1 minuto de silencio

Retomamos domingos y libros con una reflexión sobre las violencias, porque la vida ha querido que, casualmente, hayan coincidido en el tiempo dos realidades que no son comparables pero sí tienen un denominador común: la invisibilidad.

Ambas comparten también la muerte como la más trágica de sus manifestaciones, pero los golpes, el dolor vienen de lejos y en formas variadas.

Hablamos de las violencias machistas, que acaban de cobrarse una vida en Tenerife, y de las violencias laborales, que también han acabado con la vida de un trabajador en Bilbao.

No se trata de hacer un paralelismo imposible con la violencia de género –ojo- pero sí de poner encima de la mesa lo invisibilizados que siguen estando los problemas anónimos, de la cotidianeidad, del día a día de una realidad que se sigue llamando crisis, inestabilidad, involución, machismo, desigualdad y recortes, pero que, en la medida en la que no se conoce, parece que no existe.

Violencia Laboral. Infolibre 

El asesinato de mujeres por violencia machista no debe ser un contador que se pone a cero a principios de año.

Anónimo. Twitter

Con paralelismo o sin él, pido para ambos casos 1 minuto de silencio y recomiendo la lectura de :

Chimamanda Ngozi, Todos deberíamos ser feministas. Ed. Random House

Remedios Zafra. El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital. Ed. Anagrama

 

Balance del año

Sí, del 2016, porque aunque sólo estemos a día 10 se nos está acumulando el chollo de una manera que, de seguir a este ritmo, no va a haber memoria ni caracteres suficientes para contar tanto debate de altura.

AÑO NUEVO

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 Viste vulgar y sólo verán el vestido, viste elegante y verán a la mujer

Coco Chanel

Hoy leí el comienzo de un artículo en el que ponían al mismo nivel las críticas al flequillo de las chicas de la CUP y los comentarios sobre el modelo elegido por la Pedroche para comerse, públicamente, las uvas. No me hizo falta intervenir, alguien ya le aclaraba al autor del texto que no es lo mismo ser permanentemente juzgadas por nuestro físico que participar conscientemente en el juego de la cosificación y de la mujer objeto como estrategia para fomentar tu propia “marca”; obviando así la responsabilidad que tienen precisamente los/las personajes públicos para contribuír a que las mujeres consigamos respeto y ser, efectivamente, libres; sí, también para elegir la ropa y el pelo que queramos llevar. Barbijaputa lo explica muy bien, aunque comete un error, pues mal que le pese, hay que asumirlo, e igual que afortunadamente hay hombres feministas, las mujeres machistas también existen.

DÍA DE REYES

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Cayetana Álvarez de Toledo, ni yo, ni ellos, te lo perdonaremos. Jamás.

Y ahora, el que se atreva, que me llame demagoga.

REBAJAS

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La reina Letizia se pasa al Low Cost

Palacio nochebuena

CATALUNYA, INDEPENDENCIA SIN CONDÓN

artur mas

“Hoy voy a decirlo, como me amo, tú ya no puedes hacerme daño/

soy un ser divino, ven a adorarme, que buena suerte, amarme tanto…”

 

 

To be continued… me temo

 

 

 

 

 

 

#Encampaña, mi voto aún no combina

Yo y mi voto

El yo delante porque ya sabéis lo de mi ego y el desorden y mezcla de estilos y de colores porque aún no lo he decidido. Aún estoy intentando averiguar qué combina mejor con qué o con quién. Aún hay tiempo, pero la verdad no me puedo demorar mucho porque en nada cambio de rumbo. Ya me aburrí de la pasarela electoral sin apenas alfombra roja, no al menos en los puestos de salida y en los otros, como tampoco han desfilado… así que emprendo viaje a Cans, primero al de nuestra particular transcripción fonética y, después, al de la aldea de Porriño.

Me voy porque aquí, como se suele decir, ya está todo el pescado vendido, ya no queda nada por decir si es que alguna vez se ha dicho algo. Como el anterior debate me lo perdí, ayer me senté un rato delante del televisor, pero solo me quedé con la pajarita y los tonos cremas con los que se trataba de diferenciar el candidato de UPyD. Todo lo demás, hasta el machismo de Cañete, se ha reducido a un caca-culo-pedo-pis y así hasta el domingo, me temo. Además, pensé cuando apagué la tele, si de lo que se trata es de interpretar un papel, mejor ir a visitar a quienes lo hacen de manera profesional, cobren más o menos por ello, que en el cine y en los festivales también hay clases.

Vista la foto, uno podría decir que este año Cannes y Cans son intercambiales 😉 Mi primera parada, no obstante, va a ser en el festival francés. No tanto por las pelis, la verdad, que ayer ya hice una dura confesión sobre mi querencia por el vestido de novia de Lady Di como para reconocer ahora si de pequeña me gustaba o no la historia de Grace Kelly. ¿Qué clase de Punk estaría hecha?.

Voy porque me gustó especialmente un estilismo, uno de calle de Cate Blanchett, un outfit con mucho background que la actriz vistió para acusar a la industria de discriminar a las mujeres, porque, al final, en temas de igualdad el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Cate es australiana, por eso no puede votar.

– (…)

-Sí,  ya lo sé, tampoco es española pero es que os recuerdo que estas son unas elecciones europeas, unos comicios en los que vamos o deberíamos ejercer nuestro derecho a voto todos los ciudadanos de la Unión, no solo nosotros.

Reconozco que mi seguimiento de la campaña esta vez está siendo muy a base de titulares pero aún así tengo la impresión de que poco o nada se está hablando de lo que pasa ahí fuera. De hecho, cuando leí que Manuel Valls, “el padre de los recortes en Francia”, viene mañana al mitin central del PSC en Barcelona, al que también asistirá Felipe González para acabar de cagarla, volví a dudar sobre qué tipo de elecciones son estas. Sé que esta mañana en la Ser iban a hacer un reportaje sobre el tema pero como hoy me levanté a las seis y mientras escribo no tolero ruidos pues no sé en qué ha quedado la cosa y cuáles son las opciones más allá de nuestras fronteras. Bueno, sí, conozco una, la de Marine Le Pen, a la que se le pronostica un gran resultado y eso, aterra.También viene de tierras francesas, ese país ilustrado y revolucionario que, sin embargo, parece empeñado en cambiar su historia.

Las mismas encuestas dicen que lo que sí va a hacer historia es la abstención.

Yo me voy, cierto, pero tranquilos, que antes malo será que el cartero no me ayude a escoger el color que más me favorezca 😉

Foto: eldiario.es