¿Who’s that girl?

Hace exactamente un mes aterrizaba -y nunca mejor dicho, por aquello de venir de Saturno- en vuestros discos duros como una auténtica extraterrestre entre las Streetstyle, como la versión punk de la temida y temible Anna Wintour y como la mejor guía para vuestros Outfits, eso sí, con mucho background.

Entre el temor y el desconcierto, no sois pocas las que os habéis preguntado: ¿Who’s that girl? y no sólo porque deduzcáis que me gusta Madonna sino porque la verdad tengo un apellido muy poco agraciado.

Treinta días después me parece un buen momento para resolver intrigas y añadir algún que otro párrafo About Me. Y lo hago en cursiva porque… o soy muy previsible o soy muy transparente o todas somos Anne Merkel, ya que tiene cierta gracia que mi propia Autobiografía la redacte un AVNI (versión ad hoc de Objeto volante no identificado pero donde dice Objeto léase Autor).

El 14 de Febrero yo empezaba:

Nací tal día como hoy…

Nací de mi madre. Qué creíais. No soy ni de aquí, ni soy de allá. No tengo edad. Pero tengo madre. Es una ventaja porque quiere decir que soy humana y las sandalias que calzo son las mías. Soy proletaria porque soy mujer. Son las dos únicas circunstancias que tenéis que saber de mí. Hay otra, pero esa la deduciréis incluso con pocas lecturas: mi armario tiene mucho más de fondo que  todos los vuestros. Y lo utilizo con mucha más habilidad. Sé que no es culpa vuestra. Es la sociedad que no os ha entregado las herramientas de combinar.

El mundo es complicado y si se puede explicar desde la manera de vestir es porque vestir de manera adecuada (que no bien, no seáis simples) es complicado. Pero no tanto porque sea caro sino porque lo más importante para vestir adecuadamente es reconocer la circunstancia. Y esto nunca va de trapos.

El mundo sería mejor si la gente vistiese de manera adecuada. Pero no por lo que estáis pensando. Sería mejor porque vestir mejor querría decir que la gente es más inteligente y entiende mejor el mundo. Estoy aquí para esto. Para cambiar el mundo a mejor y para que no os desviéis en ese camino. Será largo y será duro, pero la fama cuesta. La inteligencia también. Yo seguro que la tengo, vosotras tenéis que demostrarlo. Lo bueno es que mi tarea coincide con vuestra necesidad y que estoy dispuesta a realizarla.

Pero no porque sí.  Lo hago porque soy proletaria de la feminidad. Porque estoy a favor de la lucha de clases y de que empiece por el mismo lado por el que empezamos todos los días: por vestirnos.

Podéis temblar, pero no os servirá de nada.

Ni yo sería capaz de hablar mejor de mi misma y de mi ardua labor, lo curioso es que tanto en mi versión en banda diseñada como en mi versión delgada son dos hombres los que están detrás de esta gran mujer ¿será que algo está cambiando? 😉

Baker, Kyle: Por qué odio Saturno, Planeta Agostini 1990

VV.AA (Franco, Camilo): Saturno é aquí, Autoedición, 2014

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