Políticamente incorrecta

bar carretera

A veces me gustaría ser camarera. Una de esas de coleta alta que sirven aguachirle en una cutre-cafetería situada en el medio de la nada. Una instalación de hojalata donde preservar el anonimato al amanecer y donde aliviar la sed y el hambre tras quilómetros y quilómetros de carretera desierta y asfalto derretido por el sol norteamericano.

Me imagino en una de esas escenas porque siempre aparece un cazatalentos que cambiará la vida aceitosa de la pobre chica por una carrera de éxito en lo que realmente es su vocación, actriz o modelo, en casi todos los casos.

Yo soy periodista, comunicadora social, organizacional, comunity, bloguera, marketerauna pringada, vaya, así que, de protagonizar una de esas road movies, me quedaría como estaba, es decir, con la coleta puesta. No me arrepiento, no obstante, de la profesión que he elegido.

Me sienta bien el pelo recogido, además, y no se me caen los anillos por servir mesas, pero sí me frustra un poco, como en el caso de esas chicas, que el sistema nos condene a depender más de lo que decida un guionista de cuestionable pelaje que de nuestra historia profesional y vital; por mucho que inviertas en el mejor de los coach o en toda esa filosofía barata del renacer, la reinvención y el encontrarse a una misma.

Por eso he decidido dejar de escribir cartas políticamente correctas. Porque desconfío de su destino. Porque quiero trabajar, no competir; quiero que me descubran, no que me señalen con el dedo; quiero que me encuentren, no venderme; quiero aportar lo que conozco, no lo que desean oír; y porque si presento mi candidatura a un puesto será porque sé que puedo hacerlo, ¡qué coño!, que estar en el paro no significa no tener más cosas en las que invertir el tiempo.

Para comprobar que cumplo los requisitos exigidos y que encajo en el perfil está el curriculum; pero si, después, lo que necesitan o contratan nada va a tener que ver con lo que demandan, no me toquen, desde antes, los huevos.

Moléstense también un poquito en ir algo más allá. No porque los CV creativos sean marca España sino porque una relación de datos con muchos éxitos y ningún fracaso no dan la medida de nada, ni de la cualificación profesional ni de la humana. Yo no me fiaría ni un pelo, vaya, y  si no miren para las redes sociales y después comparen la vida digital con la analógica y no me digan que no se mueren de terror y de tristeza.

Eviten también las preguntas capciosas tipo: ¿dónde te ves dentro de cinco años? o ¿qué te define más, el orden o el compañerismo? primero, porque no son capciosas, son, simplemente, estúpidas y segundo… pues por lo mismo, con perdón de los psicólogos que se pasan cinco años venga a chapar para acabar redactando este tipo de cuestionarios, que casi prefiero lo del bar.

Necesitan, realmente, una presentación que transpire algo de hoja de vida. Respirar un poco la esencia de la persona no su cliché. Sus sueños, sus miedos y sus frustraciones también, por más que los manuales del perfecto “reclutado” prohíban, con su lenguaje Happy Flower, una negativa por respuesta.

Me gusta –y necesito- trabajar. Soy una enamorada de lo que queda de mi profesión, pero no me fío de ustedes, los Señores RR.HH. Ya sólo las siglas imponen, que en vez de a una entrevista parece que fueras/n a sacarte sangre. Será porque la H es muda y por eso hasta ustedes mismos reconocen que aún están a años luz de ejercer su trabajo teniendo a la persona, es decir, al Humano, como centro de su oficio.

En cualquier caso, reitero, necesito currar. Sé, además, que lo valgo y me lo merezco y, sobre todo, como chica de barra  que también soy, creo que ya me va tocando ser la que invite a las cañas. Y eso, siempre, mejor con la melena suelta 😉

bar de carretera

Atentamente,

Un beso con lengua (que ya advertí que iba a ser incorrecta)

Decálogo imprescindible para reclutadores

Ya está, ya me cansé. Después de leer el enésimo informe sobre Los 10 mandamientos para encontrar trabajo, esta vez en las redes sociales, creo que ya va tocando hacer un decálogo para todos aquellos que ofertan dichos empleos.

Creo, además, que es el momento perfecto, ahora que ya sabemos que la legislatura acaba con menos paro pero con menos gente trabajando, esas cosas de las estadísticas que nunca consigo entender bien. Acaba la legislatura y termina también el año, ascendiendo a la categoría de eso que llaman paro de larga duración. Conste que, como más o menos joven que soy, he probado la experiencia de la emigración; como buena española, obviamente tengo mis curros en negro y como buena periodista, escribo titulares sin cobrar. También soy  ejemplar como buscadora activa de empleo y, por tanto, me he leído y cumplido todos los tips de entre 8 y 10 puntos sobre cómo elaborar un CV, cómo acudir a una entrevista de trabajo…. o cómo vivir de tocarte los huevos a base, fundamentalmente, de redactar obviedades.

Búsqueda de empleo

Tengo mi ego pero, sobre todo, tengo mis dudas y revisada una y mil veces mi hoja de vida, a ver dónde estaba mi tara, me he dado cuenta de que luce lo suyo, mi CV, claro, no mi tara. Vamos, que en cualquier caso no desdice, y mucho menos al lado de los perfiles de quienes supuestamente tienen la varita mágica para convertir tu valor en empleo. Que yo también soy de las que espía en Linkedin.

El problema es que uno de tantos mandamientos recomienda no ir de listilla y por eso mis labios han estado sellados hasta el momento de, por ejemplo, no volver a saber nada de una empresa de comunicación que escribía erramientas así, tal como suena, debe ser por aquello de que la h es muda. Sí, he dicho bien, una empresa que no sólo buscaba un técnico de comunicación sino que su área de trabajo era, supuestamente, la lingüística. O recibir consejos 3.0 de quien, a estas alturas y pese al .0 no tiene ni siquiera una plantilla automática, ya no pido un correo personalizado, para confirmar que el CV se ha recibido correctamente.

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Así que, como las películas de Antena 3 de las tardes de domingo, ahí van mis mandamientos -que seguro son los de muchos- basados todos en hechos reales. Voy a eludir los nombres, no sólo por respeto sino sobre todo porque tampoco quiero ser tan suicida como para ganarme más enemigos de los que ya pueda provocar el artículo incluso siendo discreta.

  1. No pidas creatividad e ingenio cuando has optado por una cutre-plantilla para definir el perfil de la persona a contratar, que se adapta tanto a un archivero como a un manipulador de alimentos.
  2. No hagas copia y pega, porque es probable que a veces no se adapte al puesto que intentas definir.
  3. No abuses de neologismos o del mal del marketero, esa enfermedad que les obliga a introducir dos palabras en inglés tras cada palabra en español. Y no lo hagas sobre todo cuando ni siquieras sabes escribir correctamente Community Manager.
  4. No vayas de Executive Recruiting cuando después tardas varios días en contestar a un twitter y jamás respondes al correo al que animas a que se te escriba.
  5. No convoques un puesto cuando realmente quieres contratar otro perfil.
  6. No publiques, ni felicites, ni presentes a tu nuevo fichaje antes de cerrar el plazo de recepción de CVS o de finalizar el proceso. El mundo es muy pequeño y hay más gente que yo que sabe atar cabos.
  7. No te comprometas, en tus estatutos, a una transparencia a la que no estás obligado, por tratarse de puestos de confianza, si ya tienes claro quién va a ser esa persona de confianza.
  8. Relacionado con lo anterior, no contestes por escrito que “tras recibir x candidaturas, el comité de selección se quedó con 20, a las que ya no se las entrevistó porque eran todas conocidas, decantándonos finalmente por fulanita y menganita”.
  9. No evites especificar de manera clara los tiempos del proceso e intenta contestar siempre, aunque sea a través de ese correo autómata, para confirmar la recepción del CV. Sobre el resultado, hay fórmulas para evitarlo, pero tendrían que ir indicadas en la oferta (si en dos semanas no nos ponemos en contacto contigo, etc)
  10. No olvides que quien hoy aspira a ser tu empleado, mañana puede ser tu cliente, hoy mismo ya lo es, en cierta manera, y la percepción que obtenga de ti repercutirá de manera negativa en tu tan cuidada Marca.

Estos mandamientos se resumen en dos: Cuánto daño han hecho los MBA y no importa que vistas de Loewe, si no tienes un contacto, es inútil que sigas rezando.

Loewe

P.D No, no vayan a buscarme ni a linkedin ni a infojobs porque me cansé de actualizarlos. Si me quieren, léanme, escríbanme o contrátenme, o las tres cosas a la vez, vaya. Aunque haya publicado el peor día de la semana, sin enlaces  y en el peor contexto, pues son otros temas los que hoy marcan la agenda.