A leituga: Teatro para rumiar

leituga

Los canónigos están de moda. La lechuga, en consecuencia, ha perdido todo su esplendor. Hasta ha sido desplazada de los platos que más la requerían, aquellos que siempre vienen acompañados de la palabra “mixto”. Así es la vida en los tiempos de las tendencias, que incluso los vegetales sucumben a ellas, aunque la esencia permanece, y lo que es verde, es verde y punto.

Resulta algo paradójico que siendo el color de la esperanza se asocie tan directamente a los muertos en vida, que sea el eufemismo elegido para referirnos a quienes han perdido su facultad de ser para, simplemente, estar. El triste complemento de un sandwich o de una ensalada que, casi siempre, acabamos apartando porque, incluso con aliño, resulta insípido y, además, a partir de cierta edad produce acidez.

Apartamos la lechuga como apartamos a los indigentes, a los inmigrantes, a los insumisos, a los raros, a los dependientes… a todo lo que no nos favorece ni individual ni colectivamente. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

foto lechuga

Cuando aún creía que me iba a comer el mundo, cuando no me bajaba de los tacones ni Dios y cuando las ojeras eran sinónimo de ir a trabajar de empatada, no del deterioro de la edad, tenía unos amigos que se autollamaban “los vegetales”, por su querencia a la horizontalidad, a los petas y a su piso de estudiantes. Pecados de juventud, soberbias de unos tiempos en los que no había que medirse tanto con lo políticamente correcto. Hoy el apodo no tendría gracia, ni para los vigilantes de la mordaza ni, quizás, para ellos mismos, que suman los suficientes trienios para tener que enfrentarse cada uno a su propia lechuga, a su propio vegetal demodé.

El sábado de Gloria de este año -porque parece que todo esto va de ironías y de connotaciones bíblicas- el actor y director Víctor Duplá sacaba a la luz, en forma de pre-estreno, los cogollos que todos llevamos dentro. Alzaba un espejo en los escenarios ante el que todos y todas debemos mirarnos y podremos reconocernos: en nuestras miserias, en nuestras cobardías, en nuestras culpas, en nuestras contradicciones… tanto en las propias como en las autoimpuestas por una sociedad y por unos valores que animan a la hipocresía, a echar a un lado a esa lechuga en vez de reconocer, de antemano, que ahora lo que se lleva son los canónigos.

Al sábado de Gloria, le precedió un viernes de orfidales y de Pasión, pero el Domingo nadie resucitó. Y siento hacer spoiler, pero como se deduce de su propio nombre, en  A Leituga el protagonista está, pero en ningún momento de la representación es. Sobre su presencia sin vida, que no sobre su muerte, gira este drama cómico o comedia dramática que no deja a nadie indiferente y si no, reitero, que tire la primera piedra quien no haya salido del teatro tocado; tanto ese sábado de Semana Santa en el que se hizo un pre-estreno para el público en Rianxo, como en las distintas funciones de la gira que se han ido sucediendo y en las que la obra y los personajes han ido creciendo cada día un poquito más.

Digestión pausada

Quizás es por eso que las vacas comen tanto verde, porque la dieta vegana es para rumiar. A Leituga es una obra ágil, con ritmo, de inmediatez, pero de digestión pausada. Es decir, para rumiar una vez hayas salido del teatro. Y para rumiar no sólo sobre, quizás, lo más obvio, sobre los debates más evidentes o explícitos: la dependencia, la igualdad, la eutanasia… sino sobre cómo estos debates ponen en evidencia de forma descarnada una catarsis de la familia como construcción más social que emocional, el momento en el que ponemos a prueba sobre qué cimientos está construída, sobre qué valores. Hay un destino trágico de la vida al que prácticamente nadie será ajeno y que precede a nuestra inexorable desaparición física. Es ese momento en el que nos convertimos en una “carga” o vivimos como tal ¿el deber? ¿la responsabilidad? de atender a nuestros seres queridos, a aquellos que, de alguna manera, ya se han ido estando todavía aquí.

foto fiesta

Los cerca de 90 minutos que dura la obra son una radiografia social de los tiempos en los que vivimos, de los distintos patrones que se siguen reproduciendo en todas las casas: las cuñadas, los hermanos pequeños, la mujer como cuidadora, los hermanos que han progresado y los que no, las relaciones impuestas, en definitiva, el eterno dilema sobre qué es más familia, la que te toca o la que eliges. “Hai irmáns que non deberían ser irmáns”, di María Vázquez nun dos seus diálogos. Xosé Barato e Antonio Durán “Morris” también definen claramente en distintos momentos de la obra las reuniones familiares como un acto social obligado, actos a los que acudes sin mayor problema hasta que implica “cargas”.

Este querida é un perfecto evento social. Unha xuntanza de xente que non se pode ver nin en pintura, que se odia a morte… pero se xunta, bebe e sorrí como se foran unha familia (…)

Xa sabemos que iamos rematar mal. Todos o sabiamos antes de vir. Pasamos o ano sen vernos, sen falar, odiándonos profundamente nos nosos silencios... ata que se achega esta maldita data, este maldito día que marcamos en vermello no calendario da nosa vida pero chega o día, e xuntámonos aquí… e eu quero dicir por que carallo nos xuntamos! (…)

A Leiuta es un trabajo coral en el que por encima de todos los conflictos pesa, sobre todo, la culpa. La culpa sobre no querer hacernos cargo; la culpa sobre nosotros mismos, sobre nuestros egoísmos… Y sobre la que pesa también la hipocresía de un país con los “escrúpulos institucionalizados” -como dice Héctor respecto de la eutanasia o de la muerte digna-. Una obra, en definitiva, que habla del miedo, porque esta sociedad sigue sin estar preparada ni para el dolor, ni para la enfermedad, ni para la muerte. 

a leituga gira

¿Final feliz?

“Ninguén é feliz todo o tempo”. Quizás esta sencilla sentencia de María Vázquez sea la lección a aprender, sin tratarse de una obra con moraleja ni pretensión moralizante ¡ojo! Pero si es una buena frase para la reflexión, para hacer el esfuerzo de asumir con naturalidad la vida y la familia y, sobre todo, para hacer el esfuerzo de perdonarnos. De hecho, la decisión final de desenchufar al protagonista puede que sea una forma de perdonarse entre ellos…  o no, y se pierden para siempre. Porque el perdón tiene que empezar siempre por uno mismo.

Abel y Caín se encontraron después de la muerte de Abel. Caminaban por el desierto y se reconocieron desde lejos, porque los dos eran muy altos. Los hermanos se sentaron en la tierra, hicieron un fuego y comieron. Guardaban silencio, a la manera de la gente cansada cuando declina el día. En el cielo asomaba alguna estrella, que aún no había recibido su nombre. A la luz de las llamas, Caín advirtió en la frente de Abel la marca de la piedra, dejó caer el pan que estaba por llevarse a la boca y pidió que le fuera perdonado su crimen. Abel contestó:

—¿Tú me has matado o yo te he matado? Ya no recuerdo; aquí estamos juntos como antes.

Texto: Leyenda (Sobre el mito de Caín y Abel. Borges)

 

NOTA: Fotos de la obra extraídas del Facebook de Emedous

 

 

 

Operación bikini

Cuando el finde empieza en juevesla semana, por lógica, sólo puede comenzar en martes 🙂

Porque ya no soy lo que era, el bajón de cuatro días de fiesta -aunque incluya networking- dura de forma directamente proporcional a los días que ha durado la actividad social. Bajón físico, pero sobre todo moral. Y no precisamente por el trabajo que te va a costar deshacer el acolchado que las birras, con tanto mimo, han instalado en tus caderas; sino porque el regreso a la rutina es un hostión de realidad que no hay cosmético capaz de disimularlo.

Y qué decir de lo que representa la rutina para esa nueva clase social en la que también están incluidas muchas personas con trabajo, como bien señala un informe hecho público hoy mismo por la EAPN; es decir, aquellas personas que, plagiando a Jorge Moruno, hemos incluído en nuestras Geografías de la Precariedad… y hasta les hemos regalado un canal 🙂 

“Es una pobreza invisible, porque no pide limosna en la calle, pero habita entre nosotros, en nuestros barrios, en el piso de al lado. Compra las ofertas del súper al que vamos a diario y se las apaña como puede para ir tirando, pero no puede llevar una vida digna”, describe Carlos Susías, presidente de EAPN-España.

La reflexión que planteo, por tanto, de camino al Fisterra Blues primero (previa visita al teatro, a ver A Leituga) y ahora de regreso, que me debato entre la playa y el trabajo es… ¿cómo superar el sentimiento de culpa por cuatro días sin haber customizado ni un solo CV? ¿es el ocio un derecho universal? ¿por qué da vergüenza tomar el sol en mar, terraza o montaña si no estás cotizando a la seguridad social, aunque la playa no cueste dinero? Ah, por lo de las caderas, claro, va a ser eso 😉

Hay informes que dejan claro el incremento del consumo de antidepresivos y ansiolíticos. El cambio en las condiciones de vida de una buena parte de la población: empobrecida, debilitada, con más incertidumbre sobre su futuro, privada de algunos elementos materiales, apartada de las redes normales de protección y apoyo, privada en parte de los servicios sanitarios y de los sistema de ayuda social… todo esto hace que las personas, lógicamente, manifiesten en forma de trastornos la dificultad para tolerar estas situaciones vitales.

”Unidos para defender el derecho a un futuro con salud”

Sarava!!!!!

Hay que ver!

leituga

GREEN

&

blues

BLUE

O  lo que es lo mismo:

GREEN & BLUE

  • A Leituga y Fisterra Blues
  • Mar y Tierra
  • Teatro para las emociones
  • Música para los sentidos

Cómo, dónde y por qué?

 

A leituga aborda en clave de humor un conflito familiar polo que todos pasamos ou pasaremos nalgún punto das nosas vidas: como actuaremos no momento en que os nosos pais se aproximen á morte?

O xoves 14, ás 19h30, Morris Durán Mercedes Castro Federico Pérez Rey María Vázquez e Xose Barato encherán o Teatro Principal de esperanza e aceptación, de sacrificio e de culpa, de afecto e de rancor. De emocións. Será dentro de Galicia Escena PRO 2018.

+ Info e datas: http://emedous.com/espectaculo/a-leituga/

Unha das presenzas máis destacadas do #FisterraBlues é a de Corey Harris Band, o guitarrista de Denver que está considerado como un dos bluesman máis influíntes da actualidade. Harris, que tamén é antropólogo, recuperou o blues do Delta e en colaborado con Wilco, Billy Bragg, B.B. King ou Tracy Chapman Online, entre outros, e protagonizou un episodio dirixido por Martin Scorsese da miniserie documental “The Blues”. Estará o sábado 16 de xuño aquí!

O #FisterraBlues volta con máis bandas, máis días, máis mestizaxe, máis presenza feminina e máis actividades. Eis o cartel con Corey Harris Band, The Lákazans, Chris Kramer & Beatbox ‘n’ Blues, Seydel Harp Attack, Wax & Boogie – Blues Projects, The Trashtoes, Carla Green & The Demons, Edu BigHands & Paul San Martín Beldarrain, Os Bregadiers, a Fisterra House Band e Os Deteriorados.

fisterra oficial

Si, lo sé. Porque además comienza el período estival y sólo hay ganas de fiesta. Esta es mi elección, pero si queréis conocer mejor la oferta o una oferta menos “condicionada” 😉 no os perdáis las recomendaciones de Inorantes porque como su propio nombre indica, no tienen ni puta idea 😉 y en este blog nos gusta ir contra corriente #loquesueñasvuela