En primera persona

Si no fuera porque, aunque esté mal que yo lo diga, casi siempre voy ideal, incluso de zarrapastrosa, en estos momentos me sentiría como Cenicienta y su calabaza. Regreso a “provincias” en un tren que pagas como Ave y padeces como carrilana, después de haber pisado alfombra roja, como quien dice; y no para contarla, … Sigue leyendo En primera persona