Me duelen los tacones

 

tacones amarillos

Aún no ha pasado ni una semana y ya tengo las suelas destrozadas. Resisten las tapas, menos mal, porque para el zapatero soy como para la peluquera, mujer de fidelidades y principios. Camino por una ciudad sin ese empedrado compostelano tan idílico para el turista y tan ingrato para el taconazo, pero camino por una ciudad con un suelo especialmente cansino.

Conste que la teoría de la dureza del asfalto barcelonés no es mía ni fruto de ninguna consipiración Estado-Tabarnaria, pero puedo asegurar que está basada en hechos reales. Acabé la campaña del 21D con los pies hechos puré, a pesar de haber optado, en aquel momento, por andar plano; y ahora, ya os digo, subida a mis recién estrenados salones amarillos estoy segura de que, en nada, me arderán las plantas.

Le doy vueltas y sólo se me ocurre, como conclusión, una metáfora, que la dureza no tenga que ver con una conspiración, pero sí con una especie de castigo divino, el karma hecho piedra de quienes no hacen más que enrocarse en unas posiciones que la common people a la que tanto apelaron en la campaña evidenció no compartir.

Apenas sin tregua, vuelvo a la ciudad groc con el lazo por frontera y una constitución del Parlament que, a pesar de su cierta estridencia y excepcionalidad, parecía haber sido capaz de calmar un poco los ánimos. Ya sabéis que nuestro Roger da mucho juego, ético y estético, para las crónicas, por lo que los independentistas pudieron ganar algo de tiempo antes de que las huestes del 155 volvieran a incendiar platós, editoriales y sentencias.

Quizás fuimos demasiado ingenuos para creer que al flamente nuevo President le iba a ayudar lo de ser Hípster, aunque yo aún no pierdo la esperanza y mientras el tacón me resista voy a confiar en que los unionistas recojan el guante y, como les pedía él mismo en una entrevista, que arriesguen y sean valientes. Que se suelten un poco la melena, vaya, y si no que miren para Puigdemont, que melena, melena no tiene pero lo suyo sí es peloy echarle huevos. A los hechos me remito, e incluso me atrevo a vaticinar a los hechos que vendrán, por eso creo que sería mejor para todos ser menos duro de mollera y dejarnos el zapato en paz. Y si nos gustan amarillos, pues es nuestro problema, que para gustos colores y cada uno en su casa y la libertad en la de todos.

Los quiroprácticos o alguna seudociencia con un nombre parecido dicen que todas las conexiones de nuestro cuerpo se encuentran en los pies, por eso creo que ya no puedo darle más a la tecla, que el humo que desprenden los salones ciega también mis neuronas y entendimiento y necesito descansar por hoy. Y no, no es humo del que da la risa, no me he desplazado a Dinamarca a hacer el seguimiento del President, por ese lado todo sigue igual, está en todas partes quieras o no, así que, lo dicho, me voy a refrescar en una tina y a seguir esperando acontecimientos.

Mientras, os dejo, ordenados cronológicamente, los enlaces de esta aventura que comenzó gracias a Xosé Mexuto y Sermos Galiza el pasado mes de Diciembre, con motivo de las elecciones del 21D en Catalunya, que me permitieron -a través de mi alterego, ¿o es a la inversa?- acercar a la periferia atlántica la crónica de alguien que, simplemente, Pasaba por aquí.

pies tina

No passa res: ir, ver… e contar?

Contar a feira como che vai nela: debates e desembarcos

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Tránsfugas e ex-presidiarios 

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Roger Torrent: O candidato con boa letra

Frikis, replicantes e gent normal

Última ou derradeira

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Despierta Saturno

Saturno despierta en NOITE creative home Hotel Cumbayá. Habitación roja.

En letargo… he estado recalculando la ruta, esperando ese momento en el que la voz del GPS te dice, después de varios radares y un sinfín de rotondas: Ha llegado usted a su destino.

Quizás haya tardado más de lo previsto en ser capaz de oír pero es que emprendí el vuelo con la vista nublada y en Saturno, si no ves, no oyes. Cosas del GPS, del de los sentidos, en este caso, más incontrolable, si cabe, que el del que nos marca casi infalible una dirección. O quizás el problema esté en mí y en no haber sido ágil con las coordenadas.

¿PAÍS DEL EQUILIBRIO?

El caso es que después de varias vueltas, más de una lágrima, cierta confusión, un bloqueo, alguna pérdida y no pocas contradicciones he dado con los puntos cardinales de esta mi nueva aventura en la tierra. Sé que estoy más cerca del sol porque las hasta ahora escasas veces que ha salido me ha quemado más que cuando frecuentaba otro hemisferio; desconozco, sin embargo, si los años luz que me separan de mi planeta son los mismos y si, efectivamente, mi perspectiva desde aquí será la del equilibrio.

funambulista

Google. Funambulista

Ecuador define el norte y el sur, qué paradoja o cuántos sentidos puede adquirir tal dualidad: geográficos, personales, geopolíticos, geosociales… Por lo de pronto, geográficamente está justo en el medio y en lo que respecta a lo demás… supongo que hoy podría ser más norte que muchos de los países que así se consideran.

Un país que emerge mientras otro(s) se hunde(n). Y en un mundo, en un planeta en el que ya nada es lo que parece, en el que ni la Patria es madre ni vieja es ya Europa, las opciones se limitan: o volver a la nave o calzarse el pie gigante y caminar: con la cabeza saturnal, con la mirada abierta a nuevas especies y con los tacones dispuestos a recalcular también las coordenadas de la perspectiva. Para reinventar-se, para reciclar-se, para inter-relacionar-se, para descubrir, re-descubrir y ser descubiertos por uno mismo y por el que tenemos al lado. Tan cerca, tan lejos.

tacones