Despierta Saturno

Saturno despierta en NOITE creative home Hotel Cumbayá. Habitación roja.

En letargo… he estado recalculando la ruta, esperando ese momento en el que la voz del GPS te dice, después de varios radares y un sinfín de rotondas: Ha llegado usted a su destino.

Quizás haya tardado más de lo previsto en ser capaz de oír pero es que emprendí el vuelo con la vista nublada y en Saturno, si no ves, no oyes. Cosas del GPS, del de los sentidos, en este caso, más incontrolable, si cabe, que el del que nos marca casi infalible una dirección. O quizás el problema esté en mí y en no haber sido ágil con las coordenadas.

¿PAÍS DEL EQUILIBRIO?

El caso es que después de varias vueltas, más de una lágrima, cierta confusión, un bloqueo, alguna pérdida y no pocas contradicciones he dado con los puntos cardinales de esta mi nueva aventura en la tierra. Sé que estoy más cerca del sol porque las hasta ahora escasas veces que ha salido me ha quemado más que cuando frecuentaba otro hemisferio; desconozco, sin embargo, si los años luz que me separan de mi planeta son los mismos y si, efectivamente, mi perspectiva desde aquí será la del equilibrio.

funambulista

Google. Funambulista

Ecuador define el norte y el sur, qué paradoja o cuántos sentidos puede adquirir tal dualidad: geográficos, personales, geopolíticos, geosociales… Por lo de pronto, geográficamente está justo en el medio y en lo que respecta a lo demás… supongo que hoy podría ser más norte que muchos de los países que así se consideran.

Un país que emerge mientras otro(s) se hunde(n). Y en un mundo, en un planeta en el que ya nada es lo que parece, en el que ni la Patria es madre ni vieja es ya Europa, las opciones se limitan: o volver a la nave o calzarse el pie gigante y caminar: con la cabeza saturnal, con la mirada abierta a nuevas especies y con los tacones dispuestos a recalcular también las coordenadas de la perspectiva. Para reinventar-se, para reciclar-se, para inter-relacionar-se, para descubrir, re-descubrir y ser descubiertos por uno mismo y por el que tenemos al lado. Tan cerca, tan lejos.

tacones

Saturno y el miedo

Cotopaxi, Saturno, Cerebro

“Qué calidad de caja ósea, de cráneo! Sin embargo, es una de las lunas de Saturno, de nombre Encélado. Debajo de su corteza hay una especie de océano productor de manantiales de vapor que escapan por sus grietas. Pura actividad mental. En el océano de materia gris que llamamos cerebro bulle también un mar de ideas y obsesiones que, siendo diferentes en cada uno, resultan idénticas observadas en conjunto.

Si pudiéramos tomar todos los cerebros humanos existentes y amasarlos en uno solo y luego protegerlo con una calavera gigante, quizá esa cabeza alcanzara el tamaño de la luna de Saturno. Una cabeza saturnal, podríamos decir, en la que cada yo se habría diluido en una individualidad de mayor signo.

Al final de la escapada-A bout de souffle-Jean-Luc Godard-1960-miedo de algo copia

À bout de Soufle

¿Qué ideas escaparían, a modo de géiseres, por las junturas del casco protector? ¿qué obsesiones? ¿qué miedos? Seguramente, las mismas ideas y las mismas obsesiones y los mismos miedos que nos atacan a usted y a mí en particular. Lo veo en el metro, al contemplar las cabezas de mis contemporáneos. A veces, he de cerrar los ojos porque no soporto hallar en sus rostros las preocupaciones que envejecen el mío (…)

El pánico me obliga a abrirlos y entonces miro hacia el suelo y observo los zapatos e imagino que pudiéramos construir un solo par de zapatos sucios, aunque enormes, en los que cupiera la suma de todos nuestros pies. Un pie gigante para acabar con la cucaracha formidable que nos domina”. (Juan José Millás, “Una cabeza saturnal”, El País Semanal).

Foto: Die Beautiful Choses para Eferro

Foto: Die Beautiful Choses para Eferro

¿Quién dijo miedo?