La fiesta de los maniquíes

LETRERO TAXI

Ayer pasé por el túnel de lavado. Pasó mi coche, se entiende, que una es punkarra pero aseada. Algo más de 13 minutos si escoges un completo y, la verdad, es que a Juan Luis  le hacía buena falta. Mientras esperaba, adopté la típica postura de gasolinera, que para eso lucía pitillo, taconazo y coleta. Apoyada de tal guisa sobre el surtidor, entrecruzando miradas furtivas con el chico del mono, no me preguntéis por qué, pero Pedro Sánchez fue lo único que se me vino a la cabeza.

Quizás la asociación de ideas tuvo que ver con los otros 13 minutos de espera, previos a los míos, durante los que los rodillos dieron cera y brillo a un coche de alta gama de un ex alcalde venido a menos de un partido venido a más. El caso es que como si fuera yo misma la que iba a ser emparedada por el robot higiénico e, imagino, presa de un ataque de pánico y claustrofobia, viví la experiencia como si se tratara de ese agujero negro por el que se supone atraviesas antes de cruzar al otro lado.  

Dicen y escriben -aunque la verdad es que nadie ha vuelto para corroborarlo- que durante ese tránsito haces un barrido, panorámica, secuencia… de los momentos más importantes de tu vida y a mí, pues me debió de pasar algo parecido pero con los mejores fotogramas del recién estrenado gobierno. Y nunca mejor dicho, lo de fotogramas, porque tanto criticar el plasma y mi memoria no ha seleccionado nada susceptible de hacerme sentir ciudadana, partícipe, co-responsable de ningún otro mundo real ni mejor ni posible.

Mi película

Captura de pantalla 2018-07-01 a las 11.59.58

Violar está de moda -pienso- Violar en grupo o en Manada. Te cuelas en Salsa Rosa; en titulares que se repiten en distintos medios, en diferentes localidades y aún encima prácticamente te sale gratis. Nos movilizamos, de forma espontánea, pero el cabreo apenas ocupa segundos del metraje y, además, la víctima estaba borracha. El patriarcado sigue campando a sus anchas. Pedro y Pablo son patriarcado, mal que les pese, pero son guapos, Pedro más que Pablo. Sin embargo no han entendido nada y se han vuelto a repartir los cromos en la cosa esta de lo público; por ahora o hasta donde sabemos, en la cosa de los medios, pero no importa ¿Cómo va a importar? Si muero de amor con el anuncio del bombo de la otra primera dama, de la Izquierda también, la dama de Garzón; con los estilismos de Iñigo en la Vogueparachicos y con los bíceps, tríceps… y no sigo que me pierdo del presi más macizo de España haciendo runnning por la Moncloa. Sánchez, el presi que también pasará a la historia por haber nombrado más Ministras que ministros y por saber hablar en inglés en las cumbres europeas. Sí, esas cumbres en las que se debatía con gesto simulado sobre el problema -que las palabras no se escogen en vano- de la inmigración, mientras 100 de esos nadie morían ahogados por falta de auxilio y de consenso, que lo que realmente estaba en juego era salvar a la Merkel. Como nosotros ya habíamos cumplido en Valencia… tenemos bula y no hace falta que lloremos estas pérdidas. Además, que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, y con los demás miembros de la UE, todos a una Fuenteovejuna y acógelos en tu casa, pero nos marcamos un Alemania-España que a Angela le salva la coalición y a nostros… pues a nosotros nos regala otra foto de guapo guapo, aunque los titulares sean de pena, de mercadeo y  de xenofobia implícita.

Con lo de las tías nos colaron a Borrell, que todavía no ha dado mucho de qué hablar, no se ha puesto a desinfectar nada hasta el momento. Y nos colaron a un Marlaska que es gay, así que… lo demás está de más, el machismo de la justicia incluido. Jaulas de niños panchitos; granjas de úteros en riesgo de exclusión; recogidos reales con aires de los 90 ….  Argentina y Alemania fuera del Mundial y España que se salva por el gol de unas siglas, un tal VAR, que no tengo ni idea qué significa, sólo sé que no son las iniciales del nombre ni del apodo de Iago Aspas. Gallego. Sí, como Rajoy, como Feijóo y sus lágrimas, las que todos y todas atribuyen al pánico a Soraya como si el tiempo no pasara volando y el 2020 no esté a la vuelta de la esquina. Ya no sale en mi repaso Cataluña, o sí, que después de haberlos negado tres veces, como a Cristo, Pablo se dejó ver en Soto del Real, con Cuixart, que es de rollo así social; Estremera por ahora aún no toca. Lo sé porque lo vi en unas fotos, de un gran profesional, por cierto, el autor de la que ya será una imagen icónica: el adiós de Rajoy tras el K.O de la primera jornada de la moción de censura; el Km0; el día que comezó todo; el minuto 1 de esta secuencia, escena, barrido, fotograma…

-Señorita, son 9 euros

¿Pero ya han pasado 13 minutos? ¿ha sido mucho tiempo? ¿se me han pasado demasiado rápido? ¿Con la pinta de semifulana que llevo será un exceso decirle a este chico si me puede pellizcar?

Captura de pantalla 2018-07-01 a las 11.51.58

He salido de mi bucle confusa pero inmune, las cosas como son. Anestesiada. Porque yo también soy vouyer, espectadora, consumidora de una realidad surrealista como la descrita valga la redundancia o la cacofonía. Observadora pasiva y sumisa de una sociedad injusta, desigual y violenta en la que triunfa el sálvese quien pueda y en la que, sobre todo las mujeres, también somos carne picada.  

Empiezan las rebajas. Interpretad este post como queráis, como otra crítica o re-interpretación de Dhogs y, en concreto, de lo que significa la escena que casi nadie entiende o quiere entender de la performance del taxista, o como La fiesta de los Maniquíes. O tal vez como las dos cosas porque, quizás, en el fondo, todo sea lo mismo. Todo, mi barrenada y la de la performance no sean más que una metáfora de ese público que la película sitúa en primer plano como toque de atención, como espejo en el que mirarnos y avergonzarnos de nuestro grado de conformismo ante un mundo en el que permitimos que siempre haya alguien por encima de nosotros manejando los hilos. La asunción de la manipulación y el juego de control como una nueva zona de confort. O algo así.

The end.

Este Post es el desarrollo personal del reportaje publicado en Adiante.gal sobre la gira de Dhogs por las pantallas:  Cando o cine volveu ao cine 

Cine dentro del cine. El espectador como protagonista. La sociedad, pasiva y sumisa, como toque de atención.

 

NOTA: Fotos y trailer cedidos por la productora Gaitafilmes. Gracias infinitas por el material y la oportunidad de sumarme/nos (mi alter ego y yo) a Dhogs on the road!.

Anuncios

Operación bikini

Cuando el finde empieza en juevesla semana, por lógica, sólo puede comenzar en martes 🙂

Porque ya no soy lo que era, el bajón de cuatro días de fiesta -aunque incluya networking- dura de forma directamente proporcional a los días que ha durado la actividad social. Bajón físico, pero sobre todo moral. Y no precisamente por el trabajo que te va a costar deshacer el acolchado que las birras, con tanto mimo, han instalado en tus caderas; sino porque el regreso a la rutina es un hostión de realidad que no hay cosmético capaz de disimularlo.

Y qué decir de lo que representa la rutina para esa nueva clase social en la que también están incluidas muchas personas con trabajo, como bien señala un informe hecho público hoy mismo por la EAPN; es decir, aquellas personas que, plagiando a Jorge Moruno, hemos incluído en nuestras Geografías de la Precariedad… y hasta les hemos regalado un canal 🙂 

“Es una pobreza invisible, porque no pide limosna en la calle, pero habita entre nosotros, en nuestros barrios, en el piso de al lado. Compra las ofertas del súper al que vamos a diario y se las apaña como puede para ir tirando, pero no puede llevar una vida digna”, describe Carlos Susías, presidente de EAPN-España.

La reflexión que planteo, por tanto, de camino al Fisterra Blues primero (previa visita al teatro, a ver A Leituga) y ahora de regreso, que me debato entre la playa y el trabajo es… ¿cómo superar el sentimiento de culpa por cuatro días sin haber customizado ni un solo CV? ¿es el ocio un derecho universal? ¿por qué da vergüenza tomar el sol en mar, terraza o montaña si no estás cotizando a la seguridad social, aunque la playa no cueste dinero? Ah, por lo de las caderas, claro, va a ser eso 😉

Hay informes que dejan claro el incremento del consumo de antidepresivos y ansiolíticos. El cambio en las condiciones de vida de una buena parte de la población: empobrecida, debilitada, con más incertidumbre sobre su futuro, privada de algunos elementos materiales, apartada de las redes normales de protección y apoyo, privada en parte de los servicios sanitarios y de los sistema de ayuda social… todo esto hace que las personas, lógicamente, manifiesten en forma de trastornos la dificultad para tolerar estas situaciones vitales.

”Unidos para defender el derecho a un futuro con salud”

Sarava!!!!!

Coitus Interruptus

Pedro macizo

Con lo cachondo que está Pedro Sánchez y lo rápido que se nos ha bajado la líbido. Tan, pero tan guapo que hasta su Adonismo ha copado horas de tertulia y ríos de tinta; incluso en alguna prensa extranjera, desplazando a la mismísima primera dama, sobre la que las opiniones, sin embargo, están siendo dispares.

Pero ni con esas, chico, que nada tan excitante como el polvo con Rajoy. Debe ser como cuando me preguntan por qué prefiero a Dior antes que a Versace, porque detesto lo obvio y la sobreactuación. Sólo tenéis que visualizar los labios, las tetas y los dorados de Donatella y ya os podéis hacer una idea. De todo menos sutil, así es la hermana del diseñador italiano asesinado y así es el flamante presidente suicida, el que en tan sólo unos días ya nos ha dejado claro que va a cometer el mismo error que Mariano: jodernos, en mayor o menor medida, en vez de follar y dejar que nos corramos de gusto.

Había algún meme por las redes que decía que, al final, la Moción de Censura había sido como un polvo rápido y a oscuras. Yo, como pese a las endorfinas, en todo momento fui cauta con el entusiasmo del recambio, creo que lo estoy viviendo más como un Coitus Interruptus. No porque no hubiera llegado, que no voy a repetirme en lo ya escrito, sino por falta de continuidad. Tampoco lo digo por mí, que sigo teniendo una vida sexual igual de satisfactoria, sino por todos y todas los que cualquiera diría que fingieron un orgasmo el Día M, porque tanta algarabía y tanta proclama confundida al ritmo de se Puede no tenía ningún sentido a poco que rascases en el fondo de armario del nuevo presidente. El artículo de Carlos Prieto: El regreso del Zapaterismo. Pedro Sánchez y la guerra cultural que viene lo explica mucho mejor en lo estrictamente político; yo sólo voy a quedarme con el 135, el 155 y el fraude del “no es no” como elementos más que suficientes para no fiarme ni antes ni ahora del sociata macizo.

Curas y tías

Si a esto le añadimos las puestas en escena, entonces sí que mejor apagar y hacerlo a dos velas. Ni soy capaz de recordar un solo detalle del estilismo de la toma de posesión; ya no sé si porque me pareció anodino o porque el ruido mediático de que no hubo ni biblia ni crucifijo me impidió ver el bosque. Que sí, que guay, que muy bien… pero cuando vea que la Iglesia paga el IBI y se atreven por fin a meter mano al asunto ese del Concordato… pues igual, entonces, mucho mejor.

Lo mismo digo sobre el uso del feminismo en vano. Que lo que no entiendo es cómo aún tragamos con eso porque mejor un símbolo que nada. Pues a mí qué quieren que les diga, me siento igual de mujer objeto cuando un presidente me pone a revisar las tropas con un bombo que cuando me utilizan de reclamo para vender un coche o una bebida alcohólica. O quizás me cabrea más, incluso, el primer caso, porque se le presupone una responsabilidad mayor sobre lo que debe ser o cómo deben de entenderse la igualdad y la feminización de la política. Porque no es eso, mis queridos machos alfa, no tiene nada que ver con nombrar más ministras que ministros ni conque el titular de la socialdemocracia que nos acabáis de colar por toda la escuadra sea el de: Un Gabinete Histórico. Y lo dejo así, en histórico, no añado lo de integrado mayoritariamente por mujeres porque yo, sinceramente, miro y remiro la foto de familia y sólo veo hombres. Hagan la prueba, cojan varias fotos de otros gabinetes, pónganlas unas al lado de las otras, mírenlas desde cierta distancia y verán cómo son prácticamente intercambiables: el mismo género, la misma caspa.

Ministros Rey

Fuente: Europa Press

Algo les debió de chirriar en este sentido a los asesores porque la segunda foto, ya superado el primer Consejo de Ministros y Ministras -que a ver cómo cojones vamos a encajar un titular- era, ciertamente, más vistosa. Y aunque ellas seguían apostando, en su mayoría, por el pantalón, el taaaan poco sutil rojo PSOE se colaba entre los flashes y daba algo de vidilla a la estampa. No me he fijado lo suficiente como para saber si el red coincidía con las ministras que se deben adscribir al guiño: “Somos la Izquierda” o con las que se supone han sido nombradas para el guiño guiño a la derecha, extrema derecha. Me he quedado tan solo con el color del puño y la rosa -de nuevo Donatella, de nuevo la burda obviedad- y conque una de ellas creo que se atrevió con ¡un mono! Una elección, sin duda, arriesgada; muy con los tiempos, pero difícil de defender. A lo mejor era la ministra de Transición Ecológica, que como con averiguar de qué va su cartera ya tiene el cielo ganado, no tenía mucho que perder a la hora de elegir qué ponerse.

Ministras Rojo

Fuente: Infolibre/Efe                                                      (Supuesto Mono, al fondo a la derecha)

Andaremos y veremos si, al final, esa prenda, ese gesto, de los pocos que seguro que fue espontáneo, es lo más rupturista y pegado a la sociedad -a la que aún puede comprarse algún trapito- que vamos a ver durante este nuevo período. En cualquier caso, lo que ya es seguro es que de sexo esta temporada tampoco nada. Y el mono también es muy sintomático de lo que digo. Prenda incómoda donde las haya para mear y para follar.

Así que… Abenço a... compañeros y compañeras que aún creen en la democracia y en cambiar el mundo porque..  quizás hemos ganado una batalla pero no la guerra!

Saravá! … Porque hoje é sábado… e amanha domingo!

 

In memoriam de las tres últimas mujeres asesinadas, de todas las que han sido asesinadas antes y de las que, por desgracia, seguirán siendo asesinadas por la violencia machista, mientras nos empalmábamos esta semana con una foto de Ladys in Red, supuestamente simbólo inequívoco de avance hacia la igualdad.

—————————————————————————————————————————

Nota: gracias a Olga González, de cuyo muro robé a brincadeira de la Ministra de Transición Ecológica