nada impide a una mujer intocable hacer uso del Sari; salvo si visitas el Rajasthan y, sobre todo, el rural, donde te llamarán la atención otro tipo de estilismos, si se pueden llamar así.

Indumentaria típica mujer rural

Mujer rural

De nuevo la contradicción del viajero, admirar como belleza unas faldas largas, lisas o de flores, con blusas entalladas, de combinaciones arriesgadas incluso para las pasarelas. ¿Es que acaso es posible que la pobreza sea estética?.

Este año, especialmente, ha habido varios debates al respecto, fruto del rescate de una campaña de sensibilización tan perfecta que finalmente consiguió en muchos casos el objetivo contrario. Pasa lo mismo con lo que fotografiamos, ¿por qué realmente encontramos exóticas o hermosas ciertas escenas de la miseria? ¿Qué nos mueve realmente a la hora de apuntar el objetivo en una u otra dirección?

Supongo y espero que, efectivamente, sea el afán de denuncia, de hacer visibles realidades que, a medida que sumamos quilómetros, se van volviendo más áridas y más vulnerables. No pierdes la perspectiva de lo que ves ni de lo que vives pero sí hay muchos momentos de irrealidad, de viaje en el tiempo, de ser protagonista o prisionera de una película por la que ya nunca dejarás de pagar entrada.

Desierto

Desierto de Thar

Me ha pasado hoy, que he dormido al raso en el desierto. Desierto hindú, babel de idiomas, silencio… y, de nuevo, el ruido; el de la ciudad y el de los turistas, que seguimos hablando en alto, escuchamos a Leny Kravitz o a Manu Chao y pedimos a gritos una tostada de Nutella ¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?

Do you feel good?

Gypsy Child

Gypsy Child

Desierto de Thar

Anoche, mientras contaba estrellas, intentaba recordar lo que me habían explicado, si los vestidos con vuelo eran solo del Rajasthan o de todo el país y si existía alguna diferencia entre los de la mujer rural y los de la mujer o niña gypsy, más allá de los rotos y la roña.

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Modelo Pushkar

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Modelo Pushkar

También pensaba en Aastha, el nombre que he inventado para la intocable con sueños de actriz o de modelo que posó para nosotras a cambio de unas rupias y a la que le robé unas fotos para comprobar que lo suyo era innato: su belleza, su movimiento, su charme…Pensaba en ella y lamentaba que le hubiese tocado el peor papel en este reparto: el de ser mujer, ser dalit y ser india.

Pensaba en ella y en si también dormiría al raso, consciente de que, en su caso, la experiencia nada tendría que ver con la aventura. Pensaba en ella y me preguntaba si vería las mismas estrellas que yo. Pensaba en ella y me preguntaba qué deseos habría pedido.

Espero que se cumplan, sus deseos y los míos, pese a haberme confundido y haber encomendado  nuestro futuro a un satélite creyendo que, por su movimiento, era una estrella fugaz.

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Silence is sexy

El arte de callar. De silenciar el ruido, que no solo es sinónimo de la suma del caos y del claxón sino también de nuestras propias palabras.

templo

Templo camino de Amber Palace

En el país de la espiritualidad y de hablar más con la mirada, con la sonrisa y con el corazón, empiezo a pensar que la multitud de dioses y la de ancestrales templos diseminados a cada paso tiene más que ver con protegerse de la contaminación acústica que con cualquier otro motivo más elevado. De hecho, hoy, que nos colamos en un rezo de mujeres Hare Krishna, entre mantra y mantra, una de las veteranas leía el periódico y las últimas de la fila aprovechaban sus canas para permitirse estar de espaldas a los rezos y hablar de sus cosas.

Respirar y oír

Los males de Delhi y su incapacidad para presumir de su carácter verde se multiplican a medida que avanzamos hacia el oeste y si en Delhi me costaba respirar, en Jaipur casi no puedo oír. Y no es que en Delhi se valorara el silencio ni que Jaipur se libre de los malas humos, creo que simplemente es una cuestión de decibelios.

baño realidad

Subida al templo de los monos

Supongo que es la otra cara del baño de realidad que supone vestirse el traje de “turista” o “traveler” y viajar a la India. La paz y la reconciliación con uno mismo no vienen precisamente de la estampa idílica del yoga y de la meditación sino de cagarte en Buda por el mundo de mierda que hemos construido, del que somos cómplices y partícipes, y por su gente.

Smile

Una sonrisa vale más que mil palabras y en este país, y sobre todo en este Estado, se sonríe mucho y bien. Si cuando yo digo que el rosa favorece, es por algo y prueba de ello es que esta ciudad es la ciudad rosa, con su Pink Plaza y su Pink fiesta. Por eso, cada vez que el estruendo amenaza con hacer estallar mis tímpanos, observo y acompaño con un smile a sus más de tres millones de habitantes, para así intentar evadirme y seguir fluyendo.

Sonrisa niña

Foto Isabel Allende Robredo

Intento escuchar los motivos de su felicidad, cuando su miseria, ya no su pobreza, es tan explícita, y me planteo una nueva hipótesis, que el ruido sea una forma de no dejar oír los gritos de desigualdad que estas gentes no dan. El ruído del claxón y de nuestras propias palabras: escrutando, juzgando, condescendiendo. Pido un poco de silencio, please, precisamente para poder escucharnos.

Recordad que Turista Accidental también está en Facebook para complementar las entradas y/o añadir otro tipo de material, como pies de foto o algunos vídeos. En estos momentos, vídeo de la Pink Fiesta.